coordinadas por
Janet F. Bornman y Jan C. van der Leun
¿Tienen los animales pilosos alguna clase de riesgo?
¿Afectará a los pingüinos el agujero del ozono?
¿Es la radiación UV-B un factor que influye en el descenso de la población de las ranas y de otros anfibios?
¿Apantalla eficazmente el agua a los organismos acuáticos frente a la exposición a los rayos UV?
¿Cuáles serán los efectos de un aumento de la radiación UV-B en la productividad de las cosechas y en los bosques?
¿Pueden las mismas plantas protegerse frente a un aumento de la radiación UV-B?
¿Pueden las modificaciones de la nubosidad producir mayores cambios de UV que el agotamiento de la capa de ozono?
¿Son los riesgos de exposición a radiación ultravioleta (UV) en la playa inferiores en un día nuboso?
¿Protegen las cremas de sol de los efectos perjudiciales del aumento de la radiación UV-B?
¿Le ayudará a impedir el cáncer cutáneo si está bien bronceada?
¿Es un bronceado artificial con lámparas UV más seguro que a la luz del sol?
¿Ha producido el Protocolo de Montreal beneficios que compensen su costo?
Incluso si el riesgo está relacionado
con la exposición total acumulada, lo que parece ser el caso en
parte de los cánceres cutáneos no melanocíticos (SCC),
la exposición al principio de la vida puede todavía constituir
un importante riesgo. Existe una laguna larga de tiempo,
ordinariamente de varios decenios, entre la exposición y el desarrollo
de un tumor. Por consiguiente, es más probable
que la temprana exposición a los rayos lleve a un tumor.
Muchos de los efectos perjudiciales de
la UV-B son proporcionales a la exposición acumulada a los rayos
UV-B. Por ejemplo, los resultados de cáncer
cutáneo por razón de la exposición total acumulada
a lo largo de muchos años se deben tanto a condiciones de sol como
de nubes. Cualquier aumento sistemático de
la radiación UV-B aumentará la incidencia en la población
(así como el riesgo individual) sea cual fuere la variabilidad natural
de la radiación UV-B.
En lugares de menor altitud hay una tendencia
a que haya más calima y una atmósfera más contaminada
que pueden bloquear parte de la radiación UV.
No puede proporcionarse ningún valor
respecto a la disminución de UV-B debida a la contaminación,
puesto que los sucesos de contaminación tienden a ser elevadamente
variables y locales. Las comparaciones de las mediciones
efectuadas en regiones industrializadas del hemisferio septentrional (p.
ej., Europa Central) y en lugares muy limpios de latitudes similares en
el hemisferio meridional (p. ej., Nueva Zelandia) sugieren que pueden ser
importantes las reducciones de UV-B relacionadas con la contaminación.
Además, la gente cambia frecuentemente
sus costumbres en los días nubosos. Si pasan
más tiempo a la intemperie o prescinden del uso de cremas de sol
(bronceadoras), pueden terminar con una mala quemadura de sol.
En general, se recibe menos radiación UV por hora en un cielo
cubierto que en un cielo despejado, pero si se pasa más tiempo en
la playa puede fácilmente contrarrestarse este efecto.
En un cielo completamente cubierto de nubes puede transmitirse una
gran cantidad de radiación UV-B. En principio,
cualquier cantidad de exposición a la radiación UV-B contribuye
al riesgo de cáncer cutáneo.
En general no es perjudicial una exposición
moderada a la luz del sol en el transcurso de la vida diaria.
Esta exposición básica nos permite evidentemente funcionar
con normalidad y demuestra ser suficiente para mantener un nivel adecuado
de vitamina D (en combinación con nuestra dieta).
Aunque la luz del sol es importante para la salud física
también produce diversos efectos perjudiciales para la salud tales
como cáncer cutáneo, envejecimiento de la piel, desordenes
oftálmicos y supresión del sistema inmunológico.
