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De acuerdo con un nuevo estudio internacional, miles de pérdidas
humanas y decenas de miles de millones de dólares en daños
económicos continuarán afectando a los países
en desarrollo en ciclos de dos a siete años hasta que se
concrete una inversión para mejorar el pronóstico
y la preparación contra este fenómeno. El estudio
fue producto del trabajo de equipos de investigadores en 16 países
de América Latina, Asia y África. Cuatro organizaciones
de las Naciones Unidas colaboraron en la preparación del
mismo (PNUMA, la Universidad de las Naciones Unidas, la OMM y la
EIRD) en conjunto con el Centro Nacional de Investigación
Atmosférica de Estados Unidos (NCAR).
Es fundamental contar con pronósticos más confiables
de El Niño y con una capacidad de rápida reacción
frente a ellos por parte de los gobiernos, sin lo cual, las personas,
infraestructuras y economías vulnerables en muchas partes
del mundo seguirán sufriendo periódicamente eventos
de El Niño en forma de inundaciones, incendios, sequías,
ciclones y brotes de enfermedades infecciosas.
Pocos pronosticadores llegaron a predecir el inicio de El Niño
a mediados de 1997 y ninguno pudo calcular la magnitud de El
Niño del siglo hasta que el fenómeno estaba
desarrollándose a pleno. Los servicios meteorológicos
nacionales y regionales generalmente ofrecían predicciones
de los impactos de El Niño muy generales como para ser utilizados
con confianza por los responsables de las tomas de decisiones nacionales
y locales. Las pérdidas de El Niño en 1997-98 incluyeron
miles de muertos y lesionados en las fuertes tormentas, olas de
calor, incendios, inundaciones, heladas y sequías. Se calcula
que el daño relacionado con El Niño osciló
entre 32 y 96 mil millones de dólares.
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