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Detener a un asesino silencioso 


Radha Muthiah

Director Ejecutivo de la Alianza mundial en pro del uso de cocinas no contaminantes

Cerca de 3.000 millones de personas –casi una de cada dos en todo el planeta– están expuestas todos los días al humo que emiten las fogatas y cocinas tradicionales. Todos los años mueren dos millones de personas por esa causa, solo por cocinar para ellas y su familia. Las víctimas son mayoritariamente mujeres y niños. 

El humo tóxico que produce la quema de combustibles como el carbón, la madera, la bosta o el carbón vegetal en cocinas ineficientes dentro de hogares con ventilación escasa o nula genera enfermedades, lesiones y contaminación. Incluso puede provocar enfermedades mortales como el cáncer, afecciones cardíacas y pulmonares, neumonía y tuberculosis: por ejemplo, aumenta el riesgo de contraer infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores, entre ellas neumonía, que provocan un quinto de los casos de mortalidad en la niñez en todo el mundo. En diversas investigaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha llegado a la conclusión de que la contaminación del aire en los hogares se ubica en el quinto lugar entre los riesgos más graves para la salud en los países en desarrollo y es el principal factor de riesgo en lo que respecta a las enfermedades no transmisibles entre las mujeres que no fuman. Además, aumenta la posibilidad de que losniños tengan bajo peso al nacer y luego –si sobreviven– sean más propensos a padecer enfermedades no transmisibles. 

El carbono negro y el metano, que se emiten con esos métodos ineficientes utilizados para cocinar, tienen repercusiones de larga duración en el clima. Más de un cuarto de las emisiones de carbono negro en todo el mundo proceden de los hogares. En un boletín del PNUMA de 2009, el Dr. Veerabhadran Ramanathan estimó que esas emisiones contribuyen al equivalente de un cuarto del calentamiento de la atmósfera que ocasiona el dióxido de carbono en todo el mundo, y que en algunas regiones la proporción llega incluso al 60%. Por otro lado, los 730 millones de toneladas de biomasa que se quema todos los años en distintos países en desarrollo emiten más de 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono. Además, las mujeres y los niños suelen recorrer largas distancias a diario, a veces durante horas y arriesgando su propia seguridad, en busca de combustible para cocinar. La deforestación que produce la extracción de madera puede causar deslizamientos de tierra que destruyen ciudades enteras y echan a perder las tierras de cultivo. Y el tiempo que se dedica a ir en busca de combustible podría aprovecharse mejor en tareas que generen ingresos, oportunidades de educación y otras actividades productivas. 

Así pues, cocinar con combustibles tóxicos y contaminantes en fogatas y cocinas ineficientes es parte de un ciclo vicioso y complejo que tiene repercusiones importantes en el medio ambiente, la salud humana y el desarrollo económico. Sin embargo, es posible interrumpir ese ciclo de una vez por todas. Las cocinas asequibles, no contaminantes y adecuadas para la cultura que las use ofrecen ventajas muy claras: mayor calidad del aire, aumento de la sostenibilidad ambiental y la seguridad, y mejora de los medios de vida y la salud. 

La Alianza mundial en pro del uso de cocinas no contaminantes –que tiene más de 175 asociados y a la que se suman cada vez más– se formó el año pasado con el objetivo de salvar vidas, mejorar los medios de vida, empoderar a las mujeres y contrarrestar el cambio climático creando un próspero mercado mundial de combustibles y cocinas eficientes y no contaminantes. Ha priorizado su labor en África, donde la exposición a la contaminación del aire en el hogar es especialmente grave: analizando unos datos de 2009, la OMS descubrió que al menos el 95% o más de la población de más de 20 naciones de todo el continente utilizaba combustibles sólidos. Hasta el momento, casi un tercio de los asociados nacionales de la Alianza se encuentra en África. 

