¿Qué novedades incluye el Informe de este año?
La decimosexta edición del Informe sobre la Brecha de Emisiones revela que las proyecciones de calentamiento global para este siglo, basadas en la implementación total de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) presentadas hasta su reciente cierre para este año, se sitúan ahora entre 2,3 y 2,5 °C, mientras que las proyecciones basadas en las políticas actualmente en práctica alcanzan los 2,8 °C. En comparación, el informe del año pasado estimaba rangos de 2,6–2,8 °C y 3,1 °C, respectivamente.
Sin embargo, actualizaciones en las metodologías dan cuenta de 0,1 °C de esta mejora, y la próxima retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París anulará otro 0,1 °C, lo que significa que las nuevas NDC apenas han tenido un impacto real. Las naciones permanecen lejos de alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a muy por debajo de los 2 °C, mientras se esfuerzan por mantenerse por debajo de los 1,5 °C.
Para alinearse con las trayectorias del Acuerdo de París hacia los 2 °C y 1,5 °C, se requieren reducciones de las emisiones anuales del 35 % y 55 %, respectivamente, en comparación con los niveles de 2019, para el año 2035. Dada la magnitud de los recortes necesarios, el corto plazo disponible para lograrlos y el complejo contexto político actual, es muy probable que se supere el umbral de 1,5 °C en la próxima década.
El informe concluye que este rebasamiento debe limitarse mediante reducciones más rápidas y profundas de las emisiones de gases de efecto invernadero, con el fin de minimizar los riesgos y daños climáticos, y mantener abierta la posibilidad de regresar a 1,5 °C para 2100, aunque lograrlo será extremadamente difícil. Cada fracción de grado que se logre evitar representa menores pérdidas para las personas y los ecosistemas, menores costos y una menor dependencia de técnicas inciertas de eliminación de dióxido de carbono para volver a 1,5 °C para 2100.
Desde la adopción del Acuerdo de París hace diez años, las proyecciones de temperatura han bajado del estimado de 2015 de entre 3 ºC y 3,5 °C al rango de este año de entre 2,3 ºC y 2,5 °C. Las tecnologías bajas en carbono necesarias para lograr reducciones significativas de emisiones ya están disponibles. El desarrollo de la energía eólica y solar está en auge, lo que ha reducido los costos de implementación. Esto significa que la comunidad internacional puede acelerar la acción climática, si así lo decide. Sin embargo, lograr recortes más rápidos requerirá afrontar un entorno geopolítico complejo, aumentar significativamente el apoyo a los países en desarrollo y rediseñar la arquitectura financiera internacional.