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La población de Europa aumentó en
100 millones desde 1972, para alcanzar un total de 818 millones en 2000,
lo que representa un 13,5 por ciento de la población mundial (véase
el gráfico). El cambio demográfico más significativo
que está ocurriendo actualmente en la mayor parte de la región
es el envejecimiento de la población como consecuencia de las bajas
tasas de fecundidad y la creciente esperanza de vida. La tasa de fecundidad
ha disminuido de 2,3 a 1,4 niños por mujer durante los últimos
30 años y está a niveles tan bajos como 1,1 en Armenia,
Bulgaria y Letonia, muy por debajo de los 2,1 niños por mujer que
se requieren para mantener los niveles de población (United Nations
Population Division 2001).
Otra tendencia que probablemente continuará, y que significa un
desafío muy grande para la región, es la de desplazamientos
de poblaciones a través de Europa. Estos están relacionados
tanto con los conflictos (personas en busca de asilo, desplazados y refugiados,
inclusive migraciones transitorias de los países en desarrollo)
como con la búsqueda de estilos de vida mejor remunerados (UNECE
y otros 1999, UNDP 1999b).
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