Photo: Getty Images/HeliRy
01 Aug 2023 Reportaje Climate Action

Cómo un innovador sistema de satélites procura reducir las emisiones de metano

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Cada vez más países de todo el mundo reconocen la importancia de frenar las emisiones de metano, especialmente en el sector de la extracción de petróleo y gas. Precisamente la semana pasada, el Gobierno de Estados Unidos anunció 700 millones de dólares para trazar un mapa de las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero que contribuye al menos a una cuarta parte del calentamiento climático actual.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha instado a reducir las emisiones de metano al menos un 30% para 2030 con el fin de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. En efecto, reducir las emisiones mundiales de metano procedentes del petróleo y el gas en un 45% supondría beneficios para el clima en los próximos 20 años comparables al cierre de 1.000 centrales de carbón.

Sin embargo, si no se dispone de datos concretos, será extremadamente difícil acabar con las fuentes de emisiones.

Esta es una de las razones por las que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) puso en marcha el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO, por sus siglas en inglés). Su objetivo es ayudar a los gobiernos a reducir las emisiones, empezando por el sector energético.

Hablamos con Manfredi Caltagirone, director del IMEO, sobre la última iniciativa del PNUMA, el Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS), y sobre cómo este sistema proporciona un nuevo grado de precisión y transparencia a los esfuerzos mundiales por reducir las emisiones de metano.

"A partir de ahora compartiremos estos datos con quienes pueden actuar para reducir las emisiones sobre el terreno".

Manfredi Caltagirone, UNEP

¿Qué es el sistema MARS y qué espera conseguir con esta iniciativa?

Manfredi Caltagirone (MC): MARS es el primer sistema mundial de acceso público capaz de conectar de forma transparente la detección de metano con los procesos de notificación. Su función es coordinar las observaciones a distancia desde satélites, incluidos los que operan las agencias espaciales de Europa, Italia, Alemania y Estados Unidos de América (NASA), con el objetivo de identificar grandes fuentes de emisión de metano en todo el mundo.

¿Qué hace único a MARS?

MC: Los datos recogidos están vinculados a un proceso de notificación a las empresas que explotan yacimientos de petróleo y gas y a los gobiernos de los lugares donde se producen las emisiones. Esto aumentará drásticamente la transparencia. Ahora compartimos estos datos con quienes pueden actuar para reducir las emisiones sobre el terreno. Asimismo, otra novedad de MARS es que, a partir de finales de este año 2023, los datos se pondrán a disposición del público entre 45 y 75 días después de que se haya efectuado la detección.

¿Por qué no hacer públicos los datos inmediatamente?

MC: En primer lugar, queremos asegurarnos de que la información que compartimos con el público es exacta, y esto requiere tiempo para analizar los datos. Además, no hemos diseñado MARS como una herramienta para la difamación pública. Queremos que la nueva información proporcionada por MARS sea una oportunidad para que empresas y gobiernos participen en debates sobre la reducción de las emisiones de metano en el sector energético de manera constructiva y productiva, en lugar de limitarse a señalarles con el dedo. Los gobiernos y las empresas saben que la información se hará pública, lo que mejorará la rendición de cuentas y la transparencia.

Una vez recopilados estos datos granulares, ¿qué pasará? ¿Cuál es la respuesta que esperan?

MC: Esperamos distintas reacciones de los gobiernos y empresas con los que compartamos nuestros datos. Algunos serán constructivos, proactivos y estarán dispuestos a resolver el problema con nosotros. No obstante, somos conscientes de que habrá gobiernos y empresas que ni siquiera atenderán el teléfono. Algunos incluso dirán: "Sus datos son erróneos, debe haber un error". Pero los responsables son conscientes también de que estos datos serán públicos e incluirán información sobre las reacciones y la cooperación que hayamos recibido o no de los países y empresas en cuestión.

