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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Agua y alimentos: ganancias y pérdidas

Población que habita zonas con grave estrés hídrico: África (%)

Cuando se extrae más del 40 por ciento de los recursos hídricos renovables de una cuenca fluvial para destinarlo al consumo humano se considera que la cuenca está sometida a un grave estrés hídrico.

Fuente: WaterGAP 2.1 (véase apéndice técnico).

Referencias
para los
diagramas

Con una población y una economía en crecimiento, se espera que la demanda de agua en la región crezca en todas las hipótesis. Las políticas sobre la fijación de precios del agua y los avances tecnológicos pueden compensar esta demanda en todas las hipótesis, excepto en la de «La seguridad primero». En la hipótesis de «Los mercados primero» se espera que casi se duplique la extracción total de agua en África, mientras que en África subsahariana se verifican aumentos especialmente importantes. El incremento en el uso del agua vinculado al crecimiento económico superará cualquier ahorro por unidad, tanto en la agricultura como en la industria. Se esperan aumentos similares en «La seguridad primero», aunque los conflictos entre las naciones y el lento crecimiento general de la economía reducirá un tanto el ritmo del aumento en la demanda. De particular notoriedad es la ausencia de controles fuera de los enclaves de riqueza, aunque son estos mismos enclaves los que posiblemente afectarán otras zonas con su contaminación cada vez mayor. En el panorama que ofrecen «Los mercados primero» y «La seguridad primero» la población africana que habita zonas con grave estrés hídrico aumenta a alrededor del 40 por ciento (véanse los diagramas). En África Oriental se presenta una elevación especialmente pronunciada tanto en el número como en el porcentaje de personas afectadas a medida que el aumento de las extracciones de agua en la cuenca alta del Nilo coloca a esta zona bajo la clasificación de zona bajo grave estrés hídrico en ambas hipótesis.

Población que vive con hambre: África (%)

El aumento en el ingreso promedio de todas las subregiones contribuye a una disminución en el porcentaje de la población con hambre. No obstante, el rápido crecimiento de la población puede provocar un aumento en el número de personas que sufren de hambre, aun cuando disminuya su porcentaje.

Fuente: PoleStar (véase el apéndice técnico).

La extracción de agua aumenta en la mayor parte de África subsahariana en «Las políticas primero» y «La sostenibilidad primero», aunque a un grado considerablemente menor que en las otras dos hipótesis, debido a una combinación de transferencia de tecnología con más políticas que promueven el ahorro del agua. Con dichas políticas instituidas se atenúan también las extracciones de agua en África del Norte, principalmente gracias a la reestructuración del sector de irrigación. Se hacen esfuerzos para mejorar la gestión de los recursos hídricos en las cuencas transfronterizas y los responsables del diseño de políticas ponen particular atención en los asuntos relacionados con la calidad del agua, en especial cuando se vinculan con la salud humana. Sin embargo, como continúa el crecimiento de la población, el número de personas que habitan zonas con un grave estrés hídrico en África aún se duplica en estas dos hipótesis más orientadas a las reformas.

El resultado neto de todos estos efectos es que el número de personas que habitan zonas con grave estrés hídrico aumenta en todas las subregiones según todas las hipótesis, con mayor notoriedad en «Los mercados primero» y «La seguridad primero». El porcentaje de personas afectadas se eleva ligeramente en «Las políticas primero» y «La sostenibilidad primero» en la región considerada en su totalidad, pero varía dentro de la misma. Por ejemplo, en estas hipótesis África Meridional experimenta una disminución en tanto que África Occidental sufre un marcado aumento. En «Los mercados primero» y «La seguridad primero» hay un aumento en todas las partes de la región, excepto en las Islas del Océano Índico Occidental. En todas las hipótesis los aumentos más sorprendentes en términos de porcentajes de población afectada, se presentan en África Oriental. La árida zona de África del Norte continúa teniendo el porcentaje más alto de población afectada, en tanto que la húmeda África Central y las Islas del Océano Índico Occidental tienen el menor. Desde luego que la capacidad para controlar el estrés sobre el suministro de agua dulce difiere de una hipótesis a otra y de una subregión a otra.

Número de personas que habitan en zonas con un grave estrés hídrico: África (millones)

Todos los gráficos circulares muestran los efectos totales en la región. El gráfico circular superior izquierdo indica la situación actual, el tamaño relativo de los otros refleja la magnitud de las repercusiones para 2032 según las cuatro hipótesis.

Fuente: WaterGAP 2.1 (véase el apéndice técnico).

Población que vive con hambre: África (millones de personas)

Todos los gráficos circulares muestran los efectos totales de la región. El gráfico circular superior izquierdo muestra la situación actual, el tamaño relativo de los otros refleja la magnitud de los efectos para 2032 en las cuatro hipótesis.

Fuente: PoleStar (véase el apéndice técnico).

