El clima de la Tierra está cambiando más rápidamente que en cualquier otro momento de la historia humana, desatando una cascada de desafíos, desde el aumento del nivel del mar hasta sequías prolongadas y tormentas más severas. Esto ha generado una amplia ansiedad climática y, en algunos casos, una sensación de impotencia.
Pero ¿qué tan grave es la crisis climática, y existen razones válidas para la esperanza?
Para responder a estas preguntas, Anastasia Isyuk, del equipo de comunicaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), conversó con dos expertas en clima: Katharine Hayhoe, una de las investigadoras climáticas más reconocidas del mundo, y Andrea Hinwood, Científica en Jefe del PNUMA.
Anastasia Isyuk:
Katharine, recientemente dijiste que la tasa actual de calentamiento es totalmente sin precedentes. ¿Crees que el mundo finalmente está escuchando?
Katharine Hayhoe:
Cuando observamos la evidencia científica, no vemos muchas buenas noticias. El clima está cambiando más rápido que en cualquier otro momento de la historia humana, y sabemos que los seres humanos somos la causa. Nuestras emisiones de gases que atrapan el calor están impulsando este cambio.
Pero cuando vemos alrededor del mundo —el avance de la energía limpia, los niveles de preocupación por el cambio climático y la creciente conciencia de que el bienestar humano depende de la salud de la naturaleza— está claro que estamos progresando.
El problema es que no está ocurriendo lo suficientemente rápido.
Esa distinción importa, porque acelerar la acción es mucho más fácil que empezar a moverse o revertir de dirección por completo. A pesar de muchos titulares que sugieren lo contrario, la mayor parte de las acciones climáticas avanzan en la dirección correcta. Solo necesitamos acelerarlas.
Andrea Hinwood:
Estoy completamente de acuerdo: estamos viendo cambios notables. Algunos ejemplos incluyen la rápida adopción de la electrificación, particularmente en el transporte, o la construcción resiliente al clima y el enfriamiento sostenible, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y muchas otras áreas.
También hay innumerables ejemplos en todo el mundo de personas y comunidades que realizan un trabajo significativo. A veces no celebramos estos logros.
Hayhoe:
A menudo pienso en la acción climática como intentar escalar el monte Everest junto con toda la población mundial, mientras las aguas ascendentes nos mojan los pies.
Subes y subes, y parece que la cima nunca se acerca. Pero de vez en cuando, tienes que detenerte, darte la vuelta, mirar atrás —y te sorprendes al caer en cuenta de lo lejos que ya has llegado—.
Isyuk:
Andrea, ¿hay áreas donde ves potencial para ampliar la acción climática?
Hinwood:
Un área donde tenemos razones para el optimismo son los contaminantes climáticos de vida corta, especialmente el metano. La modelización sobre el metano sugiere que si actuamos rápidamente, tenemos una verdadera oportunidad de desacelerar el calentamiento y ganar tiempo para transformaciones más profundas porque aún necesitamos actuar sobre esas transformaciones con rapidez.
Isyuk:
Y en un panorama geopolítico cada vez más dividido, ¿cómo ven el avance de la cooperación internacional?
Hinwood:
Geopolíticamente, las cosas han cambiado rápidamente, pero lo que me llama la atención es que las naciones siguen reuniéndose para discutir cuestiones ambientales. A veces los acuerdos son difíciles. A veces no lo logramos, pero a veces sí —incluyendo avances recientes en las negociaciones sobre biodiversidad—.
Hayhoe:
El proceso climático de Naciones Unidas requiere consenso, lo cual es extraordinariamente difícil de lograr. Si lo piensas, el Acuerdo de París fue un milagro: ¡cada país del mundo tuvo que estar de acuerdo!
Pero ahora necesitamos más. Necesitamos eliminar gradualmente los combustibles fósiles, y no ha habido consenso al respecto en las negociaciones climáticas recientes.
Por eso es alentador ver coaliciones de países que impulsan voluntariamente acciones más ambiciosas, como en la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles celebrada en abril de este año [en Santa Marta, Colombia]. Porque en última instancia, no se trata de “salvar el planeta”. El planeta sobrevivirá. Se trata de proteger nuestras sociedades, nuestros hogares y nuestras vidas.
Isyuk:
Hemos pasado años hablando de escenarios catastróficos: superar los 1,5 °C, los riesgos de este rebasamiento, y el colapso climático. Pero muchas y muchos jóvenes hoy se sienten ansiosas e impotentes. ¿Cómo combatimos la desesperanza evitando al mismo tiempo la complacencia?
Hayhoe:
Durante años operamos bajo una falsa suposición: que la gente no estaba lo suficientemente preocupada y necesitaba ser asustada para que les importara.
Al mismo tiempo, entramos en un ecosistema mediático impulsado por el cliquear y el compartir. Y los seres humanos estamos programados evolutivamente para prestar más atención a las malas noticias que a las buenas. Eso significa que los titulares alarmistas se difunden rápidamente.
