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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Evaluación y medición de la vulnerabilidad

La evaluación de la vulnerabilidad mide la gravedad de las posibles amenazas con base en los peligros conocidos y el nivel de vulnerabilidad de la sociedad y las personas. Se puede utilizar para traducir la información de alerta temprana en una acción preventiva (IDNDR 1999), además de ser un elemento necesario en la alerta temprana y la preparación para emergencias. Lo ideal sería que los resultados fueran aplicados en la planificación a largo plazo que realizan los gobiernos y las instituciones, y en el fomento tanto de la capacidad de respuesta institucional ante la creciente vulnerabilidad, como de medidas de acción para la preparación en casos de desastre y su mitigación. Las evaluaciones de la vulnerabilidad tienen una amplia aplicación y uso en la gestión de los cambios climáticos y desastres naturales, en donde constituyen la base para los sistemas de alerta eficaces.

Las evaluaciones de vulnerabilidad pueden ser elaboradas tanto para las poblaciones como para los sistemas ambientales que proporcionan bienes y servicios. En éstas se debe determinar la ubicación de las poblaciones vulnerables, las amenazas a su bienestar y el grado de su vulnerabilidad, los riesgos de la capacidad ambiental para proporcionar bienes y servicios, así como los pasos preventivos que se pueden tomar para mejorar las condiciones ambientales y así reducir los efectos negativos de las acciones humanas sobre el medio ambiente. Seguidamente, esta información se integra en una base de conocimientos accesible, confiable desde la perspectiva científica y fácil de utilizar, que pueda ayudar a quienes planifican y diseñan políticas a encontrar las respuestas adecuadas (véase el recuadro).

Vulnerabilidad ambiental de los pequeños estados insulares en desarrollo

La Comisión de Geociencias Aplicadas del Pacífico Sur (SOPAC) está elaborando un índice de la vulnerabilidad del medio ambiente, tanto a los peligros naturales como a los originados por las actividades humanas. La SOPAC identifica tres aspectos de la vulnerabilidad ambiental: nivel de riesgos (o presiones) en el medio ambiente; resistencia del medio ambiente a las presiones, o vulnerabilidad intrínseca, y nivel de degradación de los ecosistemas, o resistencia extrínseca. Se utilizan un total de 47 indicadores: 26 indicadores de riesgo, 7 indicadores de resistencia y 14 indicadores de degradación ambiental. Los indicadores también se clasifican por categoría: se estudian las características meteorológicas, geológicas, biológicas, antropógenas e intrínsecas de cada país. Para una prueba inicial, se recopilaron datos sobre cinco países (Fiji, Samoa, Tuvalu, Vanuatu y Australia). La vulnerabilidad ambiental de los pequeños estados insulares en desarrollo surge de una interacción de factores, como lejanía, dispersión geográfica, vulnerabilidad a los desastres naturales, fragilidad ecológica, un alto grado de apertura económica y mercados internos pequeños, así como recursos naturales limitados.

El objetivo del proyecto es promover el uso de consideraciones sobre la vulnerabilidad ambiental en la planificación del desarrollo nacional, fomentando así el desarrollo sostenible. El Índice de Vulnerabilidad Ambiental (EVI por sus siglas en inglés) ofrece una forma relativamente rápida y poco costosa para determinar la vulnerabilidad de los sistemas naturales al nivel de una región, estado, provincia o isla.

La figura que aparece a continuación muestra los puntos asignados a Fiji en lo que corresponde a cada uno de los 47 indicadores del EVI. Se pueden detectar fácilmente las áreas de vulnerabilidad y con esta información se abre la posibilidad de mejorar la gestión y las marcas en cuanto a vulnerabilidad en el futuro. Una marca de 1 significa vulnerabilidad menor y una de 7, la mayor vulnerabilidad.

Fuentes: SOPAC 1999 y 2000, Kaly y Craig 2000.

El cálculo de la capacidad de control sería una herramienta valiosa para entender cómo y porqué las cargas de la degradación ambiental tienen una distribución despareja en el planeta, y por qué el impacto potencial de las diferentes amenazas puede ser más o menos catastrófico, dependiendo de la capacidad de control de un grupo. En el caso de enfermedades, como el cólera, es probable que los gobiernos de los países con ingresos altos respondan al riesgo de un brote con costosos programas de prevención y alerta temprana, como una red de vigilancia del cólera. Sin embargo, en otras partes del mundo no se podría afrontar el costo de una respuesta de este tipo.

Al calcular la vulnerabilidad, la escala geográfica es importante. Una sola cifra nacional puede ocultar muchas variaciones significativas. Si bien una evaluación para los países de altos ingresos mostraría una baja vulnerabilidad general, puede haber muchas subpoblaciones altamente vulnerables. Por ejemplo, un país puede ser menos vulnerable que otros a los brotes de enfermedades transmitidas por vectores que se desencadenan por los cambios climáticos, gracias a la capacidad de respuesta de su sistema médico, pero quienes carecen de seguro para la atención médica pueden ser particularmente vulnerables. Más aún, las sociedades bien equipadas para controlar la vulnerabilidad presente pueden carecer de la experiencia o tecnología para responder a amenazas emergentes.