|
Diversos acontecimientos anteriores a 1972, como la disminución
estrepitosa de las poblaciones de algunas aves acuáticas a causa
del DDT, los brotes de la enfermedad de Minimata en Japón por ingerir
mariscos contaminados con mercurio y el derrame de petróleo del
Torrey Canyon entre otros, centraron la atención de la Conferencia
de Estocolmo en la contaminación marina. Las respuestas normativas
incluyeron prohibiciones a la producción y la utilización
de algunas sustancias, reglamentos para reducir las descargas y la prohibición
de vertimientos en el océano, así como un esfuerzo científico
significativo para avanzar en el conocimiento de esos contaminantes. Estas
respuestas están consagradas en varios convenios internacionales,
como el Convenio de Londres sobre Vertimientos de 1972, y su Protocolo
de 1996, el Convenio de Basilea de 1989 sobre el control de los movimientos
transfronterizos de desechos peligrosos y su eliminación, y el
Programa de acción mundial para la protección del medio
marino frente a las actividades realizadas en tierra. La contaminación
marina también es tema central de los Programas de mares regionales
del PNUMA, establecidos en muchas partes del mundo.
A escala mundial, las aguas residuales siguen siendo, por volumen, la
principal fuente de contaminación del medio marino y costero (GESAMP,
2001a); las descargas de aguas residuales costeras han aumentado de manera
considerable en los tres últimos decenios. Por otra parte, en virtud
de la elevada demanda de agua en las zonas urbanas, el suministro hidráulico
tiende a rebasar la capacidad del sistema de alcantarillado, lo que incrementa
el volumen de aguas residuales.
| Carga de enfermedades comunes seleccionadas
y relacionadas con el medio marino |
 |
| Enfermedad |
DALY/año
(millones) |
Efectos económicos
(miles de millones de $) |
 |
| Paludismo |
31,0 |
124,0 |
| Diabetes |
11,0 |
44,0 |
| Cáncer de tráquea, bronquios y pulmón |
8,8 |
35,0 |
| Cáncer de estómago |
7,7 |
31,0 |
| Nematodos intestinales |
5,0 |
20,0 |
| Infecciones de vías respiratorias altas |
1,3 |
5,2 |
| Tracoma |
1,0 |
4,0 |
| Dengue |
0,75 |
3,0 |
| Encefalitis japonesa |
0,74 |
3,0 |
| Difteria |
0,36 |
1,4 |
| |
| Enfermedades relacionadas con la contaminación marina |
| Relacionadas con bañarse y nadar en el mar |
0,4 |
1,6 |
| Consumo de alimentos marinos (hepatitis) |
1,8 |
7,2 |
| Consumos de alimentos marinos (toxinas de algas) |
1,0 |
4,0 |
 |
| Subtotal |
3,2 |
12,8 |
 |
|
Nota: un Año de Vida Adaptado a la Discapacidad
(DALY) equivale a un año de vida productiva de una persona perdido
por muerte o discapacidad.
Fuente: GESAMP 2001a.
|
Los problemas de salud pública causados por la contaminación
de las aguas costeras con agentes patógenos transportados por las
aguas residuales eran bien conocidos durante el decenio de los setenta,
y en muchos países desarrollados un mejor tratamiento de las aguas
residuales y la reducción de la eliminación de contaminantes
industriales y de algunos contaminantes domésticos en los sistemas
municipales han mejorado de manera significativa la calidad del agua.
En los países en desarrollo, sin embargo, no se ha avanzado al
mismo ritmo en el suministro de servicios sanitarios básicos, en
los sistemas de alcantarillado urbanos y en el tratamiento de aguas residuales.
Los altos costos de capital, el ritmo acelerado de la urbanización
y, en muchos casos, la limitada capacidad técnica, administrativa
y financiera de planificación y gestión urbanas, así
como la operación continuada de los sistemas de tratamiento de
aguas residuales constituyen obstáculos para lograr un funcionamiento
eficaz (GESAMP 2001a). Es urgente eliminar estos obstáculos y contar
con enfoques alternativos.
