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Resultados del Grupo de Evaluación correspondientes a 2002Resultados científicos El total de la abundancia efectiva combinada de compuestos que agotan el ozono
en la atmósfera inferior continúa disminuyendo lentamente desde
su máximo de 1992-1994. El cloro total está disminuyendo, mientras
que el bromo de los halones industriales sigue aumentando, aunque a menor velocidad
que anteriormente. Las abundancias de HCFC en la atmósfera inferior están
aumentando. Las observaciones de la estratosfera indican que la abundancia total de cloro
está en su máximo o cerca de él, mientras que las abundancias
de bromo probablemente sigan aumentando. La recuperación mundial de la capa de ozono se ha relacionado principalmente
con una disminución del contenido de cloro y bromo. Para mediados del
presente siglo se espera un retorno a las cantidades de columna de ozono total
anteriores a 1980 en la Antártida. Aunque el agotamiento del ozono ártico
es difícil de pronosticar, parece poco probable en el futuro un agujero
en el ozono polar ártico semejante al de la Antártida. Los gases primarios orgánicos de vida muy corta que contienen cloro,
bromo y yodo tienen potencial de agotamiento del ozono estratosférico.
Aunque es difícil estimar cuantitativamente sus potenciales de agotamiento
del ozono, éstos pueden llegar hasta 0,1. El impacto de los compuestos
de muy corta vida puede ser significativo si sus emisiones son de grandes proporciones.
Es probable que otros factores como el cambio climático y los cambios
en el transporte atmosférico influyan en la recuperación de la
capa de ozono. Se han comenzado nuevas investigaciones para estudiar la conexión
entre el cambio climático y la recuperación de la capa de ozono. Los nuevos estudios siguen confirmando los efectos nocivos de la radiación
UV-B en los ojos, la piel y el sistema inmunológico, incluida la catarata
cortical y el cáncer de piel. La eliminación del metilbromuro, producto químico que agota el
ozono, puede conducir a un mayor uso de otros plaguicidas y al aumento de su
número, lo que tal vez presente nuevos riesgos para la salud. La interrelación de la radiación ultravioleta con otros factores
del cambio climático mundial puede afectar a muchos procesos de ecosistemas
como la producción de biomasa vegetal, el consumo de plantas por los
herbívoros, incluidos los insectos, los casos de enfermedades de plantas
y animales y la abundancia y la composición de especies. Los resultados obtenidos en los últimos tiempos siguen confirmando el
consenso general de que la radiación UV solar tiene un efecto negativo
en los organismos acuáticos (zooplancton, así como las etapas
larvarias de los consumidores primarios y secundarios). Además del aumento de la radiación UV-B solar, los ecosistemas
acuáticos se enfrentan a otros factores de estrés ambiental, entre
los que se incluye el aumento de nutrientes, la contaminación, la acidificación
y el cambio climático mundial. El calentamiento mundial y el aumento de la radiación UV-B se interrelacionan,
afectando así a una gama de procesos biogeoquímicos que incluyen
la actividad microbiana, la sucesión de ciclos de nutrientes y las emisiones
de gases de efecto invernadero a partir de los suelos. Las interrelaciones entre el agotamiento del ozono y el cambio climático
influirán en la concentración del radical hidroxilo (OH) troposférico,
que es el agente de "limpieza" de la troposfera. Resultados tecnológicos y económicos En los últimos cuatro años tuvo lugar un considerable proceso
de eliminación gradual de aerosoles con CFC que no son IDM y es posible
eliminarlos totalmente. Existen dificultades, como la disponibilidad de propelentes
de aerosoles con hidrocarburos, la conversión de los que consumen un
bajo volumen usuarios de CFC y también la conversión de aerosoles
farmacéuticos que no son IDM. El uso de CFC en espumas ha sido reducido en más del 90% desde su máximo
de 1988, y el uso de HCFC también va disminuyendo en relación
con su máximo de 2000. La eliminación gradual de SAO en el sector
de las espumas ha obligado a dicho sector a introducir innovaciones a un ritmo
sin precedentes. La primera transición de tecnología condujo a
la introducción de sustancias, como los HCFC, así como al uso
creciente de hidrocarburos y otras sustancias que no son SAO. Se está
centrando la atención en las tecnologías emergentes basadas en
HFC y en una optimización y mayor uso de tecnologías de hidrocarburos
y CO2. Los extintores de incendios con halones han dejado de ser necesarios prácticamente
en todas las instalaciones nuevas, con las posibles excepciones de las nacelas
de motores y los compartimientos de cargas de aeronaves comerciales y los compartimientos
para la tripulación de los vehículos de combate. El muy alto costo
de reemplazo de muchos de los sistemas existentes que funcionan con halones
por sustitutos u otros mecanismos de protección para incendios sigue
siendo el principal impedimento a la eliminación del uso continuo de
los halones. Según se informa, en 1998 la producción de metilbromuro (MB)
para usos controlados fue de aproximadamente 62.000 toneladas métricas;
la cifra se redujo a por lo menos 49.000 y 46.000 toneladas en 1999 y 2000,
respectivamente. La disminución del consumo mundial total de MB se atribuye
en gran medida a la reducción de la fumigación del suelo. Hasta
ahora no se han podido encontrar alternativas técnicas para las aproximadamente
3.200 toneladas métricas de MB que se emplean anualmente para tratamientos
distintos a los de las aplicaciones de cuarentenas y previas al envío. Con dos excepciones (el control de la podredumbre de la raíz de ginseng
y la estabilización de dátiles frescos con un alto contenido de
humedad), los proyectos de demostración completados permitieron identificar
una o más alternativas similares al MB por su eficacia para el control
de plagas y enfermedades a los que estaban destinadas y demostraron que se puede
adoptar satisfactoriamente una variedad de alternativas similares a las aplicadas
en los países desarrollados. En la última década, el sector de la refrigeración, el
aire acondicionado y las bombas de calor lograron enormes avances técnicos
en la eliminación gradual de CFC y, en varias aplicaciones, también
de HCFC. Los sectores del aire acondicionado móvil y de la refrigeración
en los hogares han sustituido rápidamente el CFC-12 por refrigerantes
con sustancias que no son SAO. Otras aplicaciones, como los enfriadores y la
refrigeración comercial, han sustituido CFC por HCFC y HFC u otros fluidos.
A nivel mundial, una considerable proporción de equipos de refrigeración
instalados sigue utilizando CFC y HCFC. En consecuencia, la demanda de servicios
de mantenimiento de los equipos de ese género sigue siendo alta. Es mucho lo que queda por lograr en el sector de los disolventes. Persisten los esfuerzos tendientes a eliminar gradualmente los disolventes con SAO en países en desarrollo, especialmente en lo que respecta a usuarios con un bajo o medio nivel de consumo. En particular, procupa que tanto grandes como pequeñas empresas de algunos países usan tetracloruro de carbono (TCT) para aplicaciones como disolventes. |
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