 

 

En los últimos años, la tecnología por satélite se ha convertido en una herramienta muy importante para detectar y medir las emisiones de metano. ¿Puede explicarnos cómo funciona la tecnología que hay detrás de MARS?

MC: Utilizamos varios satélites que están actualmente en órbita con fines distintos, porque cada uno nos proporciona un conjunto de datos diferente. Actualmente, nos apoyamos en Sentinel 5P, un satélite cartográfico que la Agencia Espacial Europea lanzó hace unos años. Este satélite cubre diariamente el globo. A partir de estos datos diarios, elaboramos mapas cada tres semanas que señalan dónde se encuentran las mayores concentraciones de metano, o puntos calientes. Con los mismos datos también podemos detectar enormes emanaciones de metano procedentes de fuentes individuales.

¿Qué ocurre cuando se detecta un punto crítico de emisiones?

MC: A partir de estos datos iniciales, dirigimos a los objetivos otra clase de satélites, denominados generadores de imágenes de fuentes puntuales (point source imagers). Estos satélites cuentan con una alta resolución espacial y tienen la capacidad de realizar un acercamiento a la fuente de emisión de metano. Con más satélites e instrumentos a nuestra disposición, nuestra capacidad para utilizar estas tecnologías está aumentando y mejorando espectacularmente. Es fundamental comprender que el enfoque de MARS está validado científicamente, y que todos los datos recolectados estarán basados en evidencias científicas y en metodologías revisadas por pares.

MARS se desarrolló en el marco de la senda energética del Compromiso Mundial sobre el Metano (Global Methane Pledge Energy Pathway). ¿Puede hablarme un poco del Compromiso Mundial sobre el Metano?

MC: El Compromiso Mundial sobre el Metano es una importante iniciativa convocada por Estados Unidos y la Unión Europea, que se anunció en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Glasgow en 2021. En la actualidad reúne a más de 150 países que representan el 70% de la economía mundial y que se han comprometido a reducir colectivamente las emisiones mundiales de metano en un 30% para 2030. El PNUMA apoya estos esfuerzos a través del Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO), que trabaja en la ciencia, los datos y el compromiso de la industria, así como a través de las actividades de la Coalición Clima y Aire Limpio, auspiciada por el PNUMA.

Por último, uno de los resultados de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Egipto en 2022 fue la presentación por parte de 40 países de planes para reducir las emisiones de metano. ¿Es alentador?

MC: Estos planes son el resultado del compromiso de nuestros colegas de la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC, por sus siglas en inglés) y demuestran que se está pensando y planificando al más alto nivel la reducción de las emisiones de metano, así que es una gran noticia. Comprometerse a reducir el metano es el primer paso de un largo camino. Sin embargo, hay medidas que pueden tomarse desde ahora para frenar las emisiones de metano, especialmente en el sector petrolífero y gasístico. Además, necesitamos datos y sistemas más precisos para llevar un seguimiento de las variaciones de las emisiones a lo largo del tiempo y comprender qué funciona y qué no. De este modo, podemos reproducir las acciones más eficaces en otras partes del mundo y abstenernos de hacer lo que no funciona. Necesitamos un planteamiento de mejora continua de la acción contra el metano basado en la evidencia que debe verificarse empíricamente.

El PNUMA está a la vanguardia de la reducción de las emisiones de metano en consonancia con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de los 2ºC. El trabajo del PNUMA gira en torno a dos pilares: datos y políticas. El PNUMA ayuda a empresas y gobiernos de todo el mundo a utilizar su exclusiva base de datos mundial de emisiones de metano verificadas empíricamente para orientar acciones estratégicas de mitigación y respaldar opciones políticas con base científica a través del Observatorio Internacional de Emisiones de Metano. El PNUMA también fomenta los compromisos de alto nivel a través de la labor de promoción y apoya a los países para que apliquen medidas que reduzcan las emisiones de metano a través de la Coalición Clima y Aire Limpio. Ambas iniciativas son las principales responsables de la aplicación del Compromiso Mundial sobre el Metano.