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En Europa hay una gran variedad de ecosistemas que
se extienden desde la costa atlántica hasta las estepas rusas y
desde los bosques boreales y la tundra de Escandinavia hasta los bosques
y zonas arbustivas mediterráneas (EEA 2001). Europa provee además
el cruce de caminos para grandes poblaciones de especies migratorias que
viajan a África, Asia Occidental y América del Norte.
Las tierras dedicadas a la agricultura cubren cerca del 45 por ciento
de Europa y por consiguiente la mayoría de los hábitat naturales
se han visto restringidos en extensión. La forma en que la agricultura
afecta la diversidad biológica es pues una cuestión clave
(Hoffmann 2000). La modificación genética de organismos
ha surgido también como problema importante relacionado con la
diversidad biológica.
El paisaje ha sido modificado de manera significativa por las actividades
humanas, con inclusión de la deforestación, la agricultura,
el drenaje de humedales, la modificación de los litorales y cursos
de ríos, la minería, la construcción de caminos y
el desarrollo urbano (EEA 2001). Como resultado de ello, los hábitat
naturales se han reducido en tamaño y se han fragmentado, y son
por consiguiente menos capaces de sustentar la fauna y la flora silvestres.
Hábitat tales como los bosques de tierras bajas y humedales han
sufrido una disminución particularmente considerable. Algunas zonas
relativamente prístinas existen todavía en algunos países
nórdicos y de Europa Oriental (EEA 2001).
Muchos de los grandes mamíferos, como el oso polar (Ursus arctos),
el lobo (Canis lupus), el lince (Lynx lynx) y el bisonte
(Bison bison bonasus), viven ahora restringidos a pequeños
restos de su hábitat original, mientras que otros, como el tarpan
(Equus caballus) y la saiga (Saiga tatarica), se han extinguido
(EEA 2001). Se considera actualmente que hay en Europa cerca de 260 especies
de vertebrados amenazadas de extinción (véase el cuadro
de barras). Otras especies, como la alondra (Alauda arvensis) y
la liebre (Lepus europaeus), están directamente asociadas
con paisajes agrícolas y se han beneficiado por consiguiente de
las actividades humanas. De igual modo, especies como la gaviota (Larus
spp) y el milano negro (Milvus migrans) han aumentado sus poblaciones
debido a la multiplicación de basurales urbanos (EEA 2001).
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