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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Un gran viraje

El recorrido que inician estos procesos es muy largo. Se necesitan muchos años y no está exento de la presión y la acción constante de muchos sectores de la sociedad. Gradualmente, una serie de profundos cambios, que sólo se había insinuado en los albores del siglo, se lleva a cabo de manera silenciosa durante la mayor parte del tiempo y no tan silenciosa en ciertos momentos. Las personas de todo el mundo empiezan a abrazar la idea de un «nuevo paradigma de la sostenibilidad» que promete trascender los valores y los estilos de vida convencionales. Este nuevo paradigma combina una poderosa dimensión personal y filosófica que se preocupa por el crecimiento económico, el potencial tecnológico y las eventualidades políticas.

«Gradualmente, una serie de profundos cambios se lleva a cabo. La gente de todo el mundo empieza a abrazar la idea de un "nuevo paradigma de la sostenibilidad"».

Entre personas y grupos más acomodados, el desencanto hacia el consumismo provoca la búsqueda de formas más plenas y éticas de vivir que vuelvan a darle sentido y propósito a su existencia. Los valores de la sencillez, la cooperación y la comunidad empiezan a desplazar a los del consumismo, la competencia y el individualismo. Se dedica más tiempo al estudio, al arte, a los pasatiempos y a la participación en la comunidad más amplia.

El éxito de las comisiones de la verdad y la reconciliación en Sudáfrica y Timor Oriental, entre otras, estimula la realización de ejercicios similares en otros lugares, incluidos ámbitos menos políticos en el sentido estricto de la palabra, tales como las industrias del tabaco y de productos químicos. Los resultados positivos del proceso de establecimiento de la paz en Irlanda del Norte y Bosnia fomentan esfuerzos en otras regiones. El diálogo entre las principales religiones del mundo, directamente motivado por las actividades terroristas contra Estados Unidos y las represalias posteriores, contribuye a sentar las bases para un entendimiento y una cooperación mayores.

En algunas regiones, el ánimo de la sociedad es una mezcla de fatiga de combate e indignación contra los líderes actuales. También influyen en este estado de ánimo los desastres ambientales de pequeña escala, pero importantes en el ámbito local. Estos factores se combinan para que haya más personas dispuestas a analizar y cuestionar creencias fundamentales.

Los ciudadanos y los consumidores, cuando es posible con su voto y su cartera y, cuando no, con su desaprobación y su voz, dejan en claro que recompensarán a las empresas y los gobiernos progresistas y que rechazarán a los otros. En cierto momento, se alcanza una masa crítica y las actividades que hasta entonces parecían aisladas y de escasas consecuencias empiezan a difundirse y a afectar regiones más extensas.

En las regiones en desarrollo y entre comunidades indígenas de todo el mundo, surge una nueva generación de pensadores, líderes y activistas que unen y configuran el diálogo mundial. Muchas regiones recurren al doble legado de las sociedades tradicionales conscientes de la naturaleza y las ideas de pensadores visionarios que buscan mejores caminos para el desarrollo. Se produce un renacimiento cultural en muchas regiones, con raíces en el respeto por la tradición y la valoración de los recursos humanos y naturales locales. Los jóvenes de todas las regiones y culturas desempeñan un papel fundamental en el fomento de estos valores. Las mayores oportunidades de conocer a otros miembros de su generación y aprender de ellos, tanto virtualmente como en persona, favorece el redescubrimiento del idealismo mientras se unen en el proyecto de forjar una comunidad mundial.

Lo nuevo en el debate actual es la disposición de las personas a reflexionar sobre los aspectos positivos y negativos de sus acciones y legados, así como sobre los de otras culturas. Muchos de estos debates se inician dentro del mundo en desarrollo y en ellos interviene un círculo de interesados directos en constante expansión.

La idea de que el criterio prevaleciente orientado al mercado es tanto insuficiente como indeseable gana cada vez más adeptos. Este cambio es muy notorio en América del Norte y Europa Occidental, así como entre muchos sectores acaudalados de otras regiones, a quienes se ha visto como los principales impulsores y beneficiarios de este concepto del desarrollo. Al mismo tiempo, se reconoce que la apertura y la participación crecientes en la gestión de gobierno representan un factor clave en los avances que han contribuido a mejorar la vida de mucha gente en muchas partes del mundo.

Este cambio de actitud da pie a debates más mesurados sobre la difusión aparentemente inexorable de la globalización en todas sus formas. Incluso se cae en la cuenta de que, aunque fuera posible, no sería deseable cortar de tajo esta tendencia. En todo el mundo, desde América Latina hasta África y Asia Occidental, la revaluación de la historia origina nuevas estrategias para enfrentar los cambios que ocurren dentro y fuera de las regiones. De manera inevitable, en este replanteamiento influye en parte el regreso de muchos emigrantes, por breves periodos o para siempre, que han adquirido experiencia y comprensión respecto de la forma en que las culturas pueden aprender unas de otras sin perder su identidad.