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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Hacia la crisis

Los esfuerzos de los gobiernos por resolver los problemas ambientales y sociales por lo general llegan tarde y no son del todo eficaces. Adicionalmente, los gobiernos utilizan gran parte de su poder para proteger los intereses económicos de las empresas públicas y privadas, de las que depende cada vez más. Las ONG y otros grupos de la sociedad civil centran su atención cada vez más en las crisis de corto plazo en vez de trabajar para influir en los modelos de desarrollo de largo plazo.

Esta tendencia se resume en la caída del sistema del Tratado Antártico, resultado de la presión ejercida por estados no reclamantes y actores no estatales, sumada a la incapacidad de los estados reclamantes de llegar a un acuerdo sobre la explotación de recursos y la protección del medio ambiente. Hay una fiebre de querer explotar los activos minerales y marítimos biológicos de la región, incluida el agua dulce en forma de hielo. Este recurso gratuito para todos no significa igual acceso para todos los grupos, dado que siguen dominando las naciones y las empresas con mayor poder. La explotación de los recursos que practican estos grupos también se acelera en la región ártica. Allí, los impactos tienen un elemento social importante habida cuenta que los pueblos autóctonos reciben un mínimo beneficio. Aunque muchas personas emigran al norte para participar en la expansión de la actividad económica, la mayoría de los ingresos salen fuera de la región.

Conforme transcurre el decenio, se hacen más evidentes los efectos de la erosión de las instituciones en los ámbitos internacional y nacional. Si el primer decenio fue un periodo para salir del paso sin saber cómo, éste es uno de tropiezos y caídas graves. Los conflictos en diversas partes del mundo nunca se unen para formar lo que podría llamarse una Tercera Guerra Mundial. Sin embargo, sí se agravan en algunas regiones en particular y en momentos específicos para desestabilizar a las naciones. Más preocupante aún para algunos es el uso esporádico de armas químicas, biológicas y otras no convencionales. Los números absolutos de refugiados también crean problemas severos en los estados vecinos (principalmente en los no beligerantes). La capacidad de las instituciones internacionales, como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, para enfrentar estos acontecimientos se ve comprometida al disminuir el apoyo, situación que las abruma.

Estos conflictos, aunados a desventajas económicas de larga data y al deterioro del medio ambiente, afectan a regiones más lejanas, puesto que las presiones de los procesos migratorios se incrementan en todo el mundo. Estas presiones surgen no sólo de factores dentro de las regiones que propician tales procesos, sino también de imágenes seductoras transmitidas por los medios. La respuesta de los países que acogen a los emigrantes es combinada; algunos son más abiertos a recibir nuevos inmigrantes que otros. Sin embargo, con el tiempo, hasta los países y las regiones con fronteras relativamente abiertas empiezan a restringirlas al centrarse en los problemas internos.

Algunos de esos problemas surgen de un malestar económico recurrente. En América del Norte, Europa y partes de Asia y el Pacífico, parte del problema es la reducción del tamaño de la fuerza laboral. Permitir que lleguen trabajadores altamente preparados y capacitados desde otras regiones alivia un poco la escasez de mano de obra. Desafortunadamente, el deterioro de las oportunidades educacionales en muchas regiones ha reducido la disponibilidad de ese tipo de trabajadores. Desde la perspectiva de sus lugares de origen, la salida aun de un número pequeño de trabajadores capacitados representa una pérdida significativa de capacidad local. Las repercusiones afectan la estabilidad económica y política, lo que ensancha aún más la brecha entre las naciones ricas y pobres.

Los cambios y los eventos ambientales también tienen efectos generalizados, en las regiones ricas y pobres por igual. Los impactos del cambio climático y la variabilidad se hacen más aparentes. El aumento gradual del nivel del mar es interrumpido por tormentas intensas que causan graves daños a las zonas costeras (e incluso tierra adentro en algunas ocasiones). En Europa, América del Norte y las partes más ricas de Asia y el Pacífico, las pérdidas financieras son sorprendentes, aunque no haya pérdidas de vidas que lamentar. El refinanciamiento en gran escala, no sólo para recuperar las pérdidas en la medida de lo posible, sino también para prepararse para sucesos futuros, desvía recursos importantes de otros sectores de la economía.

En otras regiones, en particular América Latina y el Caribe, y las partes más pobres de Asia y el Pacífico, la pérdida de vidas es importante y las pérdidas financieras dañan seriamente las economías. Después de la limpieza inmediata, quedan pocos fondos para lograr que las zonas devastadas sean menos vulnerables en el futuro. En otros sitios, las sequías se suman al estrés hídrico, el cual está aumentando debido al crecimiento desenfrenado de la demanda de agua. Esta desventaja lesiona la agricultura en muchas partes de Asia Occidental y África, donde amenaza directamente la supervivencia de muchas personas e incrementa las tensiones regionales, y también en América del Norte, donde se inclina la balanza a favor de emprender proyectos arriesgados de transferencia de agua en gran escala.

