- Presentado en la COP30, el Informe de Seguimiento a la Necesidad de Enfriamiento Mundial 2025 del PNUMA advierte que la capacidad mundial de enfriamiento podría más que triplicarse para 2050, casi duplicando las emisiones relacionadas con el enfriamiento bajo un escenario de continua inacción y tensionando las redes eléctricas durante los picos de demanda.
- El Informe propone una Ruta de Enfriamiento Sostenible que permitiría reducir las emisiones en un 64 % para 2050, y hasta un 97 % con la descarbonización eléctrica, al tiempo que se amplía el acceso al enfriamiento vital para quienes corren mayor riesgo.
- El argumento económico es contundente: se estiman ahorros acumulados de energía por US$ 17 billones y hasta US$ 26 billones en inversiones evitadas en redes eléctricas para 2050.
- El Informe insta a tratar el enfriamiento como infraestructura esencial y a adoptar políticas que nos encaminen hacia una ruta sostenible al mismo.
¿Cuál es la conclusión más importante del Informe de Seguimiento a la Necesidad de Enfriamiento Mundial 2025?
Las olas de calor son el peligro climático más letal. A medida que crecen las poblaciones, las ciudades y los ingresos junto con el calor extremo, la carrera por ofrecer enfriamiento que salve vidas debe ganarse de manera sostenible y equitativa. El enfriamiento —que abarca la climatización de los espacios para seguridad y confort, el enfriamiento industrial y las cadenas de frío que protegen alimentos, medicinas y cultivos— es ahora infraestructura esencial, especialmente en ciudades donde las islas de calor pueden elevar la temperatura entre 5 y 10 °C.
El camino a seguir debe equilibrar los objetivos de mitigación y adaptación. Una refrigeración insostenible impulsa emisiones, estrés en las redes eléctricas y desigualdad, pero centrarse únicamente en las emisiones de los equipos pasa por alto formas asequibles y equitativas de ampliar el acceso a el enfriamiento.
¿Qué tan grande es la brecha de acceso y quiénes corren mayor riesgo?
Más de mil millones de personas ya carecen de acceso adecuado al enfriamiento —y sin medidas, esta cifra podría triplicarse para 2050—, lo que contribuiría a cientos de miles de muertes relacionadas con el calor cada año. Las más vulnerables son las personas de bajos ingresos y grupos de alto riesgo, incluyendo mujeres, personas mayores, quienes habitan viviendas precarias con escaso espacio verde, trabajadoras y trabajadores al aire libre, y agricultoras y agricultores cuya subsistencia depende del almacenamiento en frío para llevar sus productos al mercado.
Durante las olas de calor, el aumento de la demanda de refrigeración tensiona los sistemas eléctricos, convirtiendo la resiliencia de la red de transmisión en un asunto de salud pública. Un enfoque “pasivo primero” —que priorice el enfriamiento pasivo, soluciones de bajo consumo y sistemas híbridos que combinen ventiladores y aire acondicionado— puede reducir la demanda, las emisiones y las costosas necesidades de infraestructura.
¿Qué ocurre si seguimos el camino habitual en la demanda de refrigeración?
Se prevé que la demanda de enfriamiento se dispare, con una capacidad mundial que pasaría de 22 TW en 2022 a 68 TW en 2050. Incluso con mejoras en eficiencia y la reducción gradual de hidrofluorocarbonos (HFC) —potentes gases de efecto invernadero usados principalmente en refrigeración y aire acondicionado—, las emisiones podrían aumentar de 4,1 Gt a 7,2 Gt en ese mismo período.
El crecimiento más rápido se observa en África y Asia Meridional, donde la adopción no gestionada de aire acondicionado podría sobrecargar las redes, provocar apagones y aumentar los costos de generación eléctrica.
¿Qué es la Ruta de Enfriamiento Sostenible y cuánto puede cambiar la tendencia?
La Ruta de Enfriamiento Sostenible que plantea el Informe combina diseño pasivo, opciones de bajo consumo y sistemas híbridos (ventiladores, enfriadores evaporativos, sistemas híbridos ventiladores-aire acondicionado y aparatos fuera de la red eléctrica), adopción rápida de equipos de alta eficiencia y una aceleración en la reducción de los HFC.
Esto reduciría las emisiones en un 64 % —hasta 2.600 millones de toneladas de dióxido de carbono— respecto a los niveles previstos para 2050. De manera crucial, cerca de dos tercios de la mitigación provienen del enfriamiento pasivo y de bajo consumo. El beneficio económico es sustancial: alrededor de US$ 17 billones en ahorros energéticos y hasta US$ 26 billones en inversiones evitadas en redes eléctricas.
Si la electricidad se descarboniza por completo, esto recortaría las emisiones relacionadas con el enfriamiento hasta en un 97 % para 2050, en comparación con el escenario habitual.
