La región ártica
En el Ártico se encuentra gran parte de
las existencias de agua dulce del planeta y en el paisaje predominan los
sistemas de agua dulce. Los dos campos de hielo permanente principales
son el banco de hielo del Océano Ártico (8 millones de km2)
y el manto de hielo de Groenlandia (1,7 millones de km2), que juntos poseen
el 10 por ciento del agua dulce del planeta. El manto de hielo de Groenlandia
produce cerca de 300 km3 de icebergs por año. En el Ártico
se encuentran varios de los ríos más grandes del mundo,
que vierten 4.200 km3 de agua dulce en el Océano Ártico
por año junto con alrededor de 221 millones de toneladas de sedimento
(Crane y Galasso 1999, AMAP 1997).
Las bajas temperaturas, los bajos niveles de nutrientes, la corta disponibilidad
de luz y una breve estación de crecimiento limitan la productividad
primaria de los sistemas de agua dulce del Ártico. A su vez, ello
restringe la vida animal que puede sustentar. Sin embargo, los sistemas
fluviales están densamente poblados por varias especies de peces
tales como el salvelino, el salmón del Atlántico Norte y
el salmón rosado. En los últimos años, la tendencia
general de calentamiento, sumada al uso recreativo y comercial de pesquerías
han ejercido presión en esas poblaciones. La introducción
accidental de especies foráneas y una mayor piscicultura son otro
motivo de preocupación (Bernes 1996). La eutrofización es
un problema reciente en varios lagos de Escandinavia donde los asentamientos
humanos aumentaron los niveles de nutrientes.
Los ríos que desembocan en el norte son vías importantes
de transporte de contaminantes provenientes de fuentes lejanas en el interior
del continente, especialmente en la Federación de Rusia. En la
primavera, esos contaminantes se depositan en los sistemas de agua dulce
y, finalmente, en el medio ambiente marino y pueden ser transportados
miles de kilómetros desde su origen por medio de los modelos de
circulación marina del Ártico. Se cuentan entre los contaminantes
los productos químicos de la producción agrícola,
industrial y de petróleo, los radionúclidos provenientes
de pruebas nucleares y actividades militares, y las sales solubles en
agua (Crane y Galasso 1999). Los países del Ártico adoptaron
un Programa circumpolar de Acción Regional para la Protección
del Medio Marino Ártico Frente a las Actividades Realizadas en
Tierra (basado en el Programa de Acción Mundial para la Protección
del Medio Marino Frente a las Actividades Realizadas en Tierra) así
como Programas de Acción Nacionales en algunos países, por
ejemplo, la Federación de Rusia. Esos instrumentos son muy recientes
para poder evaluar su eficacia a largo plazo (PAME 1998).
En los países nórdicos, es muy firme
la oposición a la construcción de represas. Durante el período
de 1975 a 2001, el pueblo Cree enfrentó al gobierno de Quebec con
motivo del daño ambiental causado a sus tierras. Sin embargo, en
una movida sorprendente, ocurrida en octubre de 2001, los Cree cambiaron
su posición y firmaron un acuerdo que permite al gobierno de Quebec,
en principio, construir otro proyecto hidroeléctrico de gran envergadura
en el sistema fluvial Eastmain-Rupert a cambio de recibir pago al contado.
En 2000, se rechazó un proyecto hidroeléctrico que habría
anegado un importante humedal (Arctic Bulletin 2001). En 2001, El Organismo
de Planificación Nacional de Islandia rechazó los planes
de un proyecto hidroeléctrico que implicaba la construcción
de diques en dos de los tres principales ríos que fluyen desde
el glaciar más grande de Europa y que hubieran destruido vastas
extensiones de vida silvestre.
Desde el decenio de los setenta, parece que la temperatura del aire en
la superficie aumentó un promedio de 1,5°C por decenio en la
Siberia continental y en zonas occidentales de América del Norte,
que son áreas consideradas fuentes primordiales de agua dulce que
aportan en la cuenca del Ártico. La tendencia opuesta se está
produciendo en Groenlandia y en la región ártica este de
Canadá, donde existe una tendencia negativa de -1°C por decenio
(AMAP 1997). La tendencia de calentamiento produjo la descongelación
del gelisuelo en Alaska y en el norte de Rusia (Morison y otros 2000,
IPCC 2001).
Los países del Ártico han respondido en parte a las amenazas
que sufren sus sistemas de agua dulce estableciendo áreas protegidas
y designando áreas de humedales importantes en virtud de la Convención
sobre los humedales de Importancia Internacional. Casi la mitad del área
protegida en el Ártico está constituida por el manto de
hielo de Groenlandia y los glaciares que contienen agua dulce.
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