UN-REDD/Andri Tambunan
09 Mar 2022 Reportaje Climate Action

El mundo enfrenta una crisis de incendios forestales y el clima sigue cambiando

UN-REDD/Andri Tambunan

Tanto en Europa como en la costa australiana o en las selvas tropicales de Brasil, los incendios no controlados revestidos de humo negro y acentuados por el crepitar de la vegetación quemada han arrasado algunos de los paisajes más emblemáticos del mundo en los últimos años.

Estos incendios afectan, de manera directa o indirecta, a millones de personas y a innumerables hábitats en todo el mundo. Estos fenómenos son cada vez más frecuentes.

Las temperaturas récord de 2021 incrementaron la frecuencia e intensidad de los incendios forestales, al igual que los riesgos que conllevan para la salud humana y ambiental, según el informe Spreading like Wildfire (Propagándose como un incendio forestal), una reciente publicación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y GRID-Arendal.

"Tenemos que comprender mejor la naturaleza de la amenaza en cada localidad y desarrollar estrategias y políticas más eficaces en la reducción del riesgo de incendios forestales", afirmó Andrew Sullivan, coeditor del informe y jefe del equipo de investigación de la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth. "También debemos aceptar que, por más que se intente, siempre habrá un riesgo residual con el que tenemos que aprender a vivir".

Incluso si se toman medidas urgentes, se prevé que el número de incendios forestales en todo el mundo se incremente en un 50% para finales de siglo.

Durante la crisis de incendios forestales de 2019 y 2020 en Australia, casi 3 mil millones de animales murieron o se desplazaron, mientras que la población entera de más 100 especies de plantas resultaron quemadas. En Brasil, los incendios forestales alcanzaron en 2020 una cifra récord en comparación a los últimos diez años, mientras que Nepal sufrió una de las peores temporadas de incendios forestales en 2021.

Las amenazas indirectas incluyen problemas de salud asociados con el humo, el smog y las emisiones de gases de efecto invernadero emitidos por la quema de los paisajes naturales. Estos factores también pueden causar interrupciones en las empresas, las escuelas y los sistemas de transporte.

En conjunto, el valor estimado de los daños supera con creces todos los gastos en gestión de incendios forestales, según el informe. A fin de minimizar estas amenazas y costos, se requiere que los gobiernos centren su atención en la planificación, la prevención y la preparación.

"Por lo general, más de la mitad de los gastos relacionados con los incendios forestales se destinan para la respuesta, mientras que la planificación generalmente recibe solo el 0,2% del presupuesto total", se afirmó en el informe.

El informe contiene propuestas para reconfigurar el gasto en “1% para la planificación, 32% para la prevención, 13% para la preparación, 34% para la respuesta y hasta 20% para la recuperación” como punto de partida para hacer frente a las amenazas directas e indirectas a raíz de los incendios forestales.

 

Crisis climática y conflagración

Los cambios causados en el clima causados por el ser humano, la gestión de la tierra y la demografía están avivando las llamas, lo que provoca que surjan y se combinen relámpagos secos, sequías, humedad más baja, vientos más fuertes y temperaturas más cálidas que pueden prolongar las temporadas de incendios naturales.

"Los incendios forestales que hemos presenciado en los últimos años son eventos de intensidad y energía enormes con una capacidad de destrucción extrema", afirmó Imma Oliveras, una de las autoras del informe y profesora de la Universidad de Oxford. "Hemos alterado tan gravemente el clima y los paisajes en los que se producen los incendios que actualmente [los incendios forestales] son más intensos [que] los incendios naturales".

Los incendios forestales también se producen cada vez más en zonas que anteriormente no eran propensas a los incendios, como por ejemplo: los bosques tropicales, el permafrost y los pantanos de turberas. El Amazonas, el Ártico, el norte de la India, Rusia y el Tíbet se encuentran entre las víctimas desprevenidas más recientes de los incendios forestales que han causado daños sin precedentes.

