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En contraste con otros países industrializados,
especialmente en Europa, el crecimiento de la población en América
del Norte continúa, aunque a una tasa que se ha mantenido constante
en aproximadamente el 1 por ciento durante las tres últimas décadas
y con una participación de la región en la población
mundial que ha disminuido del 6,2 por ciento en 1972 al 5,2 por ciento
(aproximadamente 314 millones) en 2000 (United Nations Population Division
2001). A pesar de que el índice de natalidad es bajo, se verifica
una inmigración continua, sobre todo procedente de América
Latina, el Caribe, Asia y el Pacífico. Esto ha dado como resultado
una población más diversa en la región (Blank 2001).
La población está envejeciendo (véanse los gráficos).
Los habitantes de 60 años de edad o más representaban el
14 por ciento en 1970 y el 16 por ciento en 2000. Para el año 2025
se proyecta que alcanzarán al 25 por ciento (United Nations Population
Division 1998). El envejecimiento gradual de la población es el
resultado de la disminución del índice de natalidad y el
aumento en la esperanza de vida, así como del envejecimiento de
la generación posterior a la segunda Guerra Mundial. Esta tendencia
tiene repercusiones sobre los sistemas de seguridad social y también
sobre los flujos financieros globales. A medida que el número de
jubilados aumenta, éstos dejan de ahorrar y en cambio, comienzan
a retirar los activos que acumularon.
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