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El sur de Florida, la punta del sudeste de Estados Unidos alguna vez
fue un pantano virgen de 23.000 km2 de juncias e islas de pequeños
árboles. La región Kissimmee-Okeechobee de los Everglades
estaba formada por un sistema de ríos, lagos y humedales que controlaban
el flujo del agua, mitigaban las inundaciones estacionales, filtraban
los sedimentos y constituían un hábitat para cientos de
especies.
En 1948 el gobierno federal comenzó a drenar los Everglades y
a construir diques y canales para usos agrícolas. Esto trajo como
consecuencia una pérdida importante de diversidad biológica,
como la muerte de 10 millones de cocodrilos entre 1960 y 1965. Para 1979
las poblaciones de garzas, garcetas, cigüeñas y espátulas
habían disminuido en un 90 por ciento. Para 1998, 68 especies estaban
en peligro o amenazadas de extinción.
La intensificación de la actividad agrícola produjo caña
de azúcar, frutas tropicales y vegetales de invierno. No obstante,
ese beneficio ahora también se encuentra amenazado por la invasión
de zonas urbanas. Desde 1998 el Cuerpo de Ingenieros del Ejército
de Estados Unidos ha tratado de restaurar la función natural de
los Everglades, tarea cuyo costo se calcula en 7.800 millones de dólares,
cifra que sólo alcanza a cubrir la primera etapa del proyecto de
restauración que tardará más de tres décadas
en concluirse.
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