Es obvio que la exposición excesiva a los rayos ultravioletas
(UV) debe evitarse para reducir a un mínimo el riesgo de que se
produzcan tales desordenes.
Las pruebas son muy fuertes. Los primeros
datos experimentales acerca del cáncer cutáneo causado por
la radiación UV-B se adquirieron de los animales; en los seres humanos
había una clara asociación entre la exposición al
sol y el cáncer cutáneo; pero no se señalaba concretamente
la UV-B. En los últimos años los adelantos en la biología
molecular nos han proporcionado análisis que proporcionan pruebas
directas de que las alteraciones genéticas que se encuentran en
los carcinomas de la piel humana proceden ciertamente de la radiación
UV-B.
No, no hay ninguna prueba que demuestre
que el retirar todas las molas reduciría el riesgo de cáncer
cutáneo. Sin embargo, es importante estar alerta ante la presencia
de molas desacostumbradas, especialmente aquellas que muestran cambios
de apariencia (en su color o en los bordes) y proteger a aquellos individuos
de los que se sepa que tienen un gran riesgo, ya sea por el historial familiar
de muertes por melanomas ya sea por la presencia de molas desacostumbradas.
Las gafas de sol que reduzcan marcadamente
la exposición a UV de los ojos harán que disminuyan los efectos
nocivos de las UV tales como las cataratas. La mejor protección
se logra mediante una combinación de gafas que absorban los UV y
el apantallamiento de la luz que llega lateralmente a los ojos. Sin embargo,
algunas de las gafas no bloquean eficazmente la radiación UV y pueden
producirse lesiones en los ojos.
Duración de la exposición a
la radiación UV-B
Sí. Los niños no deben
estar excesivamente expuestos a la radiación UV: deben desalentarse
firmemente los baños de sol. La exposición UV y especialmente
las quemaduras de sol en los primeros años de la vida pueden hacer
que aumente notablemente el riesgo de cáncer cutáneo más
tarde durante la vida (especialmente el riesgo de carcinomas y de melanomas
de células basales).
¿Tienen también los animales
riesgo de cáncer?
Sí. El cáncer cutáneo
se ha encontrado en casi todos los animales que han sido estudiados por
largo tiempo, por ejemplo, el ganado vacuno, las cabras, las ovejas, los
gatos, los perros, las cobayas, las ratas y los ratones. Los efectos directos
de la radiación UV-B en las partes del cuerpo cubiertas por pelo
abundante son despreciables. Sin embargo, incluso los animales peludos
tienen habitualmente parte de la piel expuesta alrededor de la boca y de
las narices y algunas veces en otras partes del cuerpo. Estas partes pueden
ser dañadas por la radiación a no ser que estén muy
pigmentadas.
No sabemos de ningún estudio
relativo a los efectos de la UV-B en los pingüinos.
Puesto que sus ojos están expuestos a una gran cantidad de
UV debido a la gran reflectividad de la nieve y a una marcada permanencia
en la zona geográfica del agujero de ozono, sería
de desear que se efectuaran investigaciones acerca del impacto en
los pingüinos. El hecho de que los pingüinos
sean depredadores visuales, que se alimentan de krill o de peces en la
columna de agua, haría que el daño oftálmico se convierta
en un asunto importante para su supervivencia.
Posiblemente. Las
poblaciones de anfibios están sufriendo un serio declive en muchas
zonas del mundo y los científicos están buscando una explicación.
La mayoría del descenso de la población anfibia se
debe probablemente a la destrucción o a la alteración de
sus hábitat. Parte de la disminución
se debe probablemente a fluctuaciones naturales de la población.
Entre otras explicaciones de que disminuya su población,
así como su diversidad de habitaciones, se incluyen enfermedades,
contaminación, cambios atmosféricos y la introducción
en sus hábitats de poblaciones competidoras y depredadoras.
