Referencias
para los
diagramas |
 |
 |
El aumento de la población, el desarrollo económico y los
cambios en el clima en conjunto, contribuyen a aumentar el riesgo de la
degradación de la tierra en gran parte de África (véase
el diagrama). En las hipótesis de «Las políticas primero»
y «La sostenibilidad primero» el crecimiento económico
más marcado en la región implica que el riesgo de degradación
de la tierra es más alto que en «Los mercados primero».
El aumento mayor en la hipótesis de «La seguridad primero»
muestra un área mayor de tierra convertida a la agricultura con
el propósito de satisfacer las demandas de la población,
aún en rápido crecimiento. También es un indicio
de la relativa incapacidad para importar alimentos y de las tasas decrecientes
en los beneficios derivados del mejoramiento de las prácticas agrícolas.
No obstante, hay varias formas de atenuar la transformación del
riesgo en degradación real (véase el recuadro). Las tierras
de cultivo en África han sufrido una degradación extensa
en el pasado debido a la salinización y la erosión hídrica
y eólica. En los mundos propuestos en «Las políticas
primero» y «La sostenibilidad primero» el mayor acceso
a los servicios de apoyo ayuda a los agricultores a administrar mejor
el suelo, disminuyendo problemas como la compactación, la erosión
y la salinización. En la mayor parte de la región se difunden
las políticas basadas en la gestión integrada del uso de
tierras, que incluyen sistemas de tenencia de la tierra más estables.
Los avances tecnológicos propiciados por una combinación
de incentivos gubernamentales e innovaciones del sector privado ayudan
a mejorar la productividad de las tierras degradadas. El nivel ligeramente
más alto de la degradación en «Las políticas
primero», en comparación con «La sostenibilidad primero»
refleja ligeras diferencias en la demanda de alimentos, particularmente
productos de origen animal. En el otro extremo del espectro, en la hipótesis
de «La seguridad primero», la combinación de una distribución
desigual de la tierra, métodos de cultivo deficientes, sistemas
de tenencia de la tierra poco favorables y sistemas de irrigación
deficientes afectan la productividad de las tierras de pastoreo y agrícolas.
En contraste, se mantienen condiciones razonables en zonas protegidas
al servicio de las elites. La concentración de un número
considerable de personas en zonas frágiles, fuera del control de
la elite propietaria de tierras, contribuye aún más a los
graves niveles de degradación y erosión del suelo. Problemas
similares se presentan en la hipótesis de «Los mercados primero»
donde la tierra agrícola de mejor calidad se destina a la producción
de productos básicos y de cultivos comerciales. El medio ambiente
sufre como consecuencia de la «explotación» de los
suelos, y el uso de fertilizantes y plaguicidas se hace más extendido.
Los recursos hídricos y los ecosistemas acuáticos resultan
particularmente dañados.
|