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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Adaptación a las amenazas

Cuando no se puede reducir o eliminar una amenaza, adaptarse a ella puede ser una respuesta efectiva. La adaptación implica ajustes físicos o medidas técnicas (como construir rompeolas más altos) y cambiar formas de comportamiento, actividades económicas y organización social para ser más compatible con las condiciones o amenazas existentes o emergentes. Las últimas requieren de una capacidad de adaptación que incluye la posibilidad de desarrollar nuevas opciones y ponerlas a disposición de las poblaciones vulnerables. Algunos cambios ambientales, como el esperado cambio climático por causa del recalentamiento del planeta, tienen efectos a tan largo plazo que es inevitable algún grado de cambio ambiental aunque se apliquen con rapidez las medidas necesarias para controlar la situación. Por esta razón algunas medidas de adaptación pueden ser esenciales. Los esfuerzos para predecir los impactos posibles por el cambio climático deben ayudar a determinar las medidas de adaptación necesarias y la velocidad con la que las mismas instrumentarse.

Se han hecho varias inversiones en la capacidad de adaptación a partir de los avances en las alertas tempranas. Varios países han tratado de cambiar las pautas en las prácticas agrícolas de modo que los cultivos mejor adaptados a los cambios periódicos durante su ciclo de crecimiento se puedan plantar en años afectados por las fluctuaciones climáticas asociadas con los fenómenos de El Niño y La Niña (véase el recuadro). De este modo se reduce el riesgo de pérdidas de la cosecha.

Desaparición de mecanismos de control tradicionales: los pastores de Kenya

Las estrategias de los pastores para el control en casos de sequía incluyen la emigración hacia zonas con agua y pastizales disponibles, dejando los campos de pastoreo secos y dividiendo los ganados para minimizar los riesgos. Antes había menos pastores y tenían ganados más numerosos que sobrevivían a las sequías. Durante sequías extremas los animales pastaban en pantanos no frecuentados, bosques y áreas alejadas del agua. Sin embargo, los pastores ya no pueden recurrir a estas soluciones porque las tierras ya no están a su disposición porque se han vendido o debido a cercos u obstáculos emplazados por los agricultores, la industria y los habitantes de ciudades. Otras medidas tradicionales ante casos de sequía, como atrapar el ganado de los alrededores y matar animales silvestres para obtener su carne, pueden estar prohibidas o ya no ser adecuadas

En 2000 Kenya sufrió la peor sequía en 40 años. Sus efectos fueron severos debido a los factores siguientes:

  • desaparición de los métodos de control tradicionales;
  • mayor presión de la población debido a la urbanización de las tierras que anteriormente se utilizaban para el pastoreo en temporadas de sequía;
  • un sistema de tenencia de tierras que restringe el acceso a los recursos esenciales;
  • expansión de la sequía a zonas que antes no resultaban afectadas;
  • poca seguridad, especialmente en zonas de tierras áridas y semiáridas, que restringe el movimiento de animales y personas;
  • preparación insuficiente debido a la falta de acceso a los pronósticos del tiempo o desconocimiento de éstos;
  • escepticismo sobre los sistemas tradicionales de alerta temprana y los pronósticos del tiempo, y
  • falta de una infraestructura eficaz para la comercialización del ganado.

Fuente: UNEP y Government of Kenya 2000.