Según Johannes Kieft, autor del informe que lidera las actividades para reducir las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal (REDD+) del PNUMA en Indonesia, "esto es causado por el aumento del uso de estos ecosistemas para la agricultura o la exploración en combinación con el calentamiento global".

 

Crisis posteriores a los incendios

Sin embargo, los impactos de los incendios forestales no terminan una vez que la última llama se extingue. La combinación de hábitats carbonizados con el humo persistente constituye un peligro latente para la salud humana y ambiental.

Las estimaciones de estudios realizados en 749 ciudades de 43 países sugieren que el humo de los incendios forestales y la contaminación del aire causan más de 33.000 muertes al año y afectan la salud de cientos de miles de personas.

"El área que termina incinerada a menudo es relativamente pequeña en comparación con el área total que puede verse afectada por un incendio forestal", afirmó Sullivan. "Por ejemplo, el humo de un incendio forestal de 10.000 hectáreas podría afectar a las personas que viven en un área de 10 a 15 veces dicho tamaño, incluidas personas que ni siquiera ven las llamas".

En 2015, el humo provocado por los incendios forestales en Indonesia causó 19 muertes y más de 500.000 casos de infecciones respiratorias agudas. Gran parte de los sistemas de salud no cuenta con el equipamiento adecuado para manejar una crisis de salud de esta envergadura. El humo o la calima de los incendios en Indonesia también obligó a 5 millones de niños a ausentarse de la escuela ese año.

Cars driving with headlights on in low visibility due to smog.
El viento puede llevar el humo de los incendios forestales a otras zonas, lo que afecta la visibilidad y puede causar problemas de salud, evacuaciones y cierres de comercios. Foto: CIFOR/Aulia Erlangga

Mike Flannigan, presidente de investigación de la Universidad de Thompson Rivers y autor del informe, afirma que los daños causados por los incendios forestales en los ecosistemas pueden intensificar el impacto de los eventos naturales posteriores. Las grandes tormentas en el noroeste de Canadá y los Estados Unidos a finales de 2021 causaron muertes, evacuaciones y paros del transporte, y se considera que un factor propicio de estos fenómenos fueron los daños causados por los incendios forestales del verano anterior.

“Vemos fotos de aquellas áreas donde el fuego había pasado, [hay] deslizamientos de tierra, flujos de escombros porque no hay vegetación para absorber y detener el flujo de agua cuesta abajo”, afirmó Flannigan. "A veces, los efectos secundarios son tan malos como los incendios mismos".

 

Problemas con las turberas

El trabajo de Kieft aborda los factores causantes de la deforestación y tiene como objetivo mejorar el manejo del fuego en las turberas. Se estima que Indonesia tiene 22,5 millones de hectáreas de turberas.

Las turberas liberan dióxido de carbono, óxido de nitrógeno y metano a gran escala cuando se queman, debido a que estas se componen de capas gruesas de material orgánico parcialmente descompuesto formado durante miles de años. Esto a su vez refuerza la crisis climática, lo que incrementa la probabilidad de que ocurran incendios forestales y otro tipo de desastres naturales.

“Es un círculo vicioso de limpieza de tierras, incendios forestales, emisiones de gases de efecto invernadero y cambio climático”, agregó Kieft.

 

Eficacia y capacidad de extinción de los incendios

Cerrar la brecha entre investigación, política y acción concreta no ocurrirá de la noche a la mañana. En el informe se evidencia que dedicar un mayor énfasis y compromiso en la investigación y los modelos predictivos puede fortalecer la eficacia en extinguir incendios.

Por ejemplo, la Fundación Pau Costa, con sede en España, es una organización que impulsa la cooperación, ya que actúa como un centro que relaciona universidades, instituciones y agencias gubernamentales de todo el mundo.

“[Esta alianza es] fundamental para capacitar a los primeros en responder y preparar a la población para cambiar su percepción sobre los incendios forestales”, afirmó Jordi Vendrell, director ejecutivo de la fundación. "El principal desafío es compartir los resultados de la ciencia y las lecciones aprendidas por los equipos de respuesta inicial con los legisladores y traducir todas estas experiencias en una legislación adecuada".

