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Cómo resolver el rompecabezas de la energía

 

TULSI R. TANTI
Presidente y Director General de Suzlon Energy

Soy viajero, no de profesión, sino más bien por mi profesión. Gracias a mis actividades he dado varias vueltas alrededor del mundo. Mis viajes me han dado la oportunidad de ver la gloria del mundo moderno y también enfrentar cara a cara algunas de sus decepciones. En este mundo de contrastes, muchas de las necesidades humanas básicas han quedado sin satisfacer, por ejemplo la alimentación, el agua y la energía.

A primera vista, los tres problemas no parecen estar conectados. ¿Pero en verdad lo están? En mi opinión, todos ellos parecer ser consecuencia de un error fundamental.

Nos enfrentamos a la escasez de alimentos porque hemos erosionado las tierras de riego, quemado bosques y creado un desequilibrio en la propia fuente, la naturaleza. Nuestra industrialización se basa en las fuentes de energía de gran intensidad, pero muy contaminantes, que contribuyen al cambio climático, lo que a su vez ha dado a lugar casos extremos de sequías e inundaciones, la razón de la escasez de agua. Por último, dependemos en gran medida de las fuentes de energía no renovables que se van agotando, y hacemos caso omiso de los abundantes recursos naturales renovables.

El elemento común que aqueja a todos nuestros problemas es nuestra actitud, o nuestra falta de actitud, con respecto a la naturaleza. La conexión es más profunda. Hoy día, en todas partes del mundo, las mentes más brillantes han encontrado soluciones para satisfacer nuestras necesidades alimenticias y energéticas —mejores métodos de riego y procesos de desalinización, etc.–, aunque todas estas mejoras consumen gran cantidad de energía. Por ello, si resolvemos el rompecabezas de la energía, ampliaremos las oportunidades para satisfacer nuestras necesidades alimenticias y energéticas.

Se define rompecabezas como un conjunto de piezas de forma irregular, que cuando se encajan debidamente entre sí forman una figura completa. Ahora, tenga a bien mirar el mapa del mundo, ¿no le parece que se ajusta a esa definición? Los países y continentes de forma irregular, con una distribución de recursos desigual, en distintas etapas de crecimiento, todos encajan entre sí para formar una figura completa. Es evidente, pues, que un problema que aflige al mundo entero necesita una solución que sea aplicable a todo el planeta.

La causa del rompecabezas energético es simple: necesitamos mucho más energía de la que producimos; los países desarrollados deben mantener su crecimiento, los países en desarrollo deben impulsar su propio crecimiento y progreso. El desafío radica en satisfacer las necesidades energéticas en una forma que sea a la vez responsable y sostenible, tarea que se ve dificultada aún más por los problemas de la seguridad energética y el cambio climático. Pero en el fondo de cada desafío se encuentra una oportunidad. Aquí la oportunidad consiste en aprovechar de la mejor manera los recursos naturales y abundantes con los que el mundo tiene la suerte de contar, y cubrir el déficit energético con energía generada a partir de recursos renovables limpios, ecológicos y abundantes.

En la actualidad, el consumo de energía mundial promedio se sitúa en 15 teravatios (TW), y solamente el potencial mundial de energía eólica es de 72 TW. Una única turbina eólica de tamaño promedio puede prevenir la emisión de 1.500 toneladas de CO2 cada año. Los recursos renovables no son sólo parte de la solución al problema del agotamiento de los combustibles fósiles, sino que también son el camino hacia un planeta más saludable.

Si bien podría decirse que es el paso más grande, con identificar la solución sólo se gana la mitad de la batalla. Los distintos sectores energéticos, los países e incluso las divisiones entre los gobiernos, la industria y el mundo académico, son componentes que comúnmente se han considerados antagonistas, pero en realidad son todos piezas clave en el rompecabezas. Todos deben colaborar para lograr igualdad y transparencia de condiciones, en las que no existan límites y todos busquen un único objetivo.

Esto no es fácil, pero al menos podemos beneficiarnos de saber cómo luciría el rompecabezas completo. Los líderes del mundo dejarían de lado las diferencias y se centrarían en encontrar soluciones de dimensión mundial. El mundo tendría entonces una cartera de energía verdaderamente diversificada, en la cual la combinación garantiza la seguridad energética y reduce al mínimo la amenaza para el medio ambiente. Se emplearían las mejores técnicas y los mejores conocimientos especializados del mundo desarrollado para crear nuevos mercados ecológicos con la menor resistencia. Los gobiernos, el sector privado y los órganos reguladores se darían cuenta de que todos buscan una meta común, es decir, servir a la población del mundo, y de ese modo se alentarían mutuamente y colaborarían entre sí.

En general se admite que los intentos anteriores de alcanzar un acuerdo vinculante para todas las naciones han enfrentado más de un obstáculo, si bien todos tuvieron algún resultado positivo. La 15ª Conferencia de las Partes reunió a 120 jefes de Estados y gobiernos, de los cuales 114 firmaron voluntariamente el Acuerdo de Copenhague. Desde la conferencia, la cifra ha aumentado a 139 países, lo cual indica claramente que cada nación desea buscar un camino hacia un mañana más ecológico. Posiblemente la cumbre sobre el clima no haya alcanzado su objetivo, pero sin duda nos ha acercado un poco más hacia él.

Por tanto, la 16ª Conferencia de las Partes en Cancún debería ser una plataforma para conocer mejor lo que ha funcionado y lo que no. Los gobiernos de distintas partes del mundo han aplicado con mucho éxito políticas y mandatos, tales como las normas sobre energías renovables, las tarifas de introducción de energía renovable a la red eléctrica, los certificados de energía renovable, el sistema de límites máximos y comercio e iniciativas únicas como las subastas de energía eólica. El sector privado ha contribuido enormemente, lo que ha redundado en mejores procesos de producción y avances tecnológicos de vanguardia. Han tomado el liderazgo y claramente han demostrado que el camino hacia un mañana más ecológico, aunque difícil, no es imposible.

Considero que el intercambio de conocimientos es muy valioso para resolver el rompecabezas de la energía. El paso siguiente consiste en llevar las soluciones que han funcionado localmente al ámbito mundial, para así completar la imagen. Qué comience el diálogo; creo que podemos y debemos resolver este rompecabezas si realmente lo deseamos. Yo sí lo deseo, sin duda alguna.

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