La Alianza mundial está cofinanciando una evaluación de la OMS y los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades respecto de la aceptabilidad, la sostenibilidad y los efectos en la salud que tienen las opciones no contaminantes de combustibles y cocinas en la provincia keniana de Nyanza, donde la mortalidad infantil y en la niñez hasta los cinco años de edad duplica el promedio nacional. También ha encargado varios análisis de mercado en todo el mundo –entre ellos, evaluaciones en Etiopía y Nigeria– con el fin de detectar oportunidades de intervenciones que puedan ayudar a crear empresas decocinas no contaminantes y sostenibles desde el punto de vista comercial. Con el tiempo, eso debería servir para dejar de depender de las iniciativas financiadas por los donantes en favor de emprendimientos comerciales prósperos a nivel local, regional y mundial. 

El Banco Mundial ha puesto en marcha la Iniciativa africana en pro de las cocinas no contaminantes, con el objetivo de estimular la creación y comercialización de una nueva generación de cocinas no contaminantes en el África Subsahariana. La iniciativa apuntará a sacar provecho de los nuevos avances tecnológicos y de mercado, las asociaciones y los mecanismos de financiación que puedan traducirse en mejoras constantes del diseño, las prestaciones y la accesibilidad de las cocinas, con especial hincapié en las necesidades locales y las posibilidades de adaptación a ellas. 

En Uganda, Impact Carbon está trabajando para que en el país se empiecen a utilizar de manera generalizada cocinas eficientes e inocuas que reduzcan el uso de carbón vegetal y madera entre el 35% y el 65% y ayuden a los hogares a ahorrar más de 75 dólares por año. Mediante la financiación de los créditos del carbono se han proporcionado cientos de miles de dólares en subsidios a los consumidores pobres, que hasta ahora han facilitado la distribución de más de 95.000 cocinas eficientes y, al mismo tiempo, han apoyado la creación de empresas de fabricación locales y sostenibles y fomentado el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas minoristas.

El Proyecto de energía solar y cocinas masai –creado por la organización sin fines de lucro International Collaborative for Science, Education and the Environment (ICSEE)– pone el acento en que las mujeres participen en su labor de entregar cocinas no contaminantes en el norte de Tanzanía. Haciendo participar a los habitantes locales en la fabricación, la distribución y la instalación de cocinas, se ha logrado unir a mujeres, artesanos, pequeñas empresas y comerciantes. Cuarenta de los cerca de 55 dólares que cuesta una cocina se destinan a los fabricantes de ladrillos, vendedores de productos de acero, proveedores de materiales y costos de transporte, y los otros 15 van al equipo de mujeres que construyen e instalan las cocinas –además de enseñar a otras personas a utilizarlas correctamente–, en un esquema pensado para crear puestos de trabajo y estimular la economía local de manera significativa. Según un control de las partículas y el monóxido de carbono, las nuevas cocinas reducen el 90% del humo en el interior del hogar. Además, consumen 60% menos de madera y así ahorran a las mujeres y los niños de cada hogar entre 12 y 15 horas semanales que, sin esas cocinas, tendrían que destinar a ir en busca de combustible. 

Con la dirección de la Fundación pro Naciones Unidas, la Alianza –que celebró su primer aniversario el otoño boreal pasado– ha fijado la meta de “100 para los años veinte”, es decir, lograr que 100 millones de hogares estén utilizando cocinas y combustibles eficientes y no contaminantes para 2020 como un paso más hacia la universalización de su uso. Además, la Alianza facilitó el Consenso de Lima, acuerdo pionero sobre la elaboración de una norma escalonada y provisional para introducir el uso de cocinas eficientes e inocuas; mejoró la capacidad técnica de los centros regionales de Etiopía y China encargados de poner a prueba las cocinas; respaldó la formación de alianzas regionales en África, Asia y América Latina; y trabajó en la creación de un marco de vigilancia y evaluación. Así pues, se encuentra en condiciones inmejorables de hacer frente y detener a este asesino silencioso que acecha en África y en el resto del mundo. 

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