Se ha comprobado recientemente que bañarse en aguas que cumplen
de sobra con las normas microbiológicas sigue representando un
riesgo significativo de contraer enfermedades gastrointestinales, y que
la contaminación de los mares con aguas residuales es un problema
de salud de proporciones mundiales (véase el recuadro, GESAMP 2001a,
WHO 1998).
Una de las principales preocupaciones de la Conferencia de Estocolmo
fue la introducción de nutrientes en las aguas costeras y marinas.
Las actividades humanas son responsables ahora de más de la mitad
de la fijación de nitrógeno mundial (Vitousek y otros 1997a),
y ha aumentado mucho la descarga de nitrógeno fijo a los océanos.
Las descargas de aguas residuales con frecuencia son la fuente local dominante
cercana a las zonas urbanas, pero el aporte mundial está dominado
por escorrentías agrícolas y por la deposición atmosférica.
Las tasas más altas de transporte fluvial de nitrógeno inorgánico
disuelto hacia los estuarios, procedente de todas las fuentes, se registran
en Europa y en Asia Meridional y Oriental (Seitzinger y Kroeze 1998).
Los niveles de nitrógeno se exacerban por la pérdida generalizada
de interceptores naturales como los humedales costeros, los arrecifes
de coral y los bosques de mangles.
En la época en que se celebró la Conferencia de Estocolmo,
la escorrentía de nutrientes de tierras agrícolas «no
representaba todavía un problema mundial importante». Los
fertilizantes se utilizaban mayormente en países desarrollados,
pero ya se anticipaba un rápido incremento en los países
en desarrollo (SCEP 1970). La utilización de fertilizantes se ha
estabilizado en el mundo desarrollado, pero está aumentando en
los países en desarrollo (Socolow 1999), tendencia que es de esperarse
que continúe. Sin duda, la utilización de fertilizantes
ha proliferado por la generalización de subsidios, lo que refleja
la prioridad política atribuida al incremento de la producción
de alimentos y a la reducción del costo de los mismos.
La aportación de contaminantes atmosféricos,
derivada principalmente de las emisiones de vehículos y de la industria
y, en algunas áreas, de la evaporación del estiércol
y otros fertilizantes, dominan las aportaciones de nitrógeno antropogénico
a algunas zonas costeras. Se espera que aumenten con el incremento de
la industrialización y de la utilización de vehículos,
en especial en regiones en desarrollo (GESAMP in prep.).
Asimismo, se incrementarán las aportaciones atmosféricas
de nitrógeno en las aguas oceánicas pobres en nitrógeno,
con efectos potenciales significativos en la producción primaria
y el ciclo del carbono.
La eutrofización marina y costera producto de las elevadas aportaciones
de nitrógeno se ha convertido en una tendencia preocupante no prevista
tres decenios atrás. Son cada vez mayores los indicios de que la
proliferación tóxica del fitoplancton, o de otra manera
indeseable, aumenta en frecuencia, intensidad y distribución geográfica
(Richardson 1997). Se ha presentado una eutrofización severa en
varios mares cerrados o semicerrados, incluidos el mar Negro (Zaitsev
y Mamaev 1997, Balkas y otros 1990). En otras partes, el crecimiento elevado
del fitoplancton y su consecuente disminución ha causado agotamiento
de oxígeno en zonas extensas de aguas estacionales (véase
el mapa). La proliferación del fitoplancton puede tener efectos
económicos importantes en la pesca, la acuicultura y el turismo
(véase el cuadro).
En la época de la Conferencia de Estocolmo, la preocupación
por la salud de los océanos se centraba en la contaminación
por contaminantes orgánicos persistentes (en particular DDT y BPC),
metales pesados y petróleo (Goldberg 1976, Matthews y otros 1971,
UN 1972a, SCEP 1970). Algunas respuestas han sido eficaces; por ejemplo,
la introducción de gasolina sin plomo ayudó a reducir los
niveles de plomo en las Bermudas (Wu y Boyle 1977, Huang, Arimoto y Rahn
1996); algunos reglamentos nacionales y acuerdos internacionales, como
el Convenio internacional para prevenir la contaminación por los
buques (MARPOL), propiciaron la reducción de las descargas de petróleo
derivadas de las operaciones de buques petroleros; y además, las
poblaciones de aves acuáticas en América del Norte afectadas
por el DDT se recuperaron al prohibirse la utilización de este
producto químico en la región.