Pero la investigación en ciencias del comportamiento ahora nos muestra algo importante: aunque los titulares negativos son altamente compartidos, en realidad son terribles para motivar la acción. Pueden dejar a las personas paralizadas e indefensas. Lo vimos en Canadá después de nuestras devastadoras temporadas de incendios forestales y de vegetación silvestre. La gente vio el humo cubrir el país y pensó: ¿qué se supone que debo hacer al respecto? Así que se desconectaron.
No me malinterpretes: nunca debemos endulzar la realidad. Pero si solo compartimos malas noticias, nunca catalizaremos la acción a gran escala. Debemos hablar tanto de los riesgos como de las soluciones, especialmente de aquellas que ya están funcionando.
Por ejemplo, ya hemos reducido significativamente el calentamiento proyectado en comparación con escenarios anteriores. Eso ocurrió gracias a la acción emprendida hasta ahora. Y si ya hemos reducido el calentamiento proyectado en más de un grado durante este siglo, ¿por qué no podemos hacer más?
Isyuk:
¿Y cuáles son algunos de los conceptos erróneos más persistentes que encuentran?
Hinwood:
Uno muy común es: “El clima siempre ha cambiado”. Y técnicamente, esa afirmación es cierta. El problema es que omite la parte más importante de la historia: la velocidad del cambio.
Cuando observamos la ciencia, lo que antes tomaba miles de años ahora ocurre en décadas. Esa aceleración importa enormemente. Mucha desinformación funciona de esta manera —usando un grano de verdad sin contar toda la historia—.
Hayhoe:
Exactamente. El clima siempre ha cambiado —los ciclos naturales, los volcanes y las variaciones en la radiación solar influyen en el clima—. Pero según esos factores naturales, en realidad deberíamos estar enfriándonos en estos momentos. En cambio, nos estamos calentando, cada vez más rápido.
Otro concepto erróneo común es: “No podemos hacer nada al respecto”. Cada vez más, incluso algunos defensores del clima caen en esa trampa. Pero la ciencia dice que existen soluciones y que cada fracción de grado importa. El Acuerdo de París ya ha reducido significativamente el calentamiento proyectado. Eso es un éxito, incluso si aún queda mucho camino por recorrer.
Isyuk:
Si hubiera un mensaje que quisieran que la gente, especialmente las lectoras y lectores jóvenes, se llevaran, ¿cuál sería?
Hinwood:
Mi mensaje es simple: haz una cosa.
Somos un planeta de miles de millones de personas. Si cada persona hiciera una cosa, el impacto sería enorme. No pienses que es demasiado difícil. Encuentra algo que puedas hacer y que te dé satisfacción.
Hayhoe:
El cambio social a gran escala ha ocurrido antes: y cada vez que ha sucedido, ha sido porque la gente alzó su voz. Las investigaciones muestran que si solo alrededor del 25 % de las personas adoptan un nuevo comportamiento, esto es suficiente para cambiar las normas sociales [de toda la población]. Y aunque confiamos en las científicas y científicos, las voces más confiables siguen siendo las de las personas que conocemos personalmente.
Así que sí: haz una cosa —¡y luego habla sobre lo que haces! —. La fuerza más importante que tenemos para construir un futuro mejor es nuestra voz.
Andrea Hinwood es la Científica en Jefe y Directora saliente de la Oficina de Ciencia del PNUMA, cargo que ha ocupado desde 2021. Científica ambiental con un doctorado en epidemiología ambiental de la Universidad Monash, su experiencia abarca exposiciones ambientales y sus impactos en la salud humana. Ha formado parte del Consejo Asesor Científico del Secretario General de la ONU y de paneles asesores sobre salud ambiental, contaminación del aire, metano y modelización. Esta conversación marca uno de sus últimos compromisos en su presente cargo.
Katharine Hayhoe es científica atmosférica y se desempeña como Científica en Jefe de la ONG ambiental internacional The Nature Conservancy. También es Profesora Distinguida Horn y Titular de Cátedra en Políticas Públicas y Derecho Público en la Universidad Tecnológica de Texas. Sus investigaciones se centran en proyecciones climáticas de alta resolución y sus impactos en la sociedad humana y el medio natural. Reconocida entre las 100 personas más influyentes de la revista TIME (TIME100) y como Campeona de la Tierra de Naciones Unidas, es conocida por hacer accesible la ciencia compleja y conectar el clima con los valores de las personas de maneras que inspiren acción.
Acerca del Día Mundial del Medio Ambiente
El Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada año el 5 de junio, es una de las mayores plataformas del planeta para la divulgación ambiental y está liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). La edición de 2026, organizada por Azerbaiyán, se centró en soluciones a la crisis climática. Descubre cómo puedes participar en el futuro.