¿Cómo aporta equidad y rapidez un enfoque pasivo y de bajo consumo?
Las medidas de enfriamiento pasivo podrían ampliar de manera sostenible el acceso al enfriamiento para 3.000 millones de personas, que la necesitarán y no la tendrán para 2050, al tiempo que contribuyen a reducir emisiones. Estas medidas pueden disminuir la temperatura interior entre 0,5 y 8 °C, suelen amortizarse en dos a ocho años y pueden reducir —e incluso eliminar— la necesidad de sistemas mecánicos de refrigeración.
Los sistemas híbridos que combinan ventiladores y aire acondicionado pueden reducir el consumo energético en un 30 %, mientras que los ventiladores solares, enfriadores evaporativos y refrigeradores por evaporación son opciones viables, asequibles y de bajo consumo, especialmente importantes para poblaciones fuera de la red.
A gran escala, la Ruta de Enfriamiento Sostenible reduciría en un 41 % el número proyectado de equipos de refrigeración en 2050.
¿Dónde están las políticas tras el Compromiso Mundial por el Enfriamiento y qué falta?
El Compromiso Mundial por el Enfriamiento apunta a reducir las emisiones de refrigeración en un 68 % para 2050 (en comparación con 2022). El Informe destaca hitos intermedios: recortes del 18 % para 2030 y del 55 % para 2040.
El impulso crece: 29 países ya tienen objetivos explícitos de emisiones por enfriamiento, y 134 mencionan el enfriamiento en sus planes climáticos, incluyendo sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), sus Planes Nacionales de Acción (NAP, ídem), sus estrategias de desarrollo a largo plazo con bajas emisiones (LT-LEDS, ídem) y/o sus planes energéticos.
Sin embargo, solo 54 países cuentan con políticas que aborden los pilares centrales de la Ruta de Enfriamiento Sostenible (medidas pasivas, normas mínimas de desempeño energético y reducción rápida de refrigerantes), con una implementación especialmente limitada en África y Asia-Pacífico. De manera crítica, muy pocos países exigen enfriamiento pasivo en sus códigos de construcción, lo que subraya la necesidad de priorizar el enfriamiento en dichos códigos y ofrecer directrices claras para desarrolladores.
¿Cuáles son las medidas de política de mayor impacto en este momento? ¿Cómo debe evolucionar la gobernanza desde la respuesta de emergencia hacia una resiliencia sistémica frente al calor?
Hacer obligatorio el enfriamiento pasivo mediante códigos de construcción es la palanca más poderosa para pasar del enfriamiento mecánico al pasivo, especialmente en las regiones del mundo donde más se necesitará (por ejemplo, en África, solo alrededor de una quinta parte de las nuevas superficies construidas está actualmente regulada). En segundo lugar, las normas mínimas de desempeño energético para equipos de refrigeración deben alinearse con la mejor tecnología disponible e incorporar límites al potencial de calentamiento global de los refrigerantes.
Por último, dado que el enfriamiento abarca múltiples sectores, la coordinación es crucial. Los gobiernos deben armonizar las políticas pertinentes en sus estrategias climáticas (NDC/LT-LEDS), Planes Nacionales de Adaptación (NAP), Planes Nacionales de Acción para el enfriamiento y compromisos en el marco de la Enmienda de Kigali centrada en los HFC, para garantizar una acción coherente y mutuamente reforzada.
¿Cómo está movilizando el PNUMA la acción para implementar la Ruta de Enfriamiento Sostenible?
Setenta y dos países se han comprometido con el Compromiso Mundial por el Enfriamiento. Lanzado en la COP28 por la Cool Coalition liderada por el PNUMA y la Presidencia de la COP28, el Compromiso Mundial por el Enfriamiento insta a los países a reducir las emisiones relacionadas con el enfriamiento en un 68 % para 2050 (en comparación con los niveles de 2022), ampliar el acceso al enfriamiento sostenible y duplicar la eficiencia de los nuevos acondicionadores de aire para 2030.
Las conclusiones del Informe de Seguimiento a la Necesidad de Enfriamiento Mundial de este año subrayan la importancia de priorizar el enfriamiento pasivo y de bajo consumo, que las ciudades —en primera línea frente a los impactos del calor— están mejor posicionadas para implementar.
Lanzada en la COP30 por la Presidencia de la COP30 y la Cool Coalition liderada por el PNUMA, la iniciativa “Beat the Heat” (“Vencer el Calor”) es un esfuerzo colectivo para territorializar el Compromiso Mundial por el Enfriamiento. Proporciona a las ciudades y actores subnacionales conocimientos y recursos técnicos para evaluar la vulnerabilidad al calor, incorporar proyectos de refrigeración en el desarrollo urbano, planificar e implementar refrigeración pasiva y liderar la contratación pública de tecnologías de refrigeración de alta eficiencia y bajas emisiones.


