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Apoyar las soluciones 

Lisa P. Jackson
Administradora de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos

Durante más de 40 años, la economía estadounidense y la economía mundial han prosperado y al mismo tiempo se ha protegido en mayor medida el medio ambiente. Con su labor, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ha salvado vidas y prevenido enfermedades, ha contribuido de forma directa a la innovación, a la creación de empleos y al crecimiento económico. Hoy en día las naciones sufren graves problemas económicos, sociales y ambientales y debemos seguir innovando para hacer frente a amenazas como la del cambio climático, sin menoscabar el crecimiento de nuestras economías y la prosperidad de nuestras comunidades. 

Una cantidad abrumadora de estudios científicos demuestran que la amenaza del cambio climático es real y la cuestión se ha convertido ya en un tema de conversación familiar. Los padres, en los Estados Unidos y en el mundo entero, se preocupan por sus hijos y sus nietos. Los gobiernos invierten importantes recursos en las estrategias de adaptación y las empresas miles de millones de dólares para reducir las emisiones de carbono y hacer que sus operaciones sean sostenibles. Los que se encargan de la planificación en las fuerzas armadas ya incluyen el cambio climático como un factor de escalada de las amenazas en zonas de conflicto e inestabilidad. Saben que si no hacemos algo para reducir los gases de efecto invernadero, el planeta que dejaremos a la próxima generación será un lugar muy diferente del que conocemos hoy en día. 

Afortunadamente, hemos aprendido que no hace falta dejar de crecer y prosperar para poder hacer frente a los desafíos ambientales a nivel mundial y que se pueden incluso ampliar las oportunidades económicas en todo el mundo. No hay soluciones mágicas. Los gobiernos no toman medidas radicales de un día para el otro, ni esa es la única respuesta a los desafíos que enfrentamos como comunidad mundial. La EPA está decidida a trabajar con las comunidades para tomar medidas concretas y lógicas para solucionar los problemas del cambio climático y sabemos que en esa solución debemos participar todos. Si actuamos en distintas áreas, en colaboración con asociados de los Estados Unidos y otras partes del mundo, podremos hacer grandes adelantos incluso ante obstáculos cada vez mayores.

Estamos poniendo énfasis en fomentar soluciones que beneficien a todos y que ofrezcan más oportunidades para crear empleos verdes, aumentar la eficiencia y reducir los costos. Este trabajo no es una novedad: ya hace casi 20 años que promovemos tecnologías de eficiencia energética a través del programa Energy Star. Sin ir más lejos, algunos de nuestros esfuerzos recientes, como la asociación con el PNUMA y una serie de fabricantes de automóviles a través de la Alianza para Combustibles y Vehículos Limpios y la norma ampliada de combustibles renovables, tienen concretamente por objeto asignar recursos gubernamentales al estímulo de la inversión en la eficiencia energética.

También nos estamos ocupando de las amenazas urgentes que sabemos tienen un impacto inmediato y negativo en el clima - como el carbón negro. La EPA colabora con científicos de todo el mundo para identificar las mayores fuentes carbón negro en la atmósfera y encontrar soluciones para reducir las emisiones y limitar los impactos perjudiciales para el medio ambiente, la economía y la seguridad. 

Nuestros esfuerzos se centran también en dar apoyo a soluciones nuevas e innovadoras, como la infraestructura ecológica. No sólo la inversión en infraestructura ecológica y natural genera mejoras en la calidad del agua y del aire, y una menor demanda de energía, sino que también puede hacer que disminuyan los costos y aumente el valor de las propiedades. La ciudad de Filadelfia ha invertido en compactadores de basura sencillos que funcionan a energía solar y han reducido la frecuencia con que hay que recoger la basura. Esto ha traído consigo una ventaja doble: por un lado alivió el tráfico para los residentes de la ciudad, y por otro redujo las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los vehículos detenidos con el motor encendido. La ciudad de Chicago ha invertido en un pavimento permeable que deja que el agua de lluvia se escurra a la tierra. Esto ayuda a que disminuya el efecto de “isla de calor urbano” y se aligere la demanda en la infraestructura de agua. Estos son ejemplos de soluciones sinérgicas que pueden ayudar a resolver los problemas climáticos y, al mismo tiempo, mejorar nuestras vidas. 

En un mundo donde los cambios ambientales de importancia pueden afectar el comercio, desplazar a las comunidades indígenas y poner en peligro la seguridad energética, estos esfuerzos reflejan importantes prioridades socioeconómicas. Protegiendo el medio ambiente se puede hacer frente aun a los desafíos más complejos, como el cambio climático, y también mejorar nuestra prosperidad. Una economía ecológica mundial prosperará con la colaboración, la innovación y un compromiso con medidas de sentido común. Si se genera una mayor interacción entre gobiernos, instituciones internacionales, líderes empresariales y la sociedad civil, podremos continuar nuestra trayectoria caracterizada por un aumento de la protección ambiental y de la salud y, al mismo tiempo, de la prosperidad en todo el mundo. 

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