Las maravillas de la ciencia y la tecnología le han aportado al
ser humano un estándar más alto de salud, mayor longevidad, mejores
empleos y educación y una existencia con más comodidades que las que
sus antepasados conocieron hace 100 años.
Comisión para el Estudio de la Organización de la Paz
1972
Esta percepción de los años setenta
permanece veraz hoy en día. La ciencia y la tecnología han
aportado avances importantes durante los últimos 30 años
en, por ejemplo, los campos de información y comunicaciones, medicina,
nutrición, agricultura, desarrollo económico y biotecnología.
Cuarenta y seis centros de innovación tecnológica han sido
identificados en todo el mundo, principalmente en Europa y América
del Norte (Hillner, 2000).
La tecnología de información y comunicaciones ha revolucionado
la forma en que las personas viven, aprenden, trabajan y se relacionan
entre sí. (Okinawa Charter 2000). Internet, los teléfonos
móviles y las redes de satélites han reducido el tiempo
y el espacio. La tecnología de las comunicaciones satelitales desde
mediados de los años ochenta dio lugar a un poderoso medio de alcance
mundial. La conjunción de las computadoras y las comunicaciones
a principios de los años noventa desencadenaron una explosión
de formas de comunicar, procesar, almacenar y distribuir enormes cantidades
de información. En 2001, se podía enviar más información
por un cable en un segundo que lo que se podía transmitir en la
totalidad de Internet en un mes en 1997 (UNDP 2001).
La tecnología de información y comunicaciones está
avanzando rápidamente, creando enormes oportunidades para el desarrollo
humano al hacer más fácil que las personas tengan acceso
a la información disponible en lugares remotos de manera rápida
y económica. Sin embargo, la difusión poco pareja de tal
tecnología significa que el acceso al desarrollo de las tecnologías
afines pueda ser provechoso solamente para una minoría. En la actualidad,
los usuarios de Internet son predominantemente urbanos y el 79 por ciento
de éstos vive en los países de la OCDE, los cuales cuentan
con tan sólo el 14 por ciento de la población mundial. Sin
embargo, aún en los países en desarrollo el crecimiento
de usuarios de Internet ha sido significativo: por ejemplo, en China se
pasó de 3,9 millones a 33 millones entre 1998 y 2002 (UNDP 2001,
CNNIC 2002).
Los teléfonos móviles han superado las limitaciones de
la infraestructura de líneas fijas y el número de abonados
ha aumentado de un poco más de 10 millones a comienzos del decenio
de los noventa a más de 725 millones a principios de 2001, lo que
significa un teléfono móvil por cada ocho habitantes (ITU
2001).
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Los gráficos a la izquierda muestran el crecimiento
explosivo del uso de Internet y de teléfonos móviles, pero aun en
2000 solamente una cuarta parte de los usuarios pertenecía a los
países en desarrollo
Fuente: ITU 2000.
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Además, las nuevas tecnologías están ayudando a
la población a entender mejor el medio ambiente. En julio de 1972,
el gobierno de Estados Unidos lanzó el primer satélite LANDSAT.
Para 2002, el programa LANDSAT ya contaba con 30 años de registros,
lo que constituye la colección continua más larga de datos
sobre las superficies continentales de la Tierra (USGS 2001). Esto ha
brindado una nueva dimensión al seguimiento y evaluación
del medio ambiente permitiendo controlar los cambios y las tendencias
y mejorar la capacidad de alerta temprana (véase la imagen). Las
imágenes de estos equipos se incluyen al final de las distintas
secciones del Capítulo 2.
No obstante, para algunos países en desarrollo, la tecnología
puede ser una fuente de exclusión en lugar de una herramienta para
el progreso. «La tecnología se genera como resultado de las
presiones del mercado, y no de las necesidades de los sectores pobres,
que tienen muy poco poder adquisitivo. Consecuentemente, las investigaciones
ignoran las oportunidades de desarrollar tecnologías para las poblaciones
pobres» (UNEP 2001). Por ejemplo, de los 1.223 medicamentos nuevos
lanzados mundialmente al mercado entre 1975 y 1996 solamente 13 fueron
elaborados para el tratamiento de enfermedades tropicales (UNDP 2001).
Las tecnologías nuevas también traen riesgos no previsibles
para la salud humana y para el medio ambiente: por ejemplo, la reducción
de la capa de ozono por causa del uso de los CFC, los efectos secundarios
de los medicamentos, los usos no intencionales de nuevas tecnologías
como armas, la contaminación, la preocupación sobre los
efectos de organismos genéticamente modificados, y los desastres
tecnológicos como los de Chernóbil y Bhopal.
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«Sólo mediante una profunda preocupación, información y conocimiento,
compromiso y acción por parte de los pueblos del mundo se podrá
responder a los problemas del medio ambiente. Las leyes y las instituciones
no son suficientes. La voluntad de las personas debe ser lo suficientemente
fuerte y persistente para lograr una vida verdaderamente satisfactoria
para toda la humanidad».
-Commission to Study the Organization of Peace
1972.
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