La incidencia del hambre en la región refleja las tendencias que marcan el agua y la tierra, junto con el crecimiento económico distribuido de manera más amplia, y políticas sociales y económicas eficaces (véanse los diagramas). Si bien en este periodo hay una disminución del porcentaje de personas que sufren hambre en todas las hipótesis, la reducción es contrarrestada por el aumento en la población total en las hipótesis de «Los mercados primero» y «La seguridad primero». En «La seguridad primero» el número de personas en riesgo se eleva en más del 50 por ciento. El aumento en la desigualdad en ambas hipótesis anula cualquier beneficio derivado del crecimiento económico. No obstante, aún así es posible ver mejoras notables, como lo demuestran las hipótesis de «Las políticas primero» y «La sostenibilidad primero». La clave en estos casos es la distribución más amplia del crecimiento económico, no sólo entre África y otras regiones, sino dentro de África misma.

El aumento en la ayuda alimentaria y el menor número de conflictos también tienen efectos directos. En «La sostenibilidad primero» los cambios fundamentales hacen posible que las cifras totales se reduzcan más de la mitad. No obstante, a pesar del progreso realizado, los problemas prevalecen en ciertas subregiones. Entre ellos, se destaca el hambre, cuyos niveles en África Oriental siguen por encima del 10 por ciento, aun en la hipótesis de «La sostenibilidad primero».

Imagine... una Comisión Africana para la Protección del Medio Ambiente

La Unión Africana (UA) constituida por los países africanos en 2001 para sustituir a la Organización de la Unidad Africana, lanza una Comisión Africana para la Protección del Medio Ambiente (AEPC) en el futuro cercano. Las actividades de la Conferencia Ministerial Africana sobre el Medio Ambiente (AMCEN) se subordinan a la AEPC. El objetivo de esta organización es ser un ente fiscalizador ambiental en la región con facultades para vigilar y sancionar a los estados que quebranten los acuerdos regionales y subregionales sobre el medio ambiente, así como a aquellos que amenacen el desarrollo sostenible de la región.

Esta es la primera vez que los países africanos tienen una organización regional que se ocupa específicamente de los asuntos ambientales. Si bien entra en el eje de la UA, el capítulo de la AEPC garantiza su autonomía de cualquier influencia política, aunque los estados miembro contribuyen directamente a su presupuesto. El mandato de la AEPC no sólo es promover la concertación de nuevos acuerdos regionales y subregionales sobre el medio ambiente, sino también supervisar su aplicación en el plano nacional mediante organizaciones subregionales. Se establecen estrechos vínculos con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

En el caso de...

«Los mercados primero»
  • Mediante la necesidad de promover la inversión extranjera directa se establece el compromiso de cumplir convenios y protocolos establecidos.
  • El aumento de la deuda de la región fomenta la explotación destructiva de los recursos naturales, en desafío a las respuestas normativas a los Acuerdos Multilaterales sobre el Medio Ambiente.
  • El efecto retardado de la AEPC en las instituciones subregionales impide la aplicación de medidas ambientales.
«Las políticas primero»
  • Los gobiernos nacionales se comprometen a fortalecer la AEPC con el aporte de cuotas anuales a la Comisión.
  • Los gobiernos apoyan la propuesta que la AEPC constituya dos comités permanentes de altos funcionarios responsables de la planificación social y económica para promover la formulación y aplicación de políticas para el desarrollo sostenible.
  • Las instituciones regionales, subregionales y nacionales responsables del medio ambiente se reorganizan para responder mejor al mandato de la AEPC.
«La seguridad primero»
  • Las limitaciones de presupuesto reducen la AEPC a una fuerza simbólica que se sostiene con donaciones. Los intereses nacionales de los países debilitan las iniciativas de la AEPC, que son denegadas por la estricta insistencia de los reclamos de soberanía.
  • El papel de la AEPC sigue siendo periférico en el plano internacional, mientras la organización de agenda ambiental continúa siendo dominada por los países ricos que se muestran renuentes a financiar programas ambientales.
  • Los vínculos con organizaciones ambientales en otras regiones son mínimos, ya que cada región se concentra en sus asuntos internos.
«La sostenibilidad primero»
  • Los gobiernos nacionales ceden parte de su autoridad a la UA y a la AEPC.
  • Los programas ambientales tradicionales se vinculan con innovadores programas sociales y económicos que abordan la pobreza en zonas rurales y urbanas con el fin de reducir la sobreexplotación de recursos.
  • La AEPC establece medidas estrictas para proteger los derechos de propiedad intelectual de la región, lo que refuerza el papel de África en el comercio mundial de biotecnología.

Lecciones
Las instituciones mundiales y regionales para el medio ambiente tienen fortaleza en la medida en que los gobiernos nacionales se comprometan con ellas. Sin un apoyo continuo, tanto financiero como político, sus esfuerzos serán menos eficaces y estarán más expuestos a sucumbir ante conflictos de intereses. Es posible que las naciones deban sacrificar algún aspecto de su soberanía en aras de beneficios ambientales mayores.