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Calendarios de eliminación de productos químicos

El Protocolo de Montreal controla en la actualidad noventa y seis (96) productos químicos, entre los que se incluyen:
Los halocarbonos
, en especial los clorofluorocarbonos (CFC) y los halones. Los CFC se descubrieron en 1928 y se los consideró gases milagrosos porque son de larga vida, no tóxicos, no corrosivos y no inflamables. También son versátiles y desde el decenio de 1960 se los ha usado cada vez más en refrigeradores, acondicionadores de aire, aerosoles, disolventes, espumas y otras aplicaciones. El CFC-11 permanece en la atmósfera durante 50 años, el CFC-12, durante 102 años y el CFC-115 durante 1.700. El halón 1301 se usa principalmente en extinguidores de incendios y permanece en la atmósfera 65 años.

El tetracloruro de carbono se utiliza como disolvente y demora unos 42 años en descomponerse en la atmósfera. El metilcloroformo (1,1,1- tricloroetano) también se utiliza como disolvente y demora unos 5,4 años en descomponerse.

Los hidrobromofluorocarbonos (HBFC) no se usan mucho, pero se incluyeron en el Protocolo para evitar nuevos usos.

Los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) fueron desarrollados como el principal remplazo de los CFC. Si bien son mucho menos destructivos que los CFC, también contribuyen al agotamiento del ozono. Permanecen en la atmósfera entre 1,4 y 19,5 años.

El metilbromuro (CH3Br) se usa para la fumigación de cultivos de alto valor, el control de plagas y el tratamiento de cuarentena de productos agrícolas a la espera de ser exportados. En todo el mundo se consumen unas 70.000 toneladas por año, en su mayor parte en los países industrializados. Necesita aproximadamente 0,7 años para descomponerse.

El bromoclorometano (BCM) es una nueva sustancia agotadora del ozono que algunas empresas procuraron introducir en el mercado en 1998, cuya eliminación inmediata está prevista en la Enmienda de 1999 para impedir su uso.
Las Partes están analizando medidas para impedir la comercialización de nuevas sustancias que agotan la capa de ozono hasta ahora no incluidas en el Protocolo.

Los calendarios de eliminación para los países desarrollados son los siguientes:
Eliminación de los halones antes de 1994;
Eliminación de los CFC, el tetracloruro de carbono, el metilcloroformo y los HBFC antes de 1996;
Reducción del metilbromuro en un 25% antes de 1999, 50% antes de 2001, 70% antes de 2003 y eliminación antes de 2005;

Reducción de los HCFC en un 35% antes de 2004, 65% antes de 2010, 90% antes de 2015 y 99,5% antes de 2020 (se permitirá un 0,5% para fines de mantenimiento sólo hasta 2030).

Eliminación de los HBFC antes de 1996 y eliminación del BCM de inmediato.
Los países en desarrollo cuentan con un período de gracia antes de que deban comenzar sus calendarios de eliminación. Esta medida refleja el reconocimiento de que los países desarrollados son responsables de la mayor parte de las emisiones totales en la atmósfera y que tienen más recursos financieros y tecnológicos para adoptar los sustitutivos.

Los calendarios para los países en desarrollo son los siguientes:
Eliminación de los HBFC antes de 1996 y eliminación del BCM de inmediato;
Congelación de la producción y el consumo de CFC, halones y tetracloruro de carbono a los niveles medios correspondientes a 1995-97 antes del 1º de julio de 1999, reducción en un 50% antes de 2005, en un 85% antes de 2007 y eliminación completa antes de 2010;

Congelación de la producción y el consumo de metilcloroformo antes de 2003 a los niveles medios correspondientes a 1998-2000, reducción en un 30% antes de 2005, en un 70% antes de 2010, y eliminación antes de 2015;

Congelación de la producción y el consumo de metilbromuro antes de 2002 a los niveles medios correspondientes a 1995-98, reducción en un 20% antes de 2005 y eliminación antes de 2015, y

Congelación de la producción y el consumo de HCFC antes de 2016 a los niveles correspondientes a 2015 y eliminación antes de 2040.

Los calendarios de eliminación abarcan la producción y el consumo de las sustancias controladas. Sin embargo, incluso después de la eliminación se permite tanto a los países desarrollados como en desarrollo producir cantidades limitadas para satisfacer los usos esenciales para los que todavía no se han identificado alternativas como, por ejemplo, el uso de CFC en inhaladores de dosis medidas para el asma. La producción se define como la producción total menos la cantidad de sustancias destruidas o utilizadas como materia prima en la fabricación de otras sustancias químicas. El consumo se define como la producción más las importaciones menos las exportaciones. El comercio de productos químicos reciclados y usados no se incluye en el cálculo del consumo con miras a alentar la recuperación, la regeneración y el reciclado.

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