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Hacer que el mercado actúe en pro del desarrollo sostenible

Existe una plétora de instrumentos que pueden hacer que el mercado actúe en pro del desarrollo sostenible, entre ellos los regímenes de permisos comerciales, la eliminación de los obstáculos al comercio y de los subsidios gubernamentales dañinos para el medio ambiente, los subsidios para la creación de emprendimientos comerciales seguros para el medio ambiente, la creación de mercados para los servicios ambientales, el estímulo a las políticas de información pública y la reutilización de la recaudación impositiva. En el contexto adecuado, los instrumentos del mercado pueden resultar a menudo más eficaces que las medidas de imposición y control. Asimismo, su flexibilidad fomenta la innovación del sector privado en formas que no lo hacen las políticas dirigistas. No obstante, el mercado no es muy eficaz para encarar los horizontes a largo plazo ni la incertidumbre que caracterizan a algunos problemas ambientales.

Sugerencias para la Acción
Hacer que el mercado actúe en pro del desarrollo sostenible
  • Promover políticas a medida, que combinen los instrumentos del mercado con medidas tradicionales de imposición y control, tales como la aplicación de impuestos ambientales y eliminación de subsidios perversos, asumiendo los costos ambientales.
  • Fomentar la cooperación entre el gobierno, la industria y otras partes interesadas para conformar un mercado de bienes y servicios ambientales, por medio de instrumentos tales como la legislación, incentivos, mecanismos de mercado y otros métodos para influir en el mercado y en la conducta del consumidor.
  • Analizar y reformar los desequilibrios e imperfecciones del mercado, con inclusión de la reducción de subsidios que hacen que los precios se mantengan artificialmente por debajo de los costos de producción y uso de los recursos, como el combustible, los plaguicidas, el agua y la electricidad.
  • Desarrollar más y mejores incentivos para capitalizar las situaciones «ganador-ganador», donde se beneficien por igual la economía y el medio ambiente, tales como:
    •  aumentar los beneficios de la comunidad a partir de los mercados ambientales (por ejemplo, comercio leal),
    •  introducir una política de información pública por la que se revele quiénes son más responsables por la contaminación, mediante registros públicos de emisión y traslado de contaminantes, en los que las industrias informen sobre sus emisiones en el aire, el agua y la tierra.
  • Fomentar el papel cooperativo y cada vez más catalítico de los gobiernos (más que su función reguladora) y alentar una mejor coordinación nacional entre las decisiones relativas al comercio internacional y la política en materia ambiental.
  • Llevar bienes y servicios «verdes» al mercado.
  • Tomar medidas activas para estimular el consumo y las prácticas de producción sostenibles.
  • Ofrecer incentivos que favorezcan la innovación y la producción eficaz desde el punto de vista ecológico (más limpia).