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El desarrollo económico abarca muchos factores, como producción, finanzas
y distribución de recursos entre regiones y de un sector a otro de la
sociedad. Aunque las pautas varían visiblemente, hay una tendencia general
hacia una economía más basada en los servicios. Los mercados de productos,
el financiero y hasta el laboral se están integrando y vinculando cada
vez más en una economía mundial con cadenas de productos básicos y mercados
financieros mundiales. Están apareciendo tendencias similares a escala
regional en varias partes del mundo. Estos procesos han avanzado gracias
a los adelantos en la tecnología de la información, a los acuerdos internacionales
previstos para eliminar obstáculos al comercio o liberalizar los flujos
de inversión y a la desregulación progresiva de las economías nacionales.
Los mismos adelantos han permitido que la riqueza generada por las fusiones
nacionales y transnacionales se concentre cada vez más en menos manos.
También ha aumentado la desigualdad en materia de ingresos y aprovechamiento
de los recursos entre países y frecuentemente dentro ellos. Para muchos
países, el problema de la desigualdad se agrava con las cargas de la deuda
que restringen seriamente el crecimiento. Conforme las empresas transnacionales
responden a las oportunidades de negocios globales, surge un nuevo reto
para las prerrogativas tradicionales del estado nación y la capacidad
del estado de intervenir a escala macroeconómica.
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| «Para muchos países, el problema de la desigualdad se agrava
con las cargas de la deuda que restringen seriamente el crecimiento». |
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En «Los mercados primero», se da por sentado que la mayoría
de las tendencias antes descritas persisten, si no es que se aceleran.
El desarrollo económico pesa más que las preocupaciones
sociales y ambientales en la mayoría de los debates internacionales.
La resistencia continúa, pero no se producen cambios radicales
en materia de políticas. El reconocimiento de que el mantenimiento
de las condiciones ambientales y sociales es importante para garantizar
el desarrollo económico desacelera a la larga el crecimiento económico,
aunque no de manera sensible.
En «La seguridad primero» continúan las tendencias
a la integración mundial en ciertos sectores de la economía,
aunque se frenan o hasta se invierten en otros. Con el tiempo, se multiplica
la actividad de la economía subterránea.
Las tendencias a la integración persisten en «Las políticas
primero» y en «La sostenibilidad primero», pero las
modera la introducción de nuevas políticas e instituciones
para abordar preocupaciones de índole social y ambiental. Esto
refleja un mayor conocimiento de los papeles decisivos del capital humano,
social y natural en la determinación de la salud de la economía.
Los cambios en actitudes y conductas que plantea «La sostenibilidad
primero» afectan esas tendencias más que en las otras hipótesis
en la medida en que la noción total del desarrollo económico
se ajusta cada vez más al concepto más amplio del desarrollo
humano.
La consecuencia de estos cambios en el ingreso per cápita varía
mucho de una región a otra y de una hipótesis a otra. El
crecimiento de ingresos promedio en todas las regiones es mucho menor
en «La seguridad primero», pero también está
distribuido de manera por demás desigual dada la enorme desigualdad
dentro de las regiones. En las demás hipótesis, es similar
el crecimiento promedio a escala mundial, pero hay diferencias clave entre
y dentro de las regiones. En «Las políticas primero»,
la distribución más equitativa del crecimiento hace que
los ingresos promedio de los grupos acomodados crezcan ligeramente menos
que en «Los mercados primero», mientras que los ingresos aumentan
más rápidamente entre los pobres. Los incrementos de ingresos
más drásticos se ven en África, pero también
en parte de América Latina y el Caribe, Asia y el Pacífico
y Asia Occidental. La convergencia en ingresos per cápita es aún
mayor en «La sostenibilidad primero», en especial en virtud
de que los más ricos dejan de hacer énfasis en la producción
y el consumo orientados al mercado. Sin embargo, persisten grandes diferencias
al término del periodo de 30 años.
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