Pagina Principal                        
      Contribuyentes                             
      Reflexiones                              
      libros                            
      El PNUMA en acción              
      Personas                              
      Citas y cifras                        
      WWW                                
      Star                                
 
 
 
Lucha universal

Abdelaziz Bouteflika
Presidente de la República de Argelia

La desertificación y la degradación de tierras son, al igual que el cambio climático y la diversidad biológica, grandes problemas del siglo XXI. De hecho, son aún más complejos porque son fenómenos multidimensionales que han sido la base de diversos factores, en especial las variaciones climáticas y las actividades humanas.

Esos fenómenos tienen consecuencias económicas y sociales irreversibles: privan a cientos de millones de personas de la tierra que los nutre, creando así nuevos motivos de tensión y acentuando las migraciones. Sin duda, la responsabilidad internacional está comprometida en la lucha contra la desertificación, la sequía y la degradación de tierras. En realidad, esta lucha universal es una responsabilidad urgente que recae en todos nosotros, ya que estos fenómenos provocan migraciones forzadas y hacen peligrar la estabilidad social, lo que nos aleja aún más de los objetivos del desarrollo sostenible.

Para que esta lucha sea fructífera, es preciso aplicar los tres convenios (sobre el cambio climático, la diversidad biológica y la desertificación) según se acordó en la Cumbre para la Tierra de Río en 1992. Esto también dependerá de la financiación y las tecnologías ecológicas que los países ricos acepten poner a disposición de los países menos afortunados.

África es la región más afectada. En numerosos estudios se demuestra que, para 2025, nuestro continente habrá perdido dos tercios de sus tierras cultivables, ya que no existen medidas urgentes y eficaces y, por lo tanto, se desaprovecharán los esfuerzos realizados en materia de desarrollo y protección del medio ambiente.

La Declaración del Milenio (2000), los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) nos dan la oportunidad de para resolver con eficacia los problemas relacionados con la desertificación y la degradación de tierras.

Argelia se sumó muy pronto a los esfuerzos multilaterales para negociar y consolidar la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Ha elaborado medidas importantes destinadas a combatir los efectos de la desertificación y la sequía en zonas áridas y semiáridas dentro de su propio territorio.

Se han puesto en marcha importantes programas, que se basan en un marco institucional adecuado y abarcan 20 millones de hectáreas, para luchar contra la desertificación y la degradación de tierras mediante la reforestación, la racionalización del uso de las zonas de pastoreo, la sensibilización y la movilización de las autoridades locales y los ciudadanos. A la “muralla verde”, que ya abarca una superficie de 300.000 hectáreas, se le habrán incorporado otras 100.000 para 2015.

Y, para fortalecer esas iniciativas, se ha trazado un nuevo mapa nacional mediante la teleobservación, que permite sensibilizar sobre la desertificación.

Por otra parte, también habría que combinar la lucha contra la desertificación con una mejor comprensión de los desiertos como ecosistemas completos y como sitios específicos para el desarrollo sostenible, debido a los recursos naturales y la diversidad biológica única que albergan. Su valor para los asentamientos humanos y su riqueza cultural inestimable también exigen ese reconocimiento.

En el sur de Argelia existen dos grandes parques nacionales ubicados en el medio del Sahara: el Ahaggar y el Tassili. Estos museos al aire libre, que forman parte del patrimonio mundial, tienen una superficie total de 452.000 km2.

Con la ayuda del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), está en marcha un proyecto importante para la preservación de la diversidad biológica y el patrimonio cultural.

Es cada vez más esencial elaborar una estrategia internacional integrada para la protección de nuestro planeta. En este caso en particular, el compromiso de la comunidad internacional debe estar a la altura de los problemas que enfrentamos.

Download PDF