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La sobrecarga de materia orgánica, nitrógeno y fósforo
en los decenios de los setenta y los ochenta trajo como consecuencia la
eutrofización de los mares, lagos, ríos y aguas subterráneas
en toda Europa. La principal fuente de nitrógeno son los fertilizantes
presentes en las escorrentías de las tierras de labranza. La mayor
parte del fósforo proviene de las aguas residuales de los hogares
y la industria, aunque en las zonas con intensa actividad agrícola
de Europa Occidental, el fósforo proveniente de la agricultura
se acerca al 50 por ciento de la carga total (EEA 2001). En Europa Occidental,
el consumo de fertilizantes decayó desde mediados del decenio de
los ochenta, pero la eutrofización persistió debido a una
aumentada escorrentía de nutrientes originada en una intensiva
producción ganadera. En Europa Central y Oriental, el empleo de
agroquímicos disminuyó considerablemente desde principios
del decenio de los noventa y de esa manera se redujo el uso de los fertilizantes
con nitrógeno y fósforo alrededor de un 50 por ciento (República
Checa 1999, República de Hungría 1999).
La contaminación de las aguas subterráneas es otro problema
grave, que está asociado principalmente con los nitratos y plaguicidas
utilizados en la agricultura (EEA 1998). En 1999, sólo en la Federación
de Rusia, se identificaron más de 2 700 fuentes de aguas subterráneas
contaminadas (RFEP 2000).
Los vertidos de fósforo de las plantas de tratamiento de aguas
residuales urbanas en Europa Occidental disminuyeron significativamente
(5080 por ciento) desde principios del decenio de los ochenta, debido
en gran medida a un enorme aumento en el tratamiento de aguas residuales
(ETC/WTR 2001) y a la introducción en gran escala de detergentes
sin fósforo. Para fines del decenio de los noventa, el 90 por ciento
de los europeos occidentales estaban conectados a la red de alcantarillado
y el 70 por ciento, a plantas de tratamiento de aguas residuales (ETC/WTR
2001). No obstante, para 1990, entre el 30 y 40 por ciento de los hogares
de Europa Central y Oriental todavía no estaban conectados a la
red de alcantarillado y el tratamiento era insuficiente (EEA 1999c). Desde
ese mismo año, la mayor parte de los países candidatos a
la adhesión a la UE comenzaron a invertir en alto grado en los
sistemas recolectores y tratamiento de aguas residuales pero los altos
costos constituyen una de las principales cuestiones financieras en el
proceso de adhesión (Republic of Slovenia 1999). En los países
de Europa Oriental que pertenecían a la ex Unión Soviética,
se hizo muy poco para mejorar el tratamiento de las aguas residuales.
Muchos de los lagos que tenían elevadas concentraciones de fósforo
a principios del decenio de los ochenta tienen hoy concentraciones menores.
No obstante, se han observado sólo leves cambios en las concentraciones
de fósforo en los lagos que inicialmente estaban menos afectados
(EEA 2000). La causa principal es la acumulación y la liberación
(retardada) de fósforo desde el lecho de los lagos o la continua
contaminación proveniente de viviendas pequeñas y aisladas
y de fuentes agrícolas. En general, la calidad del agua en muchos
lagos europeos todavía es deficiente (ETC/WTR 2001). La gran contaminación
en ríos de Europa Occidental, como el Rin, disminuyó considerablemente
desde 1980 (ETC/WTR 2001) pero las mejoras fueron menos significativas
en el sur y centro de Europa. En Europa Oriental, la situación
es diferente. En la Federación de Rusia y en Ucrania, los dos países
más industrializados de la ex Unión Soviética, el
vertido de agua contaminada en los ríos aumentó en la segunda
mitad del decenio de los ochenta y el decenio de los noventa a pesar de
una presunta campaña de limpieza en los ríos Volga y Ural
ya por 1972 (véase el recuadro).
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La limpieza que no fue: el caso de los ríos Volga y Ural
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| A principios del decenio de los setenta, se asignó un fondo
de 1,2 mil millones de rublos destinados a un plan de limpieza para
los ríos Volga y Ural (Bush 1972), uno de los primeros proyectos
anunciados públicamente para limpiar ríos industriales
y salvaguardar el abastecimiento de agua. Muchos ministerios fueron
acusados de negligentes o lentos para implementar las medidas dirigidas
a corregir el problema y de no hacer pleno uso de la inversión
de capital asignado a las medidas de protección del agua. Se
dio plazo a las autoridades hasta 1980 para aplicar las medidas necesarias
a fin de garantizar que se dejara de verter aguas residuales no tratadas
en las cuencas fluviales del Volga y del Ural. Sin embargo, para fines
del decenio de los ochenta, el nivel de contaminación del Volga
y sus afluentes todavía daba resultados de «extremadamente
elevado» en las pruebas y siguió aumentando en el decenio
de los noventa.
Fuente: Interstate Statistical Committee 1999.
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La calidad deficiente del agua tiene repercusiones sobre la salud humana.
No obstante, en Europa rara vez se detectan brotes de enfermedades transmitidas
por el agua que afectan a menos del 20 por ciento de la población
que recibe abastecimiento. Aún así, se notifican en todo
el continente brotes ocasionales de ese tipo de enfermedades, por ejemplo,
infecciones gastrointestinales, que aquejan a gran parte de la población,
incluso en países con altas normas de abastecimiento (WHO 1999).
El plomo de las viejas cañerías en las redes de distribución
y, en Europa Oriental, los pozos contaminados pueden afectar el desarrollo
del comportamiento neurológico de los niños (EEA/WHO 1999).
A nivel subregional, diversas Directivas de la UE abordan las cuestiones
relativas a la calidad del agua. La implementación de Directivas
sobre agua potable y nitratos resultaron poco satisfactorias para la mayoría
de los Estados miembros, aunque la Directiva sobre el tratamiento de las
aguas residuales urbanas disminuyó los vertidos de materia orgánica
en dos tercios, y los de nutrientes, por la mitad (ETC/WTR 2001). Es probable
que se produzcan más mejoras a medida que más países
inviertan en nueva infraestructura para cumplir con los objetivos de dicha
Directiva. Lo mismo sucederá con los países de Europa Central
candidatos a la adhesión.
El éxito desigual obtenido por esas medidas puede relacionarse
con la falta de políticas integradas para la gestión del
agua. La formulación de políticas se centra actualmente
en la gestión sostenible de cuencas hidrográficas y la protección
del agua dulce mediante la integración de los aspectos relativos
a la cantidad y calidad. Es posible que la integración mejore gracias
a la Directiva Marco del Agua, cuyo objetivo es lograr un buen estado
en las aguas superficiales en todas las masas de agua de Europa para el
año 2015 y que trata el tema de la ordenación integrada
de recursos hídricos a nivel de cuencas hidrográficas (EEA
1999a).
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