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América Latina y el Caribe constituyen la región más
urbanizada del mundo en desarrollo. Entre los años 1972 y 2000
la población urbana creció de 176,4 millones a 390,8 millones,
fenómeno fomentado por los mejores servicios y oportunidades de
empleo en comparación con los de las zonas rurales. Durante este
periodo el porcentaje de la población que vive en las zonas urbanas
aumentó de 58,9 a 75,3 por ciento, con participaciones que van
del 79,8 por ciento de la población en América del Sur,
al 67,3 por ciento en Centroamérica y al 63,0 por ciento en el
Caribe (recopilación a partir de United Nations Population Division
2001). Esta relación entre la población urbana y rural es
similar a la que se presenta en los países altamente industrializados.
Con excepción de Brasil, las pautas de urbanización típicas
consisten en la existencia de una ciudad muy grande por país. Además
de una expansión de las zonas urbanas existentes, la urbanización
también ha llegado a algunos distritos rurales el 61 por
ciento de los habitantes de la región amazónica ahora vive
en zonas urbanas. En la mayoría de los países de la
región prevalece una profunda desigualdad y una porción
considerable de la pobreza se concentra en las zonas urbanas. Por ejemplo,
una tercera parte de la población de San Pablo y 40 por ciento
de la población de la Ciudad de México viven en la línea
de la pobreza o debajo de ésta. Entre los años 1970 y 2000
el número de habitantes pobres en la ciudades de la región
se elevó de 44 millones a 220 millones (UNCHS 2001a).
Si bien los problemas ambientales no se circunscriben a las grandes ciudades,
es allí donde sus efectos se hacen más evidentes. Entre
tales problemas se encuentran la concentración de desechos sólidos
domésticos e industriales, la falta de sistemas de alcantarillado
y la contaminación atmosférica.
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