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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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El futuro es ahora

El mundo actual se divide entre ricos y pobres por cuatro líneas divisorias principales, las cuales continúan profundizándose. Estas líneas divisorias se hicieron evidentes en la evaluación del GEO-3 y se abordaron en las conclusiones del Capítulo 2. Ellas son:

  • la línea divisoria ambiental;
  • la línea divisoria de políticas;
  • la brecha de la vulnerabilidad; y
  • la línea divisoria del estilo de vida.


Estas cuatro divisiones constituyen una seria amenaza al desarrollo sostenible. La evaluación ambiental desarrollada en los capítulos precedentes muestra que, a pesar de que existe una conciencia más amplia respecto del medio ambiente, los esfuerzos para detener su deterioro han tenido resultados mixtos. Se verifican notables éxitos y fracasos espectaculares. A lo largo de las tres décadas pasadas, se utilizaron inversiones masivas de recursos humanos y financieros para explotar el medio ambiente. Por otro lado, la investigación ha abierto nuevas fronteras en lo que concierne a la comprensión de la compleja red de los procesos ecológicos por parte de la humanidad.

Se ha introducido políticas para encauzar muchas de las cuestiones principales. Se han establecido y alcanzado objetivos en algunas áreas, como la supresión progresiva de las sustancias agotadoras del ozono, pero el éxito ha sido limitado en otras, por ejemplo en cuanto a la adopción de metas más rigurosas para reducir las emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero según el Protocolo de Kioto. Se han identificado muchas otras iniciativas clave tendientes a reducir la línea divisoria del estilo de vida y a alcanzar el desarrollo sostenible. Entre ellas se encuentran:

  • Alivio de la pobreza. La comunidad internacional se ha fijado como objetivo reducir a la mitad, hacia el año 2015, la población mundial que sobrevive con menos de un dólar por día y que en la actualidad alcanza al 22 por ciento. La vida cotidiana de la mayoría de la población pobre está más estrechamente vinculada con el medio ambiente que la de las personas de mayor prosperidad económica: un medio ambiente productivo y saludable es una de las pocas posibilidades para salir de la pobreza. Mientras millones de personas en el mundo permanezcan pobres, y el medio ambiente siga situado en la periferia de la corriente principal de la formulación de políticas, el desarrollo sostenible será un ideal inalcanzable.
  • Reducción del consumo excesivo de los más opulentos. Mientras el 20 por ciento de la población más rica del mundo continúe siendo responsable por el 86 por ciento del gasto en consumo personal total, difícilmente el desarrollo sostenible pueda ser alcanzado. El resultado de la existencia de islas de riqueza en el mar de la pobreza agudiza las tensiones y la sobreexplotación de los recursos.
  • La mejora en la gestión de gobierno se ha transformado en una cuestión fundamental, no sólo en los niveles institucional y nacional, sino también en el mundial donde las disparidades entre el Norte y el Sur frecuentemente incentivan los conflictos y la intransigencia en las negociaciones políticas en busca de una gestión ambiental eficiente.
  • El suministro adecuado de fondos para los programas ambientales constituye un factor fundamental. La falta de recursos adecuados ha sido encontrada culpable de la insatisfactoria implementación del Programa 21, y la inacción puede a la larga socavar este esquema de futuro sostenible.
  • La eliminación de la deuda, en particular la de los Países Pobres Muy Endeudados, es también un factor importante en un mundo donde los países deudores con frecuencia usan más divisas extranjeras para el repago de sus deudas que la que ellos mismos ganan. El endeudamiento a menudo conduce a la explotación excesiva del medio ambiente. Mientras esta situación se perpetúe muchos de los países deudores están prácticamente imposibilitados de alcanzar un desarrollo sostenible.


Muchos procesos complejos (sociales, económicos y ambientales) están en juego en lo concerniente a los efectos mayores sobre la población como resultado de los cambios ambientales. La vulnerabilidad humana ha sido destacada en el Capítulo 3, al enfatizar que todas las personas se encuentran en situación de riesgo, de una forma u otra, debido a los cambios ambientales. La principal diferencia se da en los distintos niveles de capacidad para enfrentarlos y recuperarse de ellos, y esta diferencia significa que los pobres son generalmente más vulnerables. La brecha de la vulnerabilidad socava al desarrollo sostenible. La vulnerabilidad humana a los cambios ambientales abarca la calidad del medio ambiente, las amenazas al mismo y las diferentes estrategias para enfrentar los problemas, tanto individuales como comunitarias, en cualquier sitio, país o región. La supresión de esa brecha de vulnerabilidad tendría un efecto profundo en el bienestar y la seguridad de millones de personas.