La radiación UV-B es un agente que puede actuar en combinación
con otros acontecimientos para influir negativamente en las poblaciones
anfibias. Estudios de campo en los que se expusieron
a la luz del sol natural embriones de ranas, sapos y salamandras, una vez
suprimida de la luz del sol la radiación UV-B han producido resultados
contradictorios. En algunos estudios se observó un aumento de la
mortalidad embriónica después de la exposición a la
radiación UV-B, mientras que otros estudios indicaban que los niveles
actuales de radiación UV-B no son perjudiciales. Factores tales
como la profundidad del agua, el color del agua y el contenido orgánico
disuelto en el agua en los lugares de deposición de los huevos reducen
eficazmente la penetración de la radiación UV-B por el agua
y reducen la exposición a la radiación UV-B en todas las
etapas del historial de la vida. Factores bióticos
tales como cápsulas gelatinosas en torno a los huevos, pigmentación
melanina de los huevos y color de las larvas y formas metamorfoseadas,
reducen aún más los efectos de la exposición a UV-B.
Vida acuática
No. El agua pura
es muy transparente a la radiación UV; un haz de radiación
UV-B debe recorrer kilómetro y medio a través del agua pura
para ser completamente absorbido. Las aguas naturales
que contienen sustancias que absorben las UV tales como materia orgánica
disuelta protegen en parte a los organismos acuáticos frente a UV-B,
pero el grado de protección varía enormemente de una extensión
de agua a otra. En aguas claras del océano
y de los lagos, niveles ecológicamente importantes de radiación
UV-B pueden penetrar a través de varias decenas de metros, mientras
que en corrientes fluviales ríos de agua turbia y en los pantanos
la UV-B puede ser completamente absorbida a pocos centímetros de
la superficie. La mayoría de los organismos
en ecosistemas acuáticos, tales como fitoplantones, viven en la
zona eufótica iluminada cerca de la superficie del agua en donde
pueden estar expuestos a la UV-B. La radiación
UV-B puede, en particular, dañar a aquellos organismos que viven
en la superficie del agua en las primeras etapas de su vida.
Vida de las plantas terrestres
Hay algunas variedades de cosechas
sensibles a la UV-B en las que disminuye la productividad.
Sin embargo, hay también variedades tolerantes a la radiación
UV-B, que proporcionan la oportunidad de reproducir y controlar genéticamente
variedades tolerantes a UV-B. En el caso de los bosques
comerciales, la reproducción de los árboles y la manipulación
genética pueden ser utilizadas para mejorar la tolerancia a la UV-B.
En el caso de los bosques no controlados o naturales, estos métodos
no constituyen ninguna opción. Aunque muchas
especies de árboles de los bosques parecen ser tolerantes a la UV-B,
hay algunas pruebas de que los efectos de la UV-B, algunas veces perjudiciales,
pueden lentamente acumularse de un año a otro. Si
este resultado fuera un fenómeno generalizado, sería causa
de preocupación puesto que complicaría enormemente los esfuerzos
de reproducción en bosques comerciales e influiría negativamente
en los bosques naturales.
Sí, pero solo parcialmente.
Las plantas ya tienen un apantallamiento razonable frente a los
rayos UV; en la mayoría de las plantas solamente una pequeña
proporción de la radiación UV-B que llega a una hoja penetra
en realidad muy adentro en los tejidos interiores. Además,
muchas especies de plantas cuando están expuestas a un nivel mayor
de UV-B pueden aumentar los pigmentos que absorben la UV en sus tejidos.
Entre otras adaptaciones se incluyen un espesor mayor de las hojas
lo que reduce la proporción de tejidos internos expuestos a la radiación
UV-B. Existen también en las plantas varios
mecanismos de reparación, como es el caso en otros organismos.
Se incluyen aquí los sistemas de reparación frente
a daños DNA o lesiones oxidantes. El daño
neto que una planta experimenta es el resultado del equilibrio entre daños,
protección y procesos de reparación. En
el caso de muchas plantas el daño neto es despreciable.
Asuntos propios de un lugar
Sí, pero esta comparación
no suprime el impacto serio de un agotamiento de la capa de ozono como
se sugiere a veces con preguntas como estas. Esta
sugerencia se basa en un sofisma, es decir, comparar una percepción
personal de riesgo con el efecto en una población.
