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Aunque en última instancia las metas sean similares, las circunstancias
particulares de cada región (políticas, económicas, culturales y ambientales)
demandan diferentes grados de énfasis en cada región. En África, se da
primacía a los rubros de seguridad alimentaria, gestión de gobierno, diversificación
económica, crecimiento demográfico y urbanización, educación primaria
y secundaria universales, pobreza, salud (en particular en relación con
el VIH/SIDA), deforestación y degradación de la tierra.
La deforestación, la desigualdad, la pobreza, la urbanización,
los recursos de agua dulce y la contaminación atmosférica
regional encabezan la agenda de reformas en Asia y el Pacífico.
En Europa, el acento se pone en los rubros de energía, gestión
de gobierno (en especial, respecto de la expansión de la UE), agricultura,
transporte y preservación de zonas naturales. En América
Latina y el Caribe se hace hincapié en los renglones de gestión
de gobierno, salud, educación primaria y secundaria universales,
deforestación, pobreza y desigualdad, y urbanización.
Los debates en América del Norte se centran en la utilización
de la energía, los subsidios perversos, los regímenes de
comercio y la disponibilidad de recursos hídricos en el árido
oeste. Las principales preocupaciones en Asia Occidental son disponiblidad
de agua, seguridad alimentaria, diversificación de la economía,
salud y educación primaria y secundaria universales. En las regiones
polares, se da mayor importancia a la gestión de gobierno en relación
con las actividades internacionales en la Antártida, los derechos
de los pueblos indígenas del Ártico y la explotación
de recursos en ambas regiones.
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