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En Europa, los accidentes por causa de actividades humanas provocan más
víctimas mortales y pérdidas económicas que los desastres
naturales. A pesar de niveles generales más elevados de tecnología
y seguridad en ese continente, el número de accidentes industriales
en la Unión Europea sigue aumentando (EC undated). En 1997, se
produjeron 37 accidentes industriales de gran envergadura; la cifra anual
más alta desde que se comenzó a registrarlos en 1985 (EEA
1999). En comparación con los accidentes en instalaciones fijas,
los derrames de petróleo importantes en el transporte marino y
los accidentes en instalaciones mar adentro han revelado una tendencia
descendente (ITOPF 2000) aunque el número total de derrames de
petróleo parece estar aumentando (EEA 2001b).
Es posible que el riesgo general de accidentes nucleares
haya aumentado en el decenio de los setenta a medida que más plantas se
habilitaban, pero que haya disminuido en el decenio de los noventa debido
al cierre de plantas antiguas y a la disminución del ritmo, o a la cancelación,
de la construcción de plantas nuevas por causa de la presión pública. No
obstante, cuantificar el riesgo de los escapes accidentales de radionúclidos
no es posible por la falta de información suficientemente detallada y comparable.
Se produjo una campaña generalizada para aumentar la seguridad de los reactores
nucleares civiles nuevos y de los que ya estaban en funcionamiento, especialmente
en los países de Europa Central y Oriental, a raíz del accidente nuclear
de 1986 en Chernóbil, en la ex Unión Soviética. Se han asignado considerables
recursos para aumentar la seguridad nuclear en las plantas de procesamiento
de radioelementos (por ejemplo, la Comisión Europea gastó 838 millones de
euros entre 1991 y 1998) (EC 2001). Sin embargo, un factor que complica
la situación es el deterioro en aumento de las plantas de energía nuclear
más viejas de la Federación de Rusia y Lituania construidas con un diseño
similar al del reactor de Chernóbil.
Los análisis de los accidentes industriales más importantes indican que
los componentes defectuosos y los errores de operación son las dos causas
más comunes e inmediatas, pero los motivos subyacentes preponderantes
identificados fueron la seguridad y la gestión ambiental deficientes (Drogaris
1993, Rasmussen 1996). La antigüedad de las plantas de procesamiento es
otro factor ya que la probabilidad de falla por «desgaste» aumenta con
el paso del tiempo (M&M Protection Consultants 1997). La falta de inversión
en seguridad y gestión ambiental y el funcionamiento de las plantas luego
de pasada su vida útil son a menudo el resultado de la presión de las
partes interesadas que quieren aumentar la rentabilidad aunque ello resulte
en mayores pérdidas a largo plazo. No obstante, también revelan lagunas
en la regulación y el control. El accidente en la mina de Baia Mare, Rumania,
en enero de 2000, sirvió como una especie de recordatorio aleccionador
de las deficiencias en la aplicación de los reglamentos ambientales en
los países de Europa Oriental (véase el recuadro).
| Baia Mare: el análisis de un accidente sucedido
en una mina |
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A las 22.00 horas del 30 de enero de 2000, colapsó el muro
del dique de una planta de recuperación de desechos mineros
en Baia Mare, en el noroeste de Rumania, y se derramaron 100.000
m3 de aguas residuales contaminadas con cianuro en el río
Tisza, que luego llegaron al Danubio y finalmente, al Mar Negro,
momento para el cual ya se habían diluido considerablemente.
El derrame devastó un gran número de especies de fauna
y flora silvestre en los sistemas fluviales.
El Grupo Operativo de Baia Mare, establecido para llevar a cabo
las investigaciones, informó que algunas fallas en el diseño
de la planta en operación, entre ellas, la construcción
inadecuada de los diques, contribuyeron al accidente. Se cree que
el problema fundamental fue la inoperancia de las autoridades responsables
de la emisión de permisos y de la aplicación de las
leyes. El proceso de emisión de permisos era sumamente complejo
y el Grupo Operativo concluyó que la evaluación original
del impacto ambiental contenía errores. Por otra parte, no
se habían establecido medidas para enfrentar un caso de emergencia,
y el control del nivel del agua en el depósito de decantación
de residuos donde se rompió el dique era inadecuado.
Fuente: BMTF 2000.
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