En el núcleo del trabajo del PNUMA sobre la naturaleza está el hecho de que la conservación y la restauración solo funcionarán si las comunidades locales impulsan estos procesos y se benefician de los mismos. Por eso, desde Camerún hasta China, la organización se ha centrado en crear oportunidades económicas sostenibles para las comunidades locales.
El agricultor René Etoua Meto’o, en la imagen superior, sobre un proyecto del PNUMA para hacer que el cultivo de cacao en la cuenca del Congo en Camerún sea más sostenible y rentable.
El PNUMA lideró trabajos sobre el terreno en 148 países para conservar, gestionar y restaurar espacios naturales de manera sostenible. Como resultado, al menos 170.000 kilómetros cuadrados de áreas terrestres y marinas estuvieron bajo una gestión mejorada durante el ejercicio fiscal 2025, que concluyó en junio. Se espera que más de 2,3 millones de personas se beneficien de estos esfuerzos, el doble que el año anterior.
En Camerún, por ejemplo, el PNUMA apoyó a agricultoras y agricultores de cacao de pequeña escala para mejorar sus rendimientos, eliminando la necesidad de expandir sus cultivos hacia una reserva de vida silvestre cercana y talar árboles locales. Esto forma parte de un esfuerzo mayor del PNUMA que ha logrado que 4.000 kilómetros cuadrados de bosques lluviosos y turberas estén bajo una gestión mejorada en ocho países de la cuenca del Congo. Esta franja de vegetación alberga 11.000 especies y es uno de los mayores sumideros de carbono del planeta.
Mientras tanto, en Chile, el PNUMA apoyó a comunidades en la protección de más de 3.000 kilómetros cuadrados de humedales a lo largo de la costa del país, protegiendo hogares de marejadas y fortaleciendo un creciente sector de ecoturismo. En Mongolia, la organización y sus aliados restauraron 52 kilómetros cuadrados de turberas y permafrost ricos en carbono, un esfuerzo que también mejorará los pastizales de los rebaños de 14.000 criadoras y criadores de renos. Finalmente, en Madagascar, el PNUMA respaldó a 18 aldeas para obtener el derecho a gestionar sus propios recursos naturales con el objetivo de detener la deforestación y proteger plantas y animales que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.
Un enfoque clave del trabajo del PNUMA sobre los paisajes fue la creciente amenaza de la desertificación. La organización trabajó en 140 naciones —movilizando US$ 334 millones en subvenciones— para desacelerar la degradación de la tierra y combatir la sequía. Esto incluyó el apoyo a la Gran Muralla Verde, una iniciativa africana para reverdecer el Sahel en nueve países.
El PNUMA también apoyó la conservación y restauración de entornos marinos —incluyendo manglares, arrecifes de coral y praderas marinas— en 27 naciones. Esto llevó a la conservación, restauración y gestión sostenible de 22.000 kilómetros cuadrados de ecosistemas para finales del año pasado.
El PNUMA apoyó a cinco países del sudeste asiático para mejorar la gestión de 10.000 kilómetros cuadrados de océano, área que en su mayor parte sustenta pesquerías clave. En México, el PNUMA respaldó la conservación de bosques de manglares, importantes zonas de reproducción para peces. Y en Libia, el PNUMA apoyó una mejor gestión de 10 kilómetros cuadrados de áreas protegidas alrededor de la isla Garah, un lugar clave de reproducción para aves marinas.