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Forjar consensos. Mancomunar la acción 

XIE Zhenhua
Vicepresidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas de la República Popular China

Los representantes de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación y otros interesados se reunirán en la hermosa ciudad de Durban para las negociaciones sobre el cambio climático que tendrán lugar en la 17ª Conferencia de las Partes y la séptima Conferencia de las Partes en calidad de Reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto. Después de años de constantes esfuerzos –y respetando el marco de la ONU y el principio de consenso– los gobiernos acordaron establecer la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto, sentando, así, las bases del mecanismo jurídico internacional y de las instituciones de cooperación mundial encargadas de las cuestiones relacionadas con el cambio climático. Con la Hoja de Ruta de Bali se estableció un proceso que permitiría la aplicación plena, efectiva y sostenida de la Convención y el Protocolo. El año pasado, la Conferencia de Cancún representó un avance en la ejecución de la Hoja de Ruta y la comunidad internacional tiene grandes expectativas con respecto al logro de resultados positivos en Durban. 

La Conferencia de Durban debería continuar con la estrategia dual emprendida para poder lograr adelantos en la implementación de la CMNUCC y su Protocolo de Kyoto, que debería regirse por los principios de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas y llevarse a cabo mediante un proceso abierto, transparente, incluyente e impulsado por las Partes. Según la Hoja de Ruta de Bali, la Conferencia debería, por un lado, poner en práctica el consenso alcanzado en la Conferencia de Cancún y definir las modalidades específicas que se aplicarán en cuestiones tales como la financiación, la transferencia de tecnología y la adaptación y, por otro, continuar con las negociaciones sobre asuntos que no pudieron resolverse en Cancún y seguir procurando lograr un resultado integral y equilibrado.

Con genuina preocupación esperamos que en Durban se puedan lograr resultados en relación con tres aspectos. En primer lugar, la Conferencia debería establecer las disposiciones de reducción de las emisiones para los países desarrollados que son Partes en el Protocolo de Kyoto en su segundo período de compromiso. Esta decisión es la tarea más crucial y determinará el éxito de la Conferencia. En segundo lugar, debería adoptar una decisión sobre las disposiciones aplicables a los países desarrollados que no son Partes en el Protocolo de Kyoto para que se comprometan a llevar a cabo reducciones de las emisiones comparables a las estipuladas en la Convención en lo que hace a su naturaleza y magnitud y a los procedimientos de observancia. Y en tercer lugar, la Conferencia debería seguir examinando y poniendo en práctica mecanismos pertinentes para la adaptación, la financiación, la transferencia de tecnología y la creación de capacidad, así como acuerdos sobre las medidas de mitigación medibles, verificables y notificables y sobre la transparencia, que hagan una distinción entre los países desarrollados y en desarrollo. En esas circunstancias, los países en desarrollo, en el marco del desarrollo sostenible, deberían aplicar medidas de mitigación apropiadas con la ayuda financiera y tecnológica de los países desarrollados. 

China siempre ha prestado una gran atención al cambio climático y una de las estrategias primordiales y coherentes de su desarrollo económico y social ha sido dar prioridad a la lucha contra ese cambio. China es un país en desarrollo que se enfrenta a la ardua tarea de desarrollar su economía, erradicar la pobreza, desarrollar la industrialización y urbanización y mejorar los medios de vida de su gente. Ahora bien, a pesar de estasexigentes tareas, China ha tomado, toma y seguirá tomando siempre medidas prácticas para abordar los problemas del cambio climático.

China redujo su consumo de energía por unidad de PIB en un 19,1% durante el 11º período del Plan Quinquenal. También se ha comprometido a cumplir con la meta de reducir la intensidad de las emisiones de carbono de su economía entre un 40% y un 45% en 2020 con respecto al nivel de 2005. Para alcanzar este objetivo, China ha establecido una serie de metas obligatorias a nivel nacional en su 12º Plan Quinquenal, entre las que se destacan la reducción, para el año 2015, del consumo de energía y las emisiones de CO2 por unidad de PIB en un 16% y 17%, respectivamente, con respecto a los niveles de 2010 y el aumento, a un 11,4%, de la proporción de energía primaria generada a partir de combustibles no fósiles.

China también ha adoptado medidas para cumplir con estos objetivos, como, por ejemplo, una mayor rendición de cuentas; la optimización de las estructuras industriales y de energía; la realización de proyectos experimentales; el mejoramiento de la gestión para el ahorro de energía y menores emisiones de carbono; la promoción de la economía circular; el fomento de la investigación, el desarrollo y la difusión y la aplicación de tecnologías con bajas emisiones de carbono; el perfeccionamiento de las políticas económicas pertinentes; la ampliación de proyectos experimentales con bajas emisiones de carbono; y el mejoramiento de instituciones y mecanismos pertinentes. Estas políticas y medidas demuestran la devoción del Gobierno de China con la lucha contra el cambio climático y su dedicación para acelerar un desarrollo ecológico y con bajas emisiones de carbono. 

El cambio climático es, de hecho, uno de los desafíos humanitarios más críticos de nuestra época por las muy distintas repercusiones que tendrá en el bienestar de todas las poblaciones y la manera en que interactúa con ese bienestar y con el desarrollo de todas las naciones. Lograr lo que hemos logrado hasta ahora no ha sido una tarea fácil y tampoco será fácil encontrar una solución eficaz para combatir el cambio climático en el futuro. Cuando se insta a todos los países a mancomunar sus esfuerzos es necesario tener en cuenta las distintas capacidades y responsabilidades históricas y los procesos de desarrollo nacionales de cada uno de ellos. 

Con el bienestar de los seres humanos como objetivo nos juntamos para fortalecer los resultados que se han obtenido hasta ahora, concretar nuestras promesas, establecer una confianza política mutua y lograr un nuevo consenso con el fin de aumentar la cooperación para realizar adelantos en la aplicación integral, efectiva y sostenida de la CMNUCCC y su Protocolo de Kyoto, poner en práctica la Hoja de Ruta de Bali y el Acuerdo de Cancún e impulsar un resultado integral, equilibrado y positivo en Durban. China está dispuesta a colaborar con la comunidad internacional para proteger nuestro planeta y crear un futuro mejor. 

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