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Transformación de la energía

 

JOSÉ LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO
Primer Ministro de España

El cambio climático es una amenaza global con consecuencias en el bienestar de todos los ciudadanos que serán catastróficas si la temperatura media global de la Tierra llega a superar los 2ºC sobre los niveles de la época preindustrial.

Sabemos que esta amenaza tiene unas causas bien definidas. Más de las tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático, provienen del consumo de energía. Por ello, es necesario un cambio progresivo del modelo energético, pero ¿disponemos, en el mundo actual, de los medios suficientes para lograrlo?

Con las tecnologías actualmente existentes estamos en condiciones de afirmar que un cambio hacia un modo de producción energética sostenible es posible. Ya en Bali, en diciembre de 2007, la 13ª Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, señaló a las tecnologías respetuosas con el clima como los pilares sobre los que construir la base de un futuro desarrollo.

Gracias a la promoción de las energías menos intensivas en carbono y a una mayor eficiencia energética podemos alcanzar el máximo potencial de reducción de gases. Este cambio de modelo energético obliga a nuevas inversiones en infraestructuras, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, así como a un aumento de las interconexiones y a un refuerzo de las políticas que promueven la seguridad energética. Todo ello exige una financiación adecuada.

La crisis económica no puede ser un freno en este camino, sino antes al contrario: debe servirnos para impulsar, en el siglo XXI, el cambio de modelo económico. Representa una oportunidad histórica hacia un patrón de crecimiento sostenible y estable. Es la hora de lo que hemos venido en llamar un Global Green New Deal.

La Unión Europea juega un papel esencial en ese pacto global contra el cambio climático que, al mismo tiempo, hace frente a la crisis económica. Hasta la fecha, ha desarrollado un liderazgo global en la materia, actuando de manera responsable e instando a otros países a aceptar unos compromisos que rompen con la manera habitual de encarar el problema.

Para mantener esta posición de liderazgo, durante la Presidencia española de la UE, los países miembros acordamos la nueva Estrategia Europa 2020 que busca la consecución de un modelo económico sostenible.

Si aplicamos correctamente nuestra política lograremos transformar nuestro mix energético y reducir nuestra factura de importación energética en 60.000 millones de euros en 2020, y en 150.000 millones en 2030.

Con ello, no sólo reduciremos las emisiones, sino que generaremos empleo y actividad económica. Las perspectivas hablan por sí solas: se prevé que el objetivo 2020 de energía renovable de la Unión Europea proporcione 2,8 millones de empleos en este sector.

Dentro de la Unión Europea, España lleva más de cuarenta años apostando por las energías renovables. Esta apuesta se ha intensificado en los últimos tiempos, ya que consideramos que las renovables son una pieza esencial para nuestro futuro. Con este objetivo, impulsamos la creación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y hemos realizado, como país, fuertes inversiones en I+D+i, especialmente en tecnologías como la eólica, la fotovoltaica y la solar termoeléctrica.

Esto ha permitido el rápido desarrollo de una floreciente industria, basada en la innovación tecnológica y en el aprovechamiento de recursos energéticos autóctonos y limpios que España posee en abundancia. El proceso de implantación de las renovables en España se ha convertido en modelo a seguir en todo el mundo, y así lo reconoce un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía.

La principal clave de nuestro éxito para la integración de éstas fuentes ha sido, sin duda, nuestro marco jurídico y económico, a través de un sistema de primas y tarifas reguladas que, con mejoras continuas y adaptaciones, está vigente desde hace 30 años; un marco estable pero que se va adaptando a la realidad en función de la madurez que van alcanzando las tecnologías.

A finales de 2009, las energías renovables cubrían cerca del 11% de nuestras necesidades de energía final, y las previsiones para 2020 nos indican que podemos superar el objetivo del 20% de consumo final bruto que define la Directiva de Energías Renovables para España.

El sector español de las Renovables suma ya más de 4.000 empresas, algunas de ellas reconocidas internacionalmente por su capacidad de desarrollo de tecnología propia y más de 200.000 empleos directos e indirectos.

In conclusion:

Las preocupantes dimensiones y consecuencias del calentamiento global del planeta nos obligan a una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero que sólo es posible mediante un mayor uso de nuevas tecnologías limpias.

La apuesta por las energías renovables es una apuesta segura no sólo desde el punto de vista ambiental sino también económico.

El futuro dependerá en gran medida de las acciones y políticas que ahora decidamos.

La lucha contra el cambio climático es un frente común en el que todos debemos implicarnos.

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