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Las economías de Europa Occidental se han
recuperado de la recesión de principios de los años noventa
y su crecimiento era de un 2,5 por ciento anual a fines del año
2000 (UN 2000a). Un factor importante fue el logro de un mercado único.
Comenzando con la creación del Sistema Monetario Europeo en 1979,
el Mercado Único Europeo se completó en 1993, y la Unión
Monetaria Europea se convirtió en realidad para 300 millones de
personas de 12 países de la UE con el lanzamiento del euro el 1º
de enero de 2002. Esta moneda será probablemente un instrumento
de estabilidad económica y crecimiento en toda Europa, lo que reforzará
la cooperación económica y política en la región.
El PIB per cápita (calculado en dólares constantes de 1995)
ha crecido constantemente en el conjunto de la región de aproximadamente
9.000 dólares en 1972 a un promedio de 13.500 dólares en
1999 (véase el gráfico). Sin embargo, existen diferencias
subregionales mayores, que van desde 25.441 dólares en Europa Occidental
en 1999 a 3.139 dólares en Europa Central y 1.771 en Europa Oriental
(recopilación a partir de Banco Mundial 2001). Entre 1980 y 1999,
el PIB real declinó en 14 países de Europa Central y Oriental,
en tanto que en cuatro de ellos, Georgia, Moldavia, Ucrania y Yugoslavia,
lo hizo en más del 50 por ciento (UN 2000a).
El consumo promedio per cápita ha aumentado constantemente en
Europa Occidental, a un ritmo promedio del 2,3 por ciento anual durante
los últimos 25 años (UN 2000b). El consumo en algunos países
de Europa Central y Oriental ha comenzado a crecer en años recientes,
a medida que parte de la población alcanza un mayor poder adquisitivo,
especialmente en Polonia (donde se ha visto un incremento del 65 por ciento
desde 1991), así como en Hungría y Eslovenia (UN 2000b).
| Consumo de energía en Europa |
| El hecho de que el consumo de combustibles fósiles en toda Europa
haya cambiado poco durante los últimos 30 años, se debe en parte a
la caída en el consumo de energía en los países de Europa Central
y Oriental debido a su reestructuración económica. En Europa Occidental,
sin embargo, el vínculo entre crecimiento económico y uso de energía
no se ha interrumpido (EEA 2001). El consumo per cápita de energía
varía considerablemente a través de Europa Occidental pero está aumentando
en la mayoría de los países con excepción de Alemania, donde se ha
reducido en un 5 por ciento entre 1987 y 1997. Si bien el consumo
per cápita de energía en Europa Central y Oriental es normalmente
más bajo que el promedio en Europa Occidental, la intensidad de la
energía es dos o tres veces mayor (OECD 1999). Esto es debido a la
alta participación de la industria pesada, tecnologías obsoletas y
la baja eficiencia en el uso de la energía. Los cambios actuales y
futuros en la actividad industrial tendrán implicaciones importantes
en el vínculo entre uso de energía y crecimiento económico. El reemplazo
de tecnologías obsoletas por otras más modernas y limpias brinda un
potencial para un desarrollo más sostenible. |
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