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| 30 de octubre de 1979 |
15 de septiembre de 1987 |
21 de noviembre de 1994 |
La región de Habila se explotó para la agricultura de secano
mecanizada por primera vez en 1968. La intención era utilizar los
fértiles suelos arcillosos que no eran adecuados para la agricultura
tradicional con el fin de abordar los problemas crónicos que la
región padecía con respecto al abastecimiento de alimentos,
y finalmente producir excedentes para exportar.
El gobierno alentó la inversión privada y la tierra se
dividió en bloques rectangulares denominados feddans, que luego
se arrendaron a operadores privados. Las parcelas arrendadas originalmente
se dejarían en barbecho a los cuatro años y se arrendarían
entonces las parcelas en barbecho adyacentes. Los controles del gobierno
estaban destinados a garantizar la viabilidad y productividad ininterrumpidas
de los suelos arcillosos.
En 1979, se arrendaron cerca de 147.000 hectáreas en virtud de
los regímenes oficiales, y los suelos demostraron ser muy adecuados
para el sorgo. No obstante, en el decenio de los setenta, Sudán
lanzó un programa para convertirse en el granero del mundo árabe.
Se expandió ampliamente la producción, la proporción
de tierras de barbecho descendió significativamente y se produjo
una expansión hacia tierras «ilegales» no aprobadas.
En 1985, cerca del 45 por ciento de la agricultura mecanizada se realizaba
fuera de las zonas aprobadas. Los agricultores interesados en obtener
ganancias rápidas cultivaron la tierra hasta agotarla, la abandonaron
y luego fueron en busca de más tierras.
A mediados del decenio de los noventa, los periodos de continua sequía,
las guerras internas, métodos insostenibles de utilización
de tierras y las consiguientes hambrunas asolaron el país. El fracaso
de la política agrícola se manifiesta claramente en la imagen
de 1994. No quedan demasiadas pruebas de las florecientes tierras de cultivo
tan sobresalientes de 1979.
Imágenes: Chuck Larson, USGS/EROS Data Center
Recopilación: UNEP GRID Sioux Falls
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