En el Centro Histórico de Quito, Ecuador, el zumbido de bicicletas y triciclos eléctricos de carga que se deslizan bajo la fachada neoclásica del Palacio de Carondelet reemplaza el rugido de las motocicletas a gasolina que antes dominaban estas calles declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Muchos de estos vehículos eléctricos entregan comidas de restaurantes locales, como parte de un proyecto piloto liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Uno de esos establecimientos es el restaurante San Ignacio. Su gestor de logística, Juan Carlos Sánchez, afirma que los vehículos eléctricos de reparto han transformado no solo su negocio, sino también el carácter de uno de los paisajes urbanos más apreciados de América Latina.
“Cero emisiones de tubo de escape, bajos niveles de ruido, ahorro de costos: los impactos se acumulan”, dice Sánchez, cuyo restaurante cuenta con una motocicleta eléctrica, dos triciclos eléctricos y una furgoneta eléctrica.
Este esfuerzo liderado por el PNUMA, ejecutado en el marco del proyecto SOLUTIONSplus financiado por la Unión Europea, respalda un plan gubernamental para convertir al Quito histórico en una zona de cero emisiones. Pero las y los especialistas también esperan que sirva como modelo para otras ciudades que enfrentan problemas de contaminación del aire causada por motocicletas y triciclos a gasolina.
Al despegar el comercio electrónico, también se remontan las emisiones de los vehículos urbanos de entrega, el número de los cuales se proyecta que aumente en un 36 % a nivel mundial para 2030. Sin cambios operativos, se prevé que el tráfico de entrega urbana y las emisiones de dióxido de carbono aumenten en aproximadamente un 60 % para 2030, según el Foro Económico Mundial, y se pronostica que las entregas representen el 13 % de las emisiones totales de las ciudades. Esto preocupa a las y los especialistas, quienes señalan que una afluencia de vehículos impulsados por gasolina podría agravar el cambio climático y la contaminación del aire, esta última estimada como causa de 7 millones de muertes prematuras al año.
Para abordar esta situación, algunas de las plataformas de reparto más grandes del mundo lanzaron recientemente una iniciativa para electrificar los vehículos que entregan sus pedidos. Conocida como Deliver-E, la iniciativa fue presentada en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, con el PNUMA coordinando como Secretaría a través de su Programa Global de Movilidad Eléctrica. Los miembros fundadores —Delivery Hero, DoorDash, iFood, Mr. D, Swiggy, Uber, Wolt y Zomato— registran entre sí 6 mil millones de viajes en vehículos de dos ruedas al año en 96 países.
“Los vehículos de dos y tres ruedas sin emisiones están listos para ampliar su participación,” afirma Sheila Aggarwal-Khan, directora de la División de Industria y Economía del PNUMA. “Son más limpios, silenciosos y, combinados con operaciones más inteligentes, cada vez más rentables.”
“A través de Deliver-E, las empresas compartirán lo que funciona y avanzarán más rápido juntas que cualquier empresa por sí sola,” añade.
El imperativo económico
Cambiar las motocicletas de combustión interna por sus contrapartes eléctricas podría reducir los costos de entrega en una cuarta parte mientras disminuye las emisiones en un 90 %. Eso representaría una caída significativa, ya que el sector del transporte es la segunda fuente más grande de emisiones de gases de efecto invernadero después de la generación de energía.
“Los vehículos eléctricos de reparto no solo ofrecen beneficios ambientales: también tienen mucho sentido desde el punto de vista económico”, señala Rob De Jong, líder de la Unidad de Movilidad Sostenible del PNUMA. “Menores costos operativos, menos necesidades de mantenimiento y una mayor vida útil por vehículo crean un argumento económico sólido para que las plataformas electrifiquen sus flotas.”
El camino adelante
En su fase inicial, los miembros de la Coalición Deliver-E se centrarán en construir una base común de evidencia, evaluar tecnologías, intercambiar lecciones aprendidas y alinear pasos prácticos.
El proyecto de Quito es emblemático del potencial de las bicicletas eléctricas de reparto, afirman observadores. Sus choferes han recorrido 25.000 kilómetros y transportado 300 toneladas de mercancías, todo ello mientras evitaron expulsar 6 toneladas de emisiones de dióxido de carbono, según datos recopilados por el Laboratorio de Ciudades del Banco Interamericano de Desarrollo.
Las y los repartidores que cruzan las empinadas calles de Quito y sus amplias plazas de piedra volcánica también reportaron mejores jornadas laborales, mayor capacidad de carga y mayores ingresos por hora.
“Lo que comenzó como un pequeño proyecto piloto ha cambiado completamente nuestra forma de pensar sobre el servicio de entregas”, concluye Juan Carlos Sánchez del restaurante San Ignacio, mientras observa una bicicleta eléctrica de carga partir con una entrega. “No solo es mejor para el medio ambiente. Es mejor para nuestro negocio, nuestra clientela y nuestra ciudad histórica.”
Deliver-E es una alianza liderada por el sector de las principales plataformas de entrega de alimentos y comestibles a domicilio, para promover entregas sin emisiones, comenzando con la electrificación rápida de operaciones con vehículos de dos y tres ruedas y mejoras operativas complementarias. Sus miembros comparten aprendizajes, colaboran con responsables de políticas, proveedores tecnológicos, entidades financieras y socios del ecosistema, y comunican el progreso de sus compromisos a través de una plataforma gestionada por el PNUMA, que actúa como Secretaría mediante su Programa Global de Movilidad Eléctrica.
Los socios de la Coalición Deliver-E son la Fundación ClimateWorks, el gobierno de los Países Bajos y Prosus. El papel del PNUMA incluye apoyar su gobernanza, sus líneas de trabajo técnicas, sus convocatorias y sus comunicaciones. Para más información, póngase en contacto con: sean.cooke@un.org