Muchos sectores ostentan la marca de desarrollos en los campos de la biotecnología e ingeniería genética. Las dificultades para dominar estas nuevas tecnologías empeoran al disminuir el financiamiento público para la investigación y el desarrollo. Los fondos para estos propósitos se concentran ahora en manos de empresas privadas que se pronuncian a favor de aquellas aplicaciones que rindan las utilidades más altas. Las mínimas salvaguardas sociales y ambientales caracterizan las primeras etapas del desarrollo biotecnológico.

Se logran avances significativos en las tecnologías médica, agrícola y de descontaminación, pero también se presentan efectos secundarios adversos, como descargas accidentales, utilización ilícita por parte de grupos terroristas, epidemias entre poblaciones humanas y animales e impactos negativos en varias especies vegetales. Los ataques contra los ensayos biotecnológicos por parte de terroristas ecológicos y activistas ambientalistas complican la situación aún más. En última instancia, los gobiernos y empresas clave imponen una restricción a la investigación y a los ensayos de aplicación en estos campos.

El resultado final es una desaceleración en los avances en dichos campos con los impactos potencialmente más altos para el sector más amplio de la sociedad, como los de la producción de cultivos alimenticios. En combinación con el deterioro de las tierras cultivables en muchas zonas, las reservas alimentarias siempre son deficitarias en algunas regiones. Las reducciones en la ayuda extranjera imposibilitan a los organismos de ayuda manejar muchas de las crisis resultantes. En general, las formas convencionales de ayuda al desarrollo disminuyen y crece la pobreza.

«La economía mundial permanece estratificada y no abraza a los miles de millones que están marginados tanto económica como políticamente... también los modos de subsistencia y las comunidades tradicionales se deterioran».

Se toman pocas medidas para aliviar la carga de la deuda de las naciones más pobres. La economía mundial permanece estratificada y no abraza a los miles de millones que están marginados tanto económica como políticamente. Instituciones de comercio internacional que se orientan a la liberalización de los mercados en los países en desarrollo profundizan esta división, a diferencia de lo que sucede en las regiones industrializadas. También disminuye el flujo de nueva tecnología y capacitación procedente de los países desarrollados.

No sólo se excluye de la nueva economía a los pobres, sino que también se erosionan los modos de subsistencia y las comunidades tradicionales a medida que los mercados mundiales penetran en regiones periféricas en busca de mano de obra más barata y control de los recursos. De manera especial en los países más pobres, las economías caen cada vez más en control de las empresas transnacionales. En partes de América Latina y del Caribe, Asia y el Pacífico, y África, este control es muy evidente en la explotación comercial de recursos biológicos con poca compensación para la mayoría de la población en estas regiones.

La reducción de los recursos fiscales del erario de los países pobres lleva a la desintegración de los servicios sociales y cívicos. En particular, los sistemas de educación se derrumban, de manera especial la educación superior. Esto profundiza la división entre los ricos y los pobres y exacerba la pobreza absoluta. Por otra parte, como resultado de las reducciones en la oferta pública de educación, gran parte de los estudios alternativos disponibles está cargada de prejuicios de intolerancia y violencia.

A medida que empeoran las condiciones en muchos lugares, se agita cada vez más la población excluida. Muchos buscan un futuro en megalópolis densamente pobladas. El ritmo de la urbanización ejerce una presión adicional en infraestructuras de por sí muy extendidas, lo que lleva a más problemas de contaminación atmosférica y de falta de acceso a agua limpia y saneamiento. Las pocas oportunidades económicas en las ciudades propician el crecimiento del crimen organizado. El narcotráfico encuentra un mercado fértil donde reina una atmósfera de desesperanza. Muchos de los pobres tratan de emigrar a países ricos y un gran número de éstos lo hace de manera ilegal. La corriente de personas que emigra se convierte en un río de desesperados que fluye (dentro y fuera de las fronteras nacionales) hacia las zonas ricas. Las sociedades opulentas responden con una xenofobia creciente y una fuerza policíaca opresiva en sus fronteras. La polarización social se extiende y grupos extremistas y terroristas encuentran reclutas prestos a unírseles.

En esta atmósfera de creciente tensión social, ambiental y económica, la violencia es endémica. Los países pobres empiezan a fragmentarse a medida que se derrumba el orden civil y llenan el vacío varias formas de anarquía delictiva. La guerra y la degradación del medio ambiente llevan a movimientos masivos de refugiados en algunas regiones. Los cambios ecológicos y las infraestructuras sobrecargadas también favorecen a otro tipo de migración: enfermedades infecciosas nuevas y resurgentes y los vectores que las propagan.