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Los bosques cumplen muchas funciones socioeconómicas
importantes en los países de América Latina y el Caribe.
Entre ellas, proveer a la industria maderera de los productos necesarios
para el consumo local y la exportación, abastecer a las comunidades
locales de los productos forestales no madereros esenciales, y brindar
a las comunidades indígenas que habitan en los bosques la oportunidad
de continuar sus modos de vida y de sustento tradicionales. También
proveen bienes y servicios ambientales, pues actúan como escudos
naturales contra desastres, aseguran la protección de las cuencas
hidrográficas, preservan la diversidad biológica, previenen
la erosión de los suelos y sirven de sumideros de carbono.
América Latina y el Caribe es una de las regiones de bosques más
importantes del mundo, pues posee cerca de un cuarto de la cubierta forestal
del planeta (FAO 2001a). Hay en la región 834 millones de hectáreas
de bosques tropicales y 130 millones de hectáreas de otros tipos
de bosques, tanto templados y secos, como costeros y montañosos,
que cubren el 48 por ciento del total de la superficie de tierras (FAO
2001a). Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, México, Perú
y Venezuela contienen el 56 por ciento del total regional (FAO 2001a).
Los bosques de la región contienen más de 160.000 millones
de m3 de madera, que equivalen a un tercio del total mundial. Guatemala
y Panamá se cuentan entre los países del mundo con más
alto volumen por hectárea (FAO 2001a).
La cuenca del Amazonas posee la selva tropical húmeda más
extensa del mundo. Hay en ella por lo menos 20 tipos diferentes de selvas
tropicales, a las que se las considera como el ecosistema más rico
del mundo en cuanto a la diversidad biológica (FAO 2001a).
La tasa de deforestación es una de las más altas del mundo
y alcanza un promedio anual de 0,48 por ciento (el que varía de
1,2 por ciento en Mesoamérica al 0,4 por ciento en América
del Sur; en el Caribe hay una ganancia neta de 0,3 por ciento). De las
418 millones de hectáreas de bosques naturales perdidas en todo
el mundo durante los últimos 30 años, 190 millones de hectáreas
se perdieron en América Latina (FAO 2001a). El área total
forestada de la región se redujo en 46,7 millones de hectáreas
entre 1990 y 2000.
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