La reducción y eliminación de la pobreza están inextricablemente ligadas a la buena gestión ambiental, que abarca cuestiones tales como la propiedad y los derechos de uso, el suministro de servicios básicos para proteger la base de bienes ambientales, la infraestructura adecuada, y el financiamiento para el desarrollo y actividades ambientales. Un paso adelante en este sentido sería que los donantes de fondos dieran apoyo directo a las iniciativas de base, en especial a las dirigidas a actividades de desarrollo sostenible, a través de canales de financiamiento accesibles para los grupos de bajos ingresos, desaventajados y vulnerables.

Se hace necesario un cambio en los niveles de consumo de los individuos y los países más ricos del mundo. La prosperidad está estrechamente vinculada a la capacidad de enfrentar los problemas ambientales pero es también uno de los motores del consumo excesivo, el cual constituye la causa de otros problemas con repercusiones de gran alcance. Las preocupaciones económicas y políticas han detenido los intentos de cambiar las pautas de consumo mediante nuevas políticas o instrumentos. Se debe ampliar la conciencia, entre las personas correspondientes, de que un cambio en las pautas de consumo no implica una restricción o un perjuicio para el estilo de vida, y que de hecho puede tener el efecto contrario. Existen pruebas suficientes de ello pero todavía no se han coordinado esfuerzos para transmitir el mensaje. El cambio de mentalidad debe estar acompañado de una mayor aceptación de la responsabilidad relativa a los impactos ambientales y sociales, así como de una ética del consumidor.

El suministro de recursos financieros es insuficiente en ausencia de la capacidad adecuada. La creación de capacidad orientada y, en mayor medida, la movilización y retención de capacidad para minimizar la fuga de cerebros son condiciones necesarias de una gestión ambiental y una participación pública más eficaces. Asegurar que el desarrollo de capacidad sea una experiencia compartida y no una enseñanza impuesta de arriba hacia abajo o del Norte hacia el Sur resulta de particular importancia. Al contar con una capacidad mayor, las regiones en desarrollo podrán estar mejor preparadas para enfrentar los cambios ambientales y los desastres, los cuales han aumentado su vulnerabilidad.

Los siguientes son algunos de los retos adicionales relativos al medio ambiente con los que se enfrentarán los responsables de formulación de políticas en todos los niveles durante las próximas décadas:

  • Un gran número de personas, en especial en los países en desarrollo, tanto en zonas rurales como urbanas, todavía carece de acceso al agua limpia y a un saneamiento adecuado, a una buena calidad del aire en ambientes interiores y exteriores, a una energía más limpia y al manejo de desechos. Ello sigue conduciendo a la degradación de la base de bienes naturales, a la mala salud y a la vulnerabilidad frente a las amenazas ambientales.
  • Aún existen conflictos no resueltos de propiedad y gestión de los recursos de propiedad común, tales como el agua, el aire, las tierras, los bosques y los océanos.
  • Entre las cuestiones ambientales de alta complejidad que todavía no reciben tratamiento adecuado se encuentran el uso creciente de las sustancias tóxicas persistentes, la manipulación insegura, la eliminación y dispersión de productos químicos y sustancias peligrosas, las fuentes difusas de contaminación, la gestión de los sistemas de ríos transfornterizos y cursos de agua compartidos, y la excesiva carga de nitrógeno.
  • Los cambios climáticos causarán daños inevitables en el medio y largo plazo (en las islas de baja altura y las zonas costeras, los ecosistemas áridos y semiáridos, y escala e intensidad en aumento de los desastres ambientales). Los países en desarrollo, en especial, los pequeños estados insulares, son los menos capaces de adaptarse a los fenómenos causados por los cambios climáticos aun siendo los que tienen mayores posibilidades de ser afectados.
  • El impacto ambiental mundial (huella ecológica) del mundo desarrollado y de las comunidades prósperas en otras regiones es mayor que el de los pobres en el mundo en desarrollo, pero el desarrollo económico futuro y el aumento demográfico de este último posiblemente incrementen los efectos ambientales de manera impresionante.