En otros casos, una mejor información ha despejado algunas inquietudes.
Por ejemplo, se ha demostrado que los altos niveles de mercurio en el
atún y el pez espada son de origen natural, que los efectos más
dramáticos de los derrames de petróleo están localizados
y son relativamente pasajeros, y que la contaminación por metales
pesados, a excepción del plomo y del mercurio, está muy
localizada y tiene consecuencias relativamente menores, salvo en altas
concentraciones. Sin embargo, hay otras inquietudes permanentes en cuanto
a estos contaminantes. Los residuos químicos de los derrames de
petróleo pueden tener efectos sutiles a largo plazo (Heintz, Short
y Rice 1999), y las emisiones crónicas y pequeñas son causa
de mortalidad en las poblaciones de aves acuáticas y de otros efectos
ambientales (GESAMP en prep.). Los efectos de la contaminación
por metales pesados pueden ser severos y son motivo de gran preocupación
en el Ártico (AMAP 1998).
| Pérdidas económicas derivadas de
mareas rojas en pesquerías y acuicultura |
 |
| Fecha |
Lugar |
Especie |
Pérdida
(millones de dólares) |
 |
| 1972 |
Japón |
cola amarilla |
~47 |
| 1977 |
Japón |
cola amarilla |
~20 |
| 1978 |
Japón |
cola amarilla |
~22 |
| 1978 |
República de Corea |
ostra |
4,6 |
| 1979 |
Maine, Estados Unidos |
muchas |
2,8 |
| 1980 |
Nueva Inglaterra, EE.UU. |
muchas |
7 |
| 1981 |
República de Corea |
oyster |
>60 |
| 1985 |
Long Island, EE.UU. |
escalopas |
2 |
| 1986 |
Chile |
salmón rojo |
21 |
| 1987 |
Japón |
cola amarilla |
15 |
| 1988 |
Noruega y Suecia |
salmón |
5 |
| 1989 |
Noruega |
salmón, trucha arcoiris |
4,5 |
| 1989-90 |
Puget Sound, EE.UU. |
salmón |
4-5 |
| 1991 |
Estado de Washington, EE.UU. |
ostra |
15-20 |
| 1991-92 |
República de Corea |
peces cultivados |
133 |
| 1996 |
Texas, EE.UU. |
ostra |
24 |
| 1998 |
Hong Kong |
peces cultivados |
32 |
| |
| Fuente: Worldwatch Institute 1999. |
Las preocupaciones más graves a escala mundial tienen que ver
con los contaminantes orgánicos persistentes (COP), muchos de los
cuales son transportados mundialmente a través de la atmósfera
y se encuentran en todos los océanos. Se comprueba cada vez más
que las exposiciones de bajo nivel, pero a largo plazo, a ciertos COP
causan problemas reproductivos, inmunológicos, neurológicos
y otros trastornos en organismos marinos, y posiblemente en humanos, pero
la evidencia del efecto generalizado en el medio ambiente y la salud humana
en los niveles de contaminación actuales sigue siendo ambigua.
Otra amenaza para los océanos, y en particular para los organismos
vivos, es la basura no biodegradable que entra al mar. Cada año,
gran cantidad de aves, tortugas y mamíferos marinos mueren por
ingestión de basura no biodegradable o enredados en ella.
Los cambios inducidos por el hombre en el flujo natural del sedimento
han surgido como amenaza importante para los hábitat costeros desde
la Conferencia de Estocolmo. El desarrollo urbano e industrial impulsa
la construcción de infraestructura residencial e industrial que,
dependiendo de su naturaleza, puede alterar el flujo del sedimento. Además,
es sabido que la agricultura, la deforestación y la construcción
movilizan sedimentos. Los deltas de los ríos, los bosques de mangles,
las playas y otros hábitat costeros subsisten del suministro de
sedimentos, mientras que otros, como los arrecifes de coral y los lechos
de zosteras y algas marinas, pueden quedar enterrados o privados de la
luz. La sedimentación es una de las principales amenazas para los
arrecifes, en particular en el Caribe, el Océano Índico
y Asia Meridional y Sudoriental (Bryant y otros 1998, Wilkinson 2000).
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