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Cerca del 11 por ciento de las tierras de cultivos agrícolas del mundo
se encuentran en América del Norte y producen alimentos, fibras y otros
productos tanto para satisfacer las necesidades propias de la región como
para exportar. Casi el 20 por ciento de la superficie de Estados Unidos
está cubierto por tierras de cultivo arables y permanentes y el 26 por
ciento, por pastizales o pasturas permanentes (OECD 1999). Aunque sólo
el 7 por ciento del territorio de Canadá se dedica a la agricultura, ese
porcentaje representa prácticamente todo el terreno sin edificar que puede
cultivarse (Environment Canada 1996). La degradación de la tierra, asociada
con la expansión agrícola, la intensificación e industrialización, es
tema de preocupación en América del Norte. Una de las cuestiones clave
en relación con la degradación de tierras es el uso de plaguicidas químicos,
que contribuyeron a una mayor producción alimentaria, pero que tuvieron
importantes efectos en el medio ambiente y la salud humana.
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