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Durante los últimos 30 años, los países
de la región se han esforzado por lograr su desarrollo económico
y un nivel de vida más alto. Sin embargo, el ritmo de crecimiento
anual del PIB se ha reducido desde un máximo de 9,76 por ciento
en 1970 a 2,54 por ciento en 1999, verificándose una caída
del 1,04 por ciento en 1998 debido a la crisis económica asiática
(World Bank 2001). No obstante, en su conjunto entre 1972 y 1999 los ingresos
reales per cápita (computados en dólares de 1995) prácticamente
se duplicaron en el Pacífico Noroccidental y Asia Oriental, alcanzando
un crecimiento anual promedio de 2,4 por ciento (véase el gráfico).
En Asia Meridional, la tasa de crecimiento también sobrepasó
el 2 por ciento (recopilación a partir de World Bank 2001). Sin
embargo, el crecimiento fue muy bajo en las islas del Pacífico,
lo que es consecuente con estudios recientes que indican una declinación
general en el nivel de vida en los países de las islas del Pacífico
(UNESCAP 1999).
La deuda externa de Asia y el Pacífico representó el 41,7
por ciento del total de la deuda externa mundial, alcanzando a 1 billón
73.977 millones de dólares en 1999, carga agobiadora que se ha
más que quintuplicado desde los 189.968 millones de dólares
de 1981 (World Bank 2001).
La estructura económica de la región ha cambiado substancialmente
en los últimos 30 años, con una disminución de la
importancia de la agricultura y un crecimiento del sector de servicios.
Aun en Asia Meridional, la contribución de la agricultura al PIB
se redujo de 39 por ciento en 1980 a 30 por ciento en 1995 mientras que
la contribución del sector servicios creció de 35 a 41 por
ciento (World Bank 1997). Estos cambios estructurales se reflejan también
en el empleo. En 1960, 75 por ciento de la población asiática
estaba empleada en la agricultura. En 1990 su participación se
redujo a casi el 60 por ciento, mientras que la proporción de la
población que trabajaba en la industria aumentó del 15 al
21 por ciento (ADB 1997).
En el Pacífico, el estilo de vida ha cambiado de uno de subsistencia
a otro de sociedades motivadas por el dinero y confiadas en la asistencia
presupuestaria. El nivel de vida de los residentes urbanos de la subregión
es relativamente alto si se lo compara con el de otros países en
desarrollo. Sin embargo, existen tendencias preocupantes, con signos de
creciente desempleo, sobre todo entre la población joven; elevados
índices de deserción en la educación primaria; bajos
ingresos por familia, y una incidencia creciente de la drogadicción
y la criminalidad (SPC 1998). Muchas de las pequeñas y remotas
islas del Pacífico carecen casi completamente de industrias, mientras
que otros países de la subregión tienen pequeñas
industrias relacionadas con el procesamiento de alimentos o bebidas, la
confección y el ensamblaje y reparación de maquinaria liviana
(UNEP 1999).
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