Un aumento, por decir así, del 10 por ciento del riesgo no
sería apreciable para la persona implicada. Esto
es completamente distinto si hablamos de una población.
Respecto al cáncer cutáneo tal aumento podría
significar de 100 a 200 más casos al año por un millón
de personas. Esto sería un efecto importante
en la salud del público. Sin embargo, los movimientos
de la totalidad de poblaciones o incluso de ecosistemas no ocurren habitualmente
durante la vida de una persona y, por consiguiente, la comparación
no es adecuada.
Sí, muchos organismos pueden
responder fisiológicamente a modificaciones tales como el desarrollo
de compuestos de apantallamiento de la UV y capas adicionales de tejidos
protectores. Sin embargo, existen limitaciones genéticas
en cuanto al grado en que estas adaptaciones fisiológicas pueden
tener lugar para cada organismo. Algunos pueden adaptarse
con más eficacia que otros. En el transcurso
de largos períodos de tiempo y de varias generaciones de poblaciones,
existe la posibilidad de que se desarrolle también una adaptación
genética. Sin embargo, en organismos con longitud de vida relativamente
moderada y tamaños pequeños de población, la adaptación
genética es probablemente muy lenta.
Probablemente no. Los
aumentos de la radiación UV-B no son probables puesto que no se
ha observado ninguna tendencia importante en el ozono estratosférico
sobre los trópicos. Sin embargo, considerando
la biosfera como una unidad, puede que haya efectos indirectos del agotamiento
del ozono a otras latitudes en los ecosistemas tropicales.
Si se agotara la capa de ozono en los trópicos, esto constituiría
un peligro serio puesto que ocurrirían elevados niveles naturales
de radiación UV-B a elevados ángulos solares y a niveles
estratosféricos del ozono que normalmente ya son relativamente bajos.
Sí. En
la modificación de la UV-B como consecuencia del agotamiento del
ozono acusa una tendencia sistemáticamente ascendente.
La variabilidad natural (por ejemplo en función de la hora
del día o de las nubes) puede ser mayor pero va en ambos sentidos,
ascendente y descendente. Mientras que los datos que
prueban el agotamiento del ozono son muy firmes, apenas hay pruebas de
que haya modificaciones de la nubosidad a largo plazo.
Sí. A grandes
altitudes es espesor de la atmósfera es más reducido lo que
se demuestra por el hecho de que la densidad del aire es menor y de que
disminuye la presión atmosférica. El
aumento en quemaduras del sol por radiación UV es ordinariamente
del 5 al 10 por ciento mayor por cada kilómetro de elevación,
dependiendo la cifra exacta de la longitud de onda, del ángulo de
incidencia del sol, de las reflexiones y de otras condiciones locales.
Frecuentemente otros factores, además del espesor de la capa
de la atmósfera, causan incluso diferencias mayores en la radiación
UV de una elevación a otra. A mayores alturas
la nieve es también más común y las reflexiones de
la nieve pueden llevar a aumentos muy grandes de exposición.
Sí, pero a un alto precio.
En general, la contaminación del aire es indeseable por otros
muchos problemas serios asociados con ella, incluidas las enfermedades
respiratorias, la irritación de los ojos y los daños a la
vegetación. Aunque la mayoría del ozono
atmosférico reside en la estratosfera, se produce también
parte del ozono en la troposfera por interacciones químicas de contaminantes
tales como óxidos de nitrógeno o hidrocarburos.
Este ozono troposférico es un componente de la neblina fotoquímica
que se encuentra en muchas zonas contaminadas. Las
partículas que sustenta el aire (humo, polvo, aerosoles sulfatados)
pueden también bloquear la radiación UV pero también
pueden aumentar la cantidad de luz dispersa (calima) y, por consiguiente,
la exposición a rayos UV de superficies laterales (p. ej., la cara,
los ojos).
