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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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El mejor de los planes...

«Aunque la lucha contra conflictos constantes y la pandemia del SIDA continúa, África pugna por alcanzar la modernización económica».

Las empresas y las ONG juegan un papel importante. Los grupos de presión del sector industrial se pronuncian a favor de normas y reglamentos claros y eficientes en materia económica. También subrayan el valor de contar con normas y programas voluntarios, como el Pacto Mundial y el GRI (Global Reporting Initiative) negociados con las Naciones Unidas. Las ONG, junto con algunos grupos de empresas, recalcan cuestiones de equidad y justicia para las generaciones presentes y futuras, así como el respecto hacia otras especies.

Para el próximo decenio se vislumbra una clara divergencia en el devenir de esos diversos conjuntos de acciones. Los obstáculos al comercio y a los movimientos de capital se desvanecen gradualmente al convertirse el proteccionismo en asunto del pasado. Los nuevos instrumentos promueven la apertura del mercado y la competencia mundial. Prácticamente todos los gobiernos nacionales anticipan un paquete de ajustes a las políticas, como la modernización de los sistemas financieros y la inversión en educación para crear una fuerza de trabajo que sea competitiva en el mercado mundial emergente. La privatización se expande mientras que las redes de seguridad social se reducen y se deposita la confianza en los enfoques basados en el mercado.

Aún se recela, al grado de una franca hostilidad, de lo que se considera un modo de desarrollo típicamente occidental. Sin embargo, el paso gradual a una sociedad liberalizada y orientada al mercado toma proporciones casi universales. Las nuevas tecnologías, en particular en la forma de tecnologías digitales de información y comunicación, siguen aumentando la conectividad entre las diferentes zonas del planeta. Esto se refuerza con la presencia de empresas multinacionales, o por lo menos de sus productos, en muchas partes del mundo.

Las empresas se benefician de la liberalización y la globalización, y operan cada vez más allende las fronteras nacionales. A nivel institucional, los organismos internacionales siguen siendo una guía importante en cuanto a las políticas económicas y otras políticas conexas en muchos países, en particular aquéllos agobiados aún por grandes deudas. A nivel personal, más jóvenes de todo el mundo aprovechan la oportunidad de viajar a otros países y estudiar en ellos. En conjunto, estos factores parecen implicar que un aire de inevitabilidad envuelve los procesos de globalización en curso. Sin embargo, la forma en que manifiestan difiere de una región a otra.

En Europa, la atención se centra en el proyecto permanente de ampliar y profundizar la UE. La extensión de la UE hacia el Este continúa con una serie de países que se agregan en oleadas de adhesión. La interdependencia económica entre las naciones sigue creciendo, junto con la adopción generalizada del euro y de la armonización de los sistemas financieros. Sin embargo, la unión política procede con más lentitud, ya que los países se muestran cada vez menos dispuestos a ceder su soberanía en otros ámbitos. Por ejemplo, aunque en su mayoría las naciones están resueltas a reducir las redes de seguridad social, difieren en cuanto al grado y la rapidez del proceso. La cuestión impositiva es otro punto de conflicto. Sin embargo, la gestión de gobierno se está alejando del estado nación, tanto en los niveles superiores como inferiores. Al terminar el segundo decenio del siglo, varios organismos regionales, algunos de los cuales predominan por sobre las fronteras nacionales, representan un papel tan importante como el de algunos estados nación.

Aunque la lucha contra conflictos constantes y la pandemia del SIDA continúa, África pugna por alcanzar la modernización económica y una mayor integración a la economía mundial. Alejarse de la ayuda oficial para el desarrollo para optar por la inversión extranjera directa da mayor influencia a las empresas multinacionales. Al mismo tiempo, se mantiene la influencia de las organizaciones internacionales toda vez que continúan los esfuerzos para reestructurar y pagar la deuda externa. Estos esfuerzos influyen en gran medida en la conformación de la cartera de inversiones económicas, que sigue poniendo el acento en los productos de exportación. La cooperación regional, en forma de áreas de libre comercio e interconexión energética, sirve para integrar mejor el continente. De manera similar, se amplía la colaboración transfronteriza en un intento por resolver los conflictos por el agua en algunas zonas, y por lograr la conservación de la región y poner en marcha iniciativas de desarrollo, en otras.

La dependencia continua en el petróleo en todo el mundo sigue representando una base económica sólida para gran parte de Asia Occidental, habida cuenta que el desarrollo de fuentes de energía alternativas y las mejoras a la eficiencia no lograron más que avances mínimos. La importancia estratégica de la región aumenta conforme las reservas de petróleo existentes en el mundo se concentran aún más aquí y en la cercana Asia Central, y es una razón importante por la que los países en otras regiones quieran asegurar la estabilidad de Asia Occidental. Aunada a las tradiciones locales, la dependencia del petróleo impide que el proceso de globalización avance en ciertos ámbitos de la sociedad en esta región tan rápidamente como en algunas otras regiones. Algunos países de Asia Occidental siguen esforzándose por pagar la deuda externa. Sin embargo, el proceso de repago sigue su curso gracias a las condiciones flexibles existentes para reestructurar la deuda. Con el tiempo, se firmará un Tratado Árabe de Libre Comercio.

En el hemisferio occidental, América Latina y el Caribe tienen mayor integración económica con a América del Norte gracias a la asistencia proporcionada por Estados Unidos a México en los años noventa y a Argentina y otras naciones en el primer decenio de este siglo, alentada por los intereses de grandes empresas. Este hecho también se considera como una manera de resolver, en parte, los problemas conjuntos de una fuerza laboral que envejece y disminuye en Estados Unidos y la inmigración procedente del sur. Las medidas tendientes a la integración culminan en un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a mediados del segundo decenio del siglo. En el proceso, los tratados de comercio existentes, como el Tratado de Libre de Comercio de América del Norte (TLCAN), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad del Caribe (CARICOM), quedan absorbidos bajo el paraguas del ALCA. Algunas naciones van más allá y adoptan el dólar estadounidense como moneda nacional.

En la región de Asia y el Pacífico, la recuperación de la crisis económica a finales del decenio de los noventa y de los diez años de recesión vividos en Japón, muchos países regresan a las pautas de crecimiento y al grado de integración a la economía mundial anteriores. A esto se suman las reformas económicas constantes de China e India, las dos naciones más pobladas del mundo. Con su ingreso a la OMC, China se convierte en uno de los importadores y exportadores más importantes del mundo. Los avances tecnológicos procedentes de Asia y el Pacífico, el impacto sobre las empresas que se instalan allí y la creciente exposición de sus culturas aumentan el papel que esta región representa en el escenario mundial.