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Los jóvenes hacia un país menos consumista y más responsable con el medio ambiente

6 junio 2014, Por Tun Caamal Leonildo, Punto Focal México de la Red Tunza para América Latina y el Caribe.

Durante la segunda mitad del siglo XX en  México se produjo una mayor demanda de materias primas debido al creciente consumo de bienes y servicios de una población que fue en aumento debido a patrones de hábitos impuestos por un proceso de industrialización, desarrollo  y avance tecnológico.

Situación que incentivo el crecimiento de la cifra de generación de residuos de sólidos al paso de los años y que trajo consigo problemas de  salud humana y daños ambientales en ecosistemas como son la contaminación de suelos y cuerpos de agua, proliferación de fauna nociva y transmisión de enfermedades.

La generación de residuos sólidos por habitante en México pasó de ser mayoritariamente orgánica a incluir una alta proporción de plásticos y productos de prolongada descomposición ambiental. Lo que indica que en nuestro país se producen cada día más de 100 mil toneladas de residuos sólidos, equivalente a cerca de 37 millones de toneladas anuales.

Sin embargo es importante mencionar que el total de residuos anuales, únicamente el 86% es recolectado (bajo estándares de selección y separación deficientes)  mientras que el 14% restante es el que se encuentra disperso en cualquier otro ambiente menos en un vertedero urbano.

Un dato interesante es que en México tan solo en 5 entidades federativas (de 31 Estados y un Distrito Federal) se recoge casi la mitad de los residuos del país.

Cifras que exigen a las actuales generaciones de ciudadanos, conformadas en su mayoría por jóvenes tanto en  México como en otros países el implementar nuevas formas de gestión integral y sustentable de residuos sólidos, que mitiguen los  efectos negativos que están relacionadas con el cambio climático en el sentido de que la producción de todo aquello que consumimos provoca que se viertan en la atmósfera millones de toneladas de bióxido de carbono (principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global) y que los residuos orgánicos, al descomponerse, produzcan metano (otro gas nocivo para el Planeta).

Sin importar la dimensión demográfica, los jóvenes pueden crear sinergias de trabajo, comunicación y compromiso para mejorar el medio ambiente y calidad de vida, logrando  con ello grandes beneficios en sus comunidades urbanas o rurales. Comenzando una adopción de medidas para cambiar prácticas de producción y consumo, incentivando hábitos de reutilización y reciclado en los mismos sitios donde se generan a través de soluciones como separar, acopiar, almacenar, donar, recolectar, transferir y aprovechar.

Iniciativas que pueden ser desarrolladas a través de proyectos comunitarios que bajo un plan de acción este integrado por: 

  • Reuniones con representantes y miembros de su comunidad
  • Realizar diagnósticos de la situación actual que contemplen tipo de separación, cómo y quién dispone de los residuos.
  • Brindar información sobre los beneficios de reciclar y reutilizar.
  • Conocer las ideas y opiniones de todos los grupos de interés involucrados.
  • Diseñar e instrumentar estrategias para el manejo de los residuos que estén  aprobadas por la comunidad y posteriormente hacer uso de todas las formas y medios de comunicación existentes para dar a conocer los resultados alcanzados mensual y anualmente.
  • Compartir experiencias y éxitos entre las comunidades, creando plataformas regionales de comunicación y difusión que muestren las acciones humanitarias a favor del medio ambiente en todo el mundo

Son los jóvenes de hoy en día quienes se ocupan y preocupan por cualquier situación y/o actividad que pudiera repercutir en el bienestar e integridad de las generaciones actuales, buscando heredar a las próximas generaciones un mejor Planeta bajo un enfoque de consumo responsable y producción sustentable.