Silhouettes of crops and a powerline in the foreground, with fires and smoke rising in the background.
Siluetas de cultivos y una línea eléctrica en primer plano, con incendios y humo en segundo plano. Foto: CIAT/Neil Palmer

Si bien los avances en la capacitación, la ciencia y la tecnología pueden mejorar la eficacia de la supresión de los incendios forestales, es posible mejorar aún más gracias a los conocimientos generales y por parte de expertos.

“Hay mucho que todos podemos aprender de las experiencias y los conocimientos de otros países y regiones, incluidos los propietarios indígenas y autóctonos”, afirmó Sullivan, coeditor del nuevo informe del PNUMA y GRID-Arendal.

Las organizaciones como la Fundación Pau Costa y Firesticks, una asociación liderada por indígenas con sede en Australia, priorizan la educación entre los jóvenes y aquellos que viven cerca o en áreas propensas al fuego para reducir el potencial de igniciones accidentales.

"El fuego indígena consiste en realizar quemas que contribuyan a una cultura, ecosistemas y sociedad sanos", afirmó Oliver Costello, autor del informe y cofundador de Firesticks. “Este conocimiento puede […] reducir los impactos negativos de los incendios forestales y aumentar los impactos positivos de la quema controlada. Se requiere de esfuerzos significativos para empoderar y dotar de recursos a los pueblos indígenas a fin de restaurar las prácticas culturales que contribuyan a superar estas consecuencias del despojo colonial y la mala administración".

 

Liderazgo en gestión de incendios

Las Naciones Unidas desempeñan un papel importante al abordar lo que en el informe se considera fundamental para la prevención y preparación de los incendios forestales: el bilateralismo y el multilateralismo tanto estructurados como oficiosos.

La reducción de los riesgos mundiales de incendios forestales es un componente fundamental de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres, el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas y el Programa de Colaboración de las Naciones Unidas para Reducir las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación Forestal en los Países en Desarrollo (ONU-REDD), la asociación emblemática de las Naciones Unidas sobre bosques y clima.

Asimismo, las Naciones Unidas se centran ampliamente en la reducción del riesgo de desastres, incluidos los incendios forestales. El PNUMA y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas disponen de la Unidad Conjunta para el Medio Ambiente, encargada de la coordinación internacional de las emergencias ambientales, y con una Subdivisión de Gestión de Situaciones Posteriores a Conflictos y Desastres, centrada en fortalecer la reducción de los riesgos, la preparación y la respuesta.

 

Convivir con el fuego

Aún en las mejores condiciones, el manejo exitoso de los incendios forestales no implica que el fuego se haya eliminado en su totalidad. Los incendios naturales son una parte esencial de muchos ecosistemas y comunidades. Por tal motivo, el PNUMA y GRID Arsenal apoyan a las comunidades a contar con mejor preparación y a minimizar los riesgos y daños a la naturaleza, las personas y el clima a medida que se aprende a convivir con incendios.

 

 

El Programa de Colaboración de las Naciones Unidas para Reducir las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación Forestal en los Países en Desarrollo (ONU-REDD) es la plataforma de conocimiento y asesoramiento de las Naciones Unidas en materia de soluciones forestales a la crisis climática.

GRID-Arendal (la Base de Datos sobre Recursos Mundiales) es un centro de comunicaciones ambientales sin fines de lucro con sede en Noruega que colabora con el PNUMA y otros organismos de las Naciones Unidas. Esta base de datos mantiene al tanto a su audiencia en todo el mundo y motiva a las personas encargadas de tomar decisiones políticas a concretar cambios positivos.

El Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030) abarca tanto los ecosistemas terrestres como los costeros y marinos, se ejecuta bajo la dirección del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y sus asociados. Esta iniciativa constituye un llamamiento mundial a la acción, que reunirá la voluntad política, la investigación científica y el músculo financiero para incentivar masivamente la restauración ambiental. Consulte más información.