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Los bosques y tierras arboladas de la región tienen una larga
historia de degradación y explotación excesiva. El desmonte
extensivo con fines de agricultura y asentamiento humano se ha practicado
en las zonas montañosas que bordean el Mediterráneo en Líbano
y Siria a lo largo de toda la historia (Thirgood 1981). Las formas tradicionales
de pastoreo de ovejas y cabras se practican todavía en los ecosistemas
forestales de Juniperus excelsa en las montañas de la cadena Antilíbano
y en las estepas de Siria, donde sobreviven todavía vestigios de
Pistacia atlántica (Nahal 1995, Abido 2000a).
La fragmentación y aislamiento que han sufrido las zonas de bosques
naturales durante los últimos 30 años las ha transformado
en un mosaico con campos agrícolas, en el caso de Siria, o con
asentamientos urbanos tanto en el Líbano como en Siria (World Bank
y UNDP 1998, GORS 1991, Government of Lebanon 1995). Es difícil
hacer un cálculo preciso de la degradación ocurrida en la
región durante los últimos 30 años debido a las imprecisiones
de los cálculos anteriores y a los problemas que surgen cuando
hay que comparar datos provenientes de distintos países donde se
han empleado métodos diferentes para establecerlos. No obstante,
los datos disponibles indican que ha habido un 44 por ciento de reducción
de la cubierta forestal de la región entre 1972 y 2000.
En el Líbano se registró una pérdida de hasta el
60 por ciento de los bosques entre 1972 y 1994 (Government of Lebanon
1995), mientras que la pequeña zona forestada de los Territorios
Palestinos Ocupados se redujo en un 50 por ciento durante los años
ochenta y noventa (Palestinian Authority 1999, FAOSTAT 1998). No obstante,
el área total de los bosques en Asia Occidental ha permanecido
casi estable durante los últimos diez años (véase
el cuadro). Sólo se verificaron cambios importantes en Yemen, donde
el área forestada disminuyó en un 17 por ciento, y en los
Emiratos Árabes Unidos, donde la plantación de bosques hizo
aumentar el área forestada total en un 32 por ciento (FAO 2001a).
| Cambio en la superficie de la
tierra forestada entre 1990 y 2000 por subregiones: Asia Occidental |
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Área terrestre total (millones
de ha) |
Área forestada total 1990 (millones
de ha) |
Área forestada total 2000 (millones
de ha) |
% de tierras forestadas en 2000 |
Cambio 1990-2000 (millones de
ha) |
% de cambio por ańo |
 |
| Península Arábiga |
300 323 |
2 292 |
2 281 |
0,8 |
-11 |
-0,05 |
| Mashreq |
72 069 |
1 383 |
1 382 |
1,9 |
-1 |
-0,01 |
 |
| Total Asia Occidental |
372 392 |
3 675 |
3 663 |
1,0 |
-12 |
-0,03 |
 |
| Fuente: recopilación a partir de
FAO 2001a. Nota: las cifras de las sumas han sido redondeadas. |
Varios países tienen una alta proporción de bosques plantados:
100 por ciento en Kuwait, Omán y Qatar, 97,8 por ciento en los
Emiratos Árabes Unidos, y aproximadamente 50 por ciento tanto en
Jordania como en Siria (FAO 2001b). Los programas de forestación
hicieron aumentar el área forestada de Jordania en un 20 por ciento
durante los decenios de los ochenta y noventa (FAOSTAT 1998).
El crecimiento demográfico, la urbanización, el desarrollo
económico, en el cual se incluye el turismo, y los conflictos armados
(por ejemplo en Iraq, Líbano y Siria) se cuentan entre los factores
externos que afectan de manera importante a los bosques. Los incendios,
el pastoreo excesivo y la corta excesiva de productos madereros han contribuido
a la degradación forestal en el nivel local (FAO 1997). La pobreza
y las políticas forestales inapropiadas son factores decisivos
de degradación de bosques y tierras arboladas en los países
del Mashreq y en Yemen. Hasta muy recientemente, la demarcación
inadecuada de las tierras públicas y privadas en algunos bosques
y zonas protegidas y alrededor de ellos ha generado litigios y conflictos
en materia de títulos de propiedad, y para algunos ha significado
una oportunidad de aumentar sus predios de propiedad privada a expensas
de los bosques públicos.
Las comunidades rurales, especialmente en las zonas
montañosas, dependen en gran parte de los recursos forestales para
satisfacer sus necesidades en materia de madera de construcción,
leña, carbón vegetal y productos no forestales, lo que pone
enorme presión sobre los limitados recursos disponibles. Se calcula
que 57 por ciento de las familias en Yemen dependen de los recursos forestales
para satisfacer sus necesidades de combustible para usos domésticos.
El consumo promedio anual, 0,5 metros cúbicos por persona, excede
ampliamente el promedio anual de crecimiento de los bosques en el país
(Government of Yemen 2000). También en Arabia Saudita, Iraq, Jordania,
Líbano y Siria se utiliza una proporción importante de la
producción maderera como combustible doméstico (FAO 2001a).
La corta excesiva y la recolección de madera han hecho que los
frágiles ecosistemas forestales se tornen propensos a la erosión
del suelo y a la desertificación (World Bank y UNDP 1998, Government
of Lebanon 1995, Government of Yemen 2000). La urbanización rápida
y la industrialización que tienen lugar en Asia Occidental han
dado por resultado, sin embargo, que los habitantes de zonas rurales emigren
de manera estacional o permanente a zonas urbanas (FAO 1997) y se espera
que esta tendencia reduzca la presión sobre bosques de zonas rurales,
al menos en lo relativo a la recolección de leña y pastoreo.
La superficie de bosques destruida anualmente por incendios se ha duplicado
en partes de la cuenca del Mediterráneo desde 1970 (Alexandrian,
Esnault y Calabri 1999) y ha aumentado en casi un 40 por ciento en Jordania
durante los decenios de los ochenta y noventa con respecto al decenio
de los setenta (Government of Jordania 1997). En el Líbano se perdieron
casi 550 hectáreas de bosques por año entre 1961 y 1997
debido a una serie de causas, entre ellas los incendios, la corta y la
invasión urbana. En Siria se quemaron hasta 8.000 hectáreas
de bosques para destinar las tierras a otros usos entre 1985 y 1993, y
otras 2.440 hectáreas de bosques se convirtieron en tierras de
labranza durante el mismo período. Desde el decenio de los setenta
se quemaron más de 20.000 hectáreas de bosques costeros
en el noroeste de Siria, lo cual ha causado una erosión anual de
hasta 20 toneladas por hectárea en laderas escarpadas (World Bank
y UNDP 1998).
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