Cielo despejado frente a cubierta de nubes
Las tendencias a largo plazo del tipo
y cantidad de nubes son en gran parte desconocidas porque se cuenta con
un registro de datos relativamente breve de observaciones completas de
nubes, y por la gran variabilidad de la nubosidad de un año a otro
y en el transcurso de un tiempo prolongado. Se tienen algunos datos que
demuestran que por lo menos durante el plazo de mediciones por satélite
del ozono, los cambios de nubosidad han influido mucho menos que las reducciones
del ozono estratosférico en las modificaciones de la radiación
UV en la superficie.
No necesariamente. El
efecto de las nubes en la radiación UV es tan variable como las
nubes por sí mismas. En cielos plenamente cubiertos
hay disminución de la irradiación de UV de la superficie.
En promedio, las nubes dispersas o aisladas también pueden
causar reducciones, pero los niveles de UV a corto plazo o localizados
pueden ser mayores que en el caso de cielo despejado
si está también presente la luz del sol. Las
nubes tienden a tener un efecto aleatorio en la dirección de la
radiación entrante (debido a la dispersión) de forma que
un sombrero puede proporcionar menos protección en un día
nuboso que en un día despejado.
Baños de sol
Las cremas de sol aplicadas a la piel
limitan la penetración de la radiación UV y por lo tanto
pueden impedir la quemadura de sol. Se elaboraron primariamente estas cremas
de sol (bronceadoras) para este fin. La eficacia de las cremas para proteger
contra el cáncer cutáneo y la supresión de la inmunidad
es objeto de debate. Cualquier parte de su eficacia puede muy bien perderse
si se utiliza la crema para permanecer por más tiempo a la luz del
sol. Debe tenerse en cuenta que hay otros medios de proteger la piel. Entre
estos se incluyen el estar menos a la luz del sol durante las horas en
las que es máxima la radiación UV-B, es decir, hacia el mediodía
solar, estar a la sombra, llevar ropa protectora y especialmente sombreros.
No. No hay ninguna prueba de que el
bronceado ayude a impedir el cáncer cutáneo. Las exposición
a UV necesaria para broncear la piel es un riesgo más de cáncer
cutáneo. El hecho de que uno sea capaz de broncearse bien, significa,
sin embargo, que el riesgo personal es inferior (en un factor de 2 a 3)
que en el caso de personas que no se broncean. Naturalmente las personas
de piel bronceada tienen incorporada a su piel una protección contra
la luz del sol.
No. Los riesgos son aproximadamente
iguales. Durante algún tiempo se esperaba que las lámparas
UV podrían ser más seguras por aplicarse más radiación
de larga longitud de onda (UV-A). Este tipo de radiación es mucho
menos carcinogénico que la radiación UV-B de longitud de
onda más corta, pero uno necesita más rayos UV-A que los
UV-B para broncearse.
Consecuencias económicas
A pesar de todas estas dificultades, se
han efectuado tentativas. El ejemplo más completo es un estudio
iniciado por Environment Canada en el décimo aniversario del Protocolo
de Montreal sobre las sustancias que agotan la capa de ozono. En este estudio,
"Costos y beneficios mundiales del Protocolo de Montreal" (1997), se calcularon
los costos de todas las medidas internacionalmente adoptadas para proteger
la capa de ozono, tales como la sustitución de las tecnologías
a base de sustancias que agotan la capa de ozono. Los beneficios son el
valor total de los efectos nocivos que se evitan de este modo. Los costos
totales de las medidas adoptadas para proteger la capa de ozono se calcularon
en US$ 235 mil millones (1997). Los efectos evitados en todo el mundo,
aunque son mucho menos cuantificables, se estimó que llegarían
casi al doble de dicha cantidad. En esta última estimación
se incluían solamente daños reducidos de pesquerías,
agricultura y materiales. Las cataratas y los cánceres cutáneos
así como las posibles muertes que se evitaran se enumeraron como
beneficios adicionales y no se expresaron en términos económicos.
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