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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Reducción de la exposición a amenazas

Los intentos para conservar el agua río arriba simplemente pueden trasladar el problema río abajo; con frecuencia la restauración de las defensas naturales es la mejor manera de disminuir la vulnerabilidad general.

Fuente: PNUMA, John L. Perret, Topham Picturepoint.

La exposición a amenazas se puede minimizar reduciendo el riesgo, o en otras palabras, la probabilidad de que ocurra el daño. En teoría la exposición siempre se puede evitar alejando a las personas de situaciones peligrosas, lo que en la práctica no siempre es posible. Actualmente la predicción de las amenazas es una ciencia imperfecta. Las personas no evacuarán sus hogares o negocios a menos que sea absolutamente necesario y unas pocas falsas alarmas pronto harán desaparecer la motivación para una respuesta en el futuro.

La exposición humana se puede reducir reforzando la infraestructura, por ejemplo, mejorando las normas de construcción, reforzando el control de inundaciones, plantando árboles para la estabilización del suelo o el control de avalanchas, y proporcionando refugios o albergues seguros. Muchas de estas medidas requieren de importantes inversiones a largo plazo.

Una gestión más eficaz del medio ambiente, políticas corregidas para proteger los ecosistemas y la restauración ambiental pueden ser formas prácticas y efectivas de reducir la vulnerabilidad. A largo plazo, todo esfuerzo para alcanzar la sostenibilidad en el uso de recursos naturales, para reducir la generación de desechos y subsecuente contaminación y para restaurar el equilibrio entre la sociedad, el medio ambiente local y los sistemas del planeta dará como resultado la reducción de la vulnerabilidad humana. Una de las metas principales de la planificación ambiental integrada debe ser la combinación de la evaluación de la vulnerabilidad con la reducción de la misma.

Muchos sistemas naturales evolucionaron como respuesta a amenazas ambientales específicas de gran envergadura y tienen una capacidad inherente para absorberlas. La vegetación estabiliza las márgenes de los cursos de agua, reduce la escorrentía y evita la erosión; las playas absorben la energía de las olas y protegen los litorales. Las amenazas ambientales pueden aumentar con la destrucción de las defensas naturales y su restauración es la mejor respuesta al problema porque en general es menos costosa y más permanente que la construcción de defensas artificiales que en ocasiones simplemente se limitan a cambiar la amenaza de lugar. Muchas obras para el control de inundaciones han agravado los problemas en otros sitios de los sistemas fluviales y ahora están siendo sistemáticamente reconsideradas.