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Los recursos hídricos están distribuidos de modo desigual
en Europa. La media anual de escorrentías va de 3.000 mm en el
oeste de Noruega a 100-400 mm en la mayor parte de Europa Central y menos
de 25 mm en el centro y sur de España (ETC/WTR 2001). Tradicionalmente,
la mayoría de los países europeos dependen más de
las aguas superficiales que de las subterráneas, utilizadas éstas
a menudo sólo para el abastecimiento público de agua (EEA
1999a, Eurostat 1997). Los datos para evaluar las tendencias de la cantidad
del agua son bastante deficientes, aunque resultan relativamente aceptables
en lo que concierne a la calidad del agua. La contaminación del
agua es un grave problema en toda Europa. A pesar de que se lograron ciertos
avances para disminuir esa contaminación en Europa Occidental,
la situación es menos prometedora en Europa Central y Oriental.
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