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29 Jan 2025 Reportaje Climate Action

Cómo el pacto para proteger la capa de ozono ayuda a contrarrestar el cambio climático

En 1985, tres científicos británicos publicaron un artículo en la revista Nature que reveló que había un gran agujero en la capa de ozono sobre la Antártida. La investigación causó un gran revuelo en todo el mundo. La capa de ozono protege al planeta de la dañina radiación ultravioleta del sol y su pérdida diezmaría la vida en la Tierra. 

La crisis condujo al Protocolo de Montreal, un acuerdo global histórico que ha encaminado a la capa de ozono hacia la recuperación. Pero el Protocolo también tiene el potencial de hacer algo más: frenar el cambio climático. Al implementar sus obligaciones clave, los países podrían prevenir lo que las y los especialistas denominan una cantidad masiva de calentamiento global, clave en un momento en que la temperatura del planeta está por las nubes

 “El Protocolo de Montreal ha ayudado a proteger al mundo de la letal radiación ultravioleta del sol”, dijo Megumi Seki, secretaria ejecutiva de la Secretaría del Ozono, administrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). “También nos está ayudando a combatir otra catástrofe”. 

Veamos de cerca el Protocolo de Montreal y cómo está contrarrestando el cambio climático. 

¿Qué es exactamente la capa de ozono? 

Situada entre 15 y 35 km sobre la superficie de la Tierra, la capa de ozono actúa como un escudo, protegiendo a los seres humanos, los animales y las plantas de la nociva radiación ultravioleta (UV) del sol, en particular la UV-B. Sin la capa de ozono, la Tierra sería un lugar muy diferente: las cosechas se arruinarían y los humanos sufrirían todo tipo de enfermedades y malestares, desde cataratas hasta cáncer de la piel.  

¿Qué ha hecho el Protocolo de Montreal? 

El acuerdo ha llevado a la eliminación gradual del 99 por ciento de las sustancias que agotan la capa de ozono, incluidos los clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC). Antaño estos refrigerantes se encontraban comúnmente en refrigeradores, acondicionadores de aire, espumas sintéticas, latas de aerosol y extintores de incendios. Su eliminación ha permitido que la capa de ozono vuelva a recuperarse; las y los científicos estiman que volverá a los niveles anteriores a la década de 1980 para el año 2066.  

¿Cómo enfrenta el Protocolo de Montreal el cambio climático? 

La mayoría de las sustancias que agotan la capa de ozono también contribuyen al calentamiento global. Al controlar estas sustancias y proteger los sumideros de carbono, como los bosques, de la dañina radiación ultravioleta, se espera que el protocolo evite entre 0,5 °C y 1 °C de calentamiento para finales de siglo.  

Pero ese no es el final de la historia. Los CFC y los HCFC han sido reemplazados en gran medida por hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque son inofensivos para la capa de ozono, los HFC son potentes gases de efecto invernadero. Algunos tienen una capacidad mil veces mayor para atrapar el calor que el dióxido de carbono, el más común de los gases de efecto invernadero, afirma Seki.

Adoptada en 2016, la Enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal tiene como objetivo reducir gradualmente la producción de HFC durante los próximos 30 años. Hasta ahora, 162 Estados y la Unión Europea han ratificado la Enmienda. 

¿Qué efecto podría tener la Enmienda de Kigali sobre el calentamiento global? 

La eliminación de los HFC podría evitar hasta 0,5 °C de calentamiento planetario para finales de siglo. Seki menciona que eso podría marcar una gran diferencia en la trayectoria del cambio climático. “Por cada fracción de grado que la Tierra se calienta, los impactos del cambio climático, desde sequías hasta incendios forestales y supertormentas, se vuelven más severos", dice.  

Según el último Informe sobre la Brecha de Emisiones del PNUMA, un aumento de la temperatura de 0,5 °C incrementaría la frecuencia y la gravedad de los extremos de calor, las lluvias intensas y las sequías regionales.  

La eficiencia energética también es un pilar del esfuerzo global para implementar la Enmienda de Kigali. A medida que las naciones reducen gradualmente los HFC, también están trabajando para hacer la transición a equipos de enfriamiento que usan menos electricidad, lo que ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con la generación de energía. 

¿Apoya la Enmienda de Kigali otros esfuerzos para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero?  

Sí. Los HFC también están incluidos en el Acuerdo de París, que tiene como objetivo limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C este siglo. La Enmienda también sirve como base para iniciativas voluntarias como el Compromiso Mundial por el Acceso a la Refrigeración. Lanzado en 2023, su objetivo es reducir las emisiones relacionadas con la refrigeración en más de dos tercios y mejorar drásticamente la eficiencia de los acondicionadores de aire, al tiempo que promueve soluciones de refrigeración pasiva.   

¿Qué está haciendo el PNUMA en esta área? 

El PNUMA acoge la Secretaría del Protocolo de Montreal y el Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal. El Fondo apoya a 144 países en desarrollo a eliminar gradualmente las sustancias que agotan la capa de ozono, reducir gradualmente los HFC y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia energética de la refrigeración. Mientras tanto, el PNUMA, a través de su Acción Ozono, fortalece la capacidad de las naciones en desarrollo y de la industria para implementar el Protocolo de Montreal.

Por último, la Coalición sobre el Clima y el Aire Limpio, convocada por el PNUMA,  apoya acciones sobre los supercontaminantes climáticos, como los HFC, incluso mediante asociaciones y la financiación de proyectos transformadores a nivel mundial, nacional y regional. 

¿Qué debe suceder a continuación para aprovechar todo el potencial de enfriamiento de la Enmienda de Kigali? 

La Enmienda debe ser ratificada plenamente por todos los Estados parte del Protocolo de Montreal; hasta ahora, lo han hecho 163 de los 198 Estados parte. Seki indica que la ratificación universal y la plena implementación de la Enmienda es clave para maximizar su contribución a la reducción del aumento de la temperatura global. Además, las mejoras en la eficiencia energética, que deberían darse en medio de la eliminación gradual de los HFC, son cruciales para satisfacer una demanda cada vez mayor de refrigeración y a la vez minimizar el calentamiento del planeta.  

 

Secretaría del Ozono del Protocolo de Montreal 

 La Secretaría del Ozono del Protocolo de Montreal, con sede en Nairobi, Kenia, albergada dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), es la oficina administrativa de dos importantes tratados/acuerdos de protección del ozono: el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. Ambos juegan un papel importante en la protección de la capa de ozono, un escudo invisible alrededor de la Tierra que protege a todos los seres vivos de los efectos de la dañina radiación ultravioleta (UV) del sol. La Enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal, adoptada en 2016, posibilita que los países que ratifican dicha Enmienda contribuyan también a enfriar el planeta. Al reducir gradualmente los hidrofluorocarbonos (HFC), potentes refrigerantes que calientan el clima, se evitará un calentamiento estimado de 0,5 °C para 2100. Combinado con mejoras en la eficiencia energética de los equipos en el sector de la refrigeración, esta reducción podría duplicarse, convirtiendo a la Enmienda de Kigali en una poderosa herramienta de acción climática.