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Se han registrado mejoras considerables en el desarrollo
humano, especialmente en los países en desarrollo: los ingresos y la línea
de pobreza de ingreso han mejorado, y las personas viven más tiempo, son
más saludables y alfabetizadas y mejor educadas que en el pasado. El ingreso
anual promedio en los países en desarrollo en general ha aumentado: en
términos reales (dólares constantes de 1995) se incrementó durante el
periodo 1972-99 en un 13 por ciento en África, un 72 por ciento en Asia
y el Pacífico y un 35 por ciento en América Latina y el Caribe, en tanto
que disminuyó un 6 por ciento Asia Occidental (recopilación a partir de
World Bank 2001). Sin embargo, los retos siguen siendo intimidatorios
en el siglo XXI, al persistir altos niveles de privaciones en todo el
mundo. Aproximadamente 1.200 millones de personas, o una quinta parte
de la población mundial, todavía vive en extrema pobreza con menos de
1 dólar por día, y 2.800 millones de personas, o sea casi la mitad de
la población mundial, con menos de 2 dólares por día (UNDP 2001). Tres
cuartas partes de aquellos en pobreza extrema viven en zonas rurales (IFAD
2001), y la mayoría son mujeres. La pobreza no se limita a los países
en desarrollo, pues se considera que también alcanza a más de 130 millones
de personas en los países desarrollados miembros de la Organización de
Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) (UNDP 2001).
La mala salud está relacionada con factores del medio ambiente
(WHO 1997, Murray y López 1996) y con la pobreza. Las innovaciones
médicas, el progreso en los servicios básicos de salud y
políticas sociales favorables han dado como resultado aumentos
significativos en la esperanza de vida y reducciones de la mortalidad
infantil (UN 2000). En términos generales, un niño que nace
hoy tiene la esperanza de vivir ocho años más que uno nacido
hace 30 años (UNDP 2001). Sin embargo, las tasas de pobreza tanto
en zonas urbanas como rurales, así como las enfermedades contagiosas
como VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo son una amenaza a los progresos
en el área de la salud en las últimas décadas.
También se verificaron inmensos progresos en materia de educación
en los últimos 30 años y la tasa estimada de alfabetización
de adultos se ha incrementado del 63 por ciento en 1970 al 79 por ciento
en 1998 (UNESCO 2000).
Sin embargo, en 2000, todavía se contaba con 854 millones de adultos
analfabetos, de los cuales 543 millones (63,6 por ciento) eran mujeres,
y con 325 millones de menores que no iban a la escuela, de los que el
56 por ciento eran niñas (UNDP 2001). Se considera que los progresos
en la educación (especialmente entre las mujeres) y la creación
de capacidad han tenido una importancia crítica para reducir la
tasa de crecimiento de la población mundial de un tope anual de
2,1 por ciento a principios de los años setenta a un 1,3 por ciento
en 2000 (UN 1997, UNFPA 2001).
| El índice de desarrollo humano
(IDH) |
| El IDH combina indicadores de las dimensiones
básicas del desarrollo humano (longevidad, conocimientos y un nivel
de vida decoroso) para ponderar los logros generales de cada país,
y clasificarlos en desarrollo humano alto, medio o bajo. Entre 1975
y 1999, hubo un progreso general en el desarrollo humano (véase el
cuadro) que demuestra el potencial para la erradicación de la pobreza
y el desarrollo humano progresivo en las próximas décadas. Sin embargo,
8 países en transición económica y 12 en África subsahariana han sufrido
retrocesos durante ese mismo periodo (Véanse «África»
y «Europa» en esta sección). |
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| La estructura cambiante del desarrollo humano (millones
de personas) |
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1975
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1999
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| Desarrollo humano alto |
650
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900
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| Desarrollo humano medio |
1 600
|
3 500
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| Desarrollo humano bajo |
1 100
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500
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Nota: el número de personas se refiere solamente a países
para los cuales existen datos correspondientes a los años
1975 y 1999, por lo que su sumatoria no representa el total mundial.
Fuente: UNDP 2001.
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