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La población total de Asia Occidental (con excepción de
Cisjordania y Gaza) casi se ha triplicado, al pasar de un número
estimado de 37,3 millones en 1972 a 97,7 millones en 2000, con aumentos
menores en el Mashreq que en la Península Arábiga (véase
el gráfico). La población de Cisjordania y Gaza era de 1,13
millones en 1972 y de 3,19 millones en 2000 (United Nations Population
Division 2001).
La tasa de crecimiento demográfico en la
región era aún superior al 3 por ciento en 2000, muy por
encima del promedio mundial de 1,3 por ciento (United Nations Population
Division 2001). Existen, sin embargo, diferencias importantes dentro de
la región: la población de los Emiratos Árabes Unidos
ha crecido más de ocho veces desde 1970, mientras que en otros
países el ritmo ha sido mucho menor o aún negativo. El crecimiento
actual más rápido se verifica en Yemen, con el 4,1 por ciento
anual a fines del siglo XX (United Nations Population Division 2001).
El rápido crecimiento de la población puede atribuirse
en parte a las políticas nacionales. Por ejemplo, los progresos
en el área de la salud han resultado en una disminución
del 50 por ciento o más en las tasas de mortalidad, incrementando
la esperanza de vida de 60,7 a 69,7 años, y han reducido a menos
de la mitad la tasa de mortalidad infantil, de 75 a menos de 30 por 1.000
nacimientos vivos. A pesar de la reducción de la tasa de fecundidad
en ambas subregiones, de más de 7 a 6,3 y a 4,6 nacimientos por
mujer en la Península Arábiga y en el Mashreq respectivamente,
las tasas actuales de fecundidad siguen siendo mucho más altas
que el promedio mundial de 2,8 (United Nations Population Division 2001).
En la mayoría de los países la población es muy
joven. En todos los países del Consejo de Cooperación del
Golfo (GCC, todos los países de la Península Arábiga
excepto Yemen) 43 por ciento de la población es menor de 15 años
de edad (Al-Qudsi 1996) y en la subregión del Mashreq dicho indicador
fluctúa entre el 30 por ciento en el Líbano y el 48 por
ciento en Iraq (UNESCWA 1997). Casi el 50 por ciento de la población
palestina es menor de 15 años, lo que aumenta la tasa de dependencia
(menores de 15 y mayores de 64 años que dependen de la población
activa) llevándola a más del 100 por ciento, tasa muy alta
en relación con los estándares mundiales (PCBS 1997).
A pesar del rápido crecimiento demográfico en los últimos
30 años, los países del GCC siguen sufriendo de una base
baja de población (Al-Qudsi 1996). Si bien el crecimiento de la
población se debe en parte a las altas tasas de crecimiento demográfico,
el gran flujo de trabajadores extranjeros, debido a la demanda de mano
de obra para los crecientes sectores industrial y de servicios, ha sido
también un factor importante. La fuerza laboral total de los países
del GCC ha crecido de 2 millones en 1975 a 8 millones en 1995. Los trabajadores
extranjeros representaban el 70 por ciento del total de la fuerza laboral,
llegando al 90 por ciento en los Emiratos Árabes Unidos y Qatar,
al 83 por ciento en Kuwait, al 60 por ciento en Bahrein y Omán,
y al 59 por ciento en Arabia Saudita (Al-